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SALUD

Ah, esa copa de vino tinto... ¿Es bueno beber una al día? Esto dice la ciencia

Más allá de las curiosidades históricas y del glamour asociado al acto de beber una copa de vino, hay datos científicos que no debemos ignorar

Por GRETHEL DELGADO

MIAMI.- Celebremos al dios Baco, el dios romano del vino; o si nos sentimos más griegos, a Dionisio. Este 24 de noviembre, como cada año, es el Carménère Day, una fecha dedicada a una de las uvas más singulares del mundo del vino.

Aunque su origen está en Burdeos, Francia, el Carménère encuentra su hogar casi exclusivo en Chile, donde la variedad renació con fuerza y carácter propio. Este vino tinto de cuerpo medio destaca por sus notas de frutas rojas y negras, en un estilo cercano al Merlot, acompañadas de un toque herbáceo a pimienta verde.

Ahora bien, y aquí está la parte curiosa del asunto, durante décadas se creyó que la uva plantada en Chile era Merlot, una confusión que terminó salvando al Carménère de la extinción tras la devastadora filoxera del siglo XIX en Europa.

No fue hasta 1994, gracias al análisis de ADN, que se descubrió que muchas de las vides chilenas etiquetadas como Merlot eran, en realidad, Carménère, devolviendo a esta cepa su identidad y protagonismo mundial.

El vino y la salud

Pero más allá de las curiosidades históricas y del glamour asociado al acto de beber una copa de vino, sea tinto, blanco o rosado, hay datos científicos que no debemos ignorar.

La idea de que “una copa de vino tinto al día es buena para el corazón” lleva décadas circulando. Sin embargo, la evidencia médica más reciente indica que este mensaje ya no es exacto. La Organización Mundial de la Salud (OMS) afirma desde 2023 que no existe un nivel seguro de consumo de alcohol para la salud humana.

Los CDC en Estados Unidos coinciden en que incluso pequeñas cantidades aumentan el riesgo de varios tipos de cáncer, enfermedades cardiovasculares y mortalidad general:

“El consumo excesivo de alcohol causa aproximadamente 178.000 muertes en Estados Unidos cada año y acorta la vida de quienes fallecen en un promedio de 24 años”. “El consumo excesivo de alcohol causa aproximadamente 178.000 muertes en Estados Unidos cada año y acorta la vida de quienes fallecen en un promedio de 24 años”.

El vino ganó fama protectora en los años 90: se habló del resveratrol, la “paradoja francesa” y los polifenoles. Pero estudios más rigurosos han demostrado que los beneficios eran sobreestimados y los análisis estaban llenos de sesgos.

La American Heart Association deja claro que no se debe empezar a beber alcohol por salud cardiovascular.

Lo que dice un cardiólogo

En España, donde cada habitante consumió unos 20 litros de vino en 2024, muchos siguen creyendo que “una copa diaria es sana”. Pero el cardiólogo Aurelio Rojas desmonta esa idea.

En una entrevista publicada en CuídatePlus, Rojas explica que el vino tinto contiene resveratrol, sí, pero en cantidades insignificantes: “Para alcanzar una dosis terapéutica necesitarías beber más de 100 botellas al día”.

Por tanto, los posibles beneficios provienen de los compuestos vegetales, no del alcohol, y se pueden obtener mucho mejor de uvas, frutos rojos, cacao o aceite de oliva.

Según Rojas, beber vino todos los días sí suma riesgos claros, respaldados por evidencia científica: aumenta la hipertensión y la fibrilación auricular, incrementa el riesgo de arritmias, eleva la incidencia de cáncer de mama, colon y esófago, empeora la salud del hígado, el sueño y la ansiedad, favorece la resistencia a la insulina y eleva triglicéridos, no alarga la vida (de hecho, la acorta, advierte el cardiólogo).

Incluso si el vino sube el “colesterol bueno” (HDL), el daño que el alcohol produce en otros órganos es mayor que cualquier beneficio aislado.

¿Hay una cantidad “segura”?

Rojas es claro: “La evidencia más sólida demuestra que no hay un nivel seguro de consumo de alcohol”.

El riesgo metabólico, cardiovascular y oncológico aumenta a partir de 1 unidad diaria, equivalente a 100 ml de vino. Además, el daño es acumulativo: mientras más frecuente el consumo, mayor el riesgo.

Su recomendación: “No existe una razón científica para beber por salud. Si lo haces, que sea ocasional, social y consciente, nunca diario”.

Otros riesgos del alcohol

La OMS y los CDC advierten también de trastornos mentales y de conducta, cirrosis y enfermedades hepáticas, una mayor susceptibilidad a infecciones, síndrome alcohólico fetal (por eso, ninguna cantidad es segura en el embarazo), daño al sistema nervioso central y periférico, y problemas digestivos como gastritis o esofagitis.

Una copa de vino al día no es un hábito saludable, ni para el corazón ni para la longevidad. Disfrutarlo de forma esporádica es otra historia, pero beber por “salud” es un mito desmentido.

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