MIAMI.- El amaranto, cultivado por los aztecas y los incas desde hace más de 6.000 años, es un grano poderoso. No se trata de un cereal como la avena, el trigo o el arroz, ya que desde el punto de vista botánico su clasificación es diferente, pero sí es un producto con un valor nutricional tan alto que se le ha considerado el mejor alimento del mundo.
Amaranto, el mejor alimento del mundo
Proviene de una planta que sobrevive a las sequías, altas temperaturas y plagas, y denota hojas anchas y abundantes, largas espigas y minúsculas flores coloridas en las que se aloja una pequeña semilla, cuyo diámetro varía entre 0.9 y 1.7 milímetros, y puede guardarse hasta cinco años.
Esta planta, cuyo nombre proviene de un término griego que se traduce como inmortal, pertenece a la familia de los amaranthacea y se siembra actualmente en África, India, China, Rusia, Perú y las regiones altas de Ecuador, Bolivia y Argentina.
Grano con historia
Los historiadores coinciden en señalar que hace miles de años la producción de amaranto alcanzó su máximo apogeo, durante los períodos maya y azteca. Entonces era el tercer grano en importancia, después del maíz y los frijoles, y estos pueblos lo consideraban tan valioso, que no solo lo incorporaron a su dieta, sino a sus ceremonias religiosas.
El grano de amaranto, uno de los más grande tributos que recibía el poderoso rey mexica Moctezuma, era un elemento indispensable en las festividades religiosas. Entonces se molía, se mezclaba con miel y sangre de víctimas humanas de algún sacrificio, y con la mezcla se moldeaban estatuas de ídolos y dioses que formarían parte del banquete en la celebración.
La llegada de los colonizadores cambio la historia, pues Hernán Cortés consideró tales ceremonias una perversión de la Eucaristía Católica, y fue entonces cuando por mandato legislativo prohibió todo el cultivo del amaranto. Repentinamente el grano cayó en desuso, y se convirtió en un desconocido hasta ahora.
Valor nutricional
Aunque poco conocido, el amaranto es más completo que cualquier otro grano, su concentración de minerales como calcio, hierro y fósforo es más alto que en la mayoría de los vegetales. Pero además es rico en sodio, potasio, magnesio, zinc, cobre, manganeso y níquel.
Por otra parte, posee una extraordinaria calidad proteica, el equivalente a 28.1 gramos por taza. Es también una valiosa fuente de las proteínas primarias llamadas albumina y globulinas, así como de lisina, un aminoácido con un contenido de proteína comparable al de la leche, pero de más fácil digestión.
Como si esto fuera poco, una taza de amaranto crudo contiene 18 miligramos de fibra, un 77% de ácidos grasos no saturados, y vitaminas como tiamina, rivoflavina, y niacina, siendo el único grano con un contenido documentado de vitamina C.
Bueno para la salud
Los expertos consideran este grano un alimento completo y capaz de mantener bien nutrido y sano al organismo. De hecho la Academia Nacional de Ciencias de los Estados Unidos lo considera el mejor alimento de origen vegetal para consumo humano, mientras que la FAO lo califica como un aliado para erradicar la desnutrición.
Además de ser rico en nutrientes, ha demostrado su efectividad en personas celiacas, con colesterol alto y enfermos de encefalopatía. Y las grasas que contiene, especialmente en su semilla ayudan, a regular la enzima hepática.
Su alto contenido en fibra lo convierte en una herramienta útil para combatir cualquier afección gastrointestinal, especialmente divertículos, problemas digestivos y de eliminación de materia residual.
También se le considera capaz de prevenir las enfermedades cardiacas, y sus compuestos fitoquímicos como rutina, nicotiflorin y péptidos, ayudan a bajar la hipertensión tensión arteria y la incidencia del cáncer. Por otra parte, su impacto en la lucha contra las enfermedades crónicas, como la inflamación y la diabetes, ha sido confirmado.
Un grano versátil
Cocinar amaranto es muy sencillo, es como preparar pasta o arroz. En seis tazas de agua hirviendo se coloca una de amaranto, se agita y se deja cocinar a fuego lento por un lapso de 15 a 20 minutos, luego se cuela y ya, está listo para comer.
Se le puede aderezar con lo que guste, y por lo general tiene una textura y un sabor ligero, muy parecido al de una nuez, siendo una de sus cualidades especiales el estar libre de gluten.
Otra de sus presentaciones es molida, en forma de una harina de color marfil pálido que puede ser usada como espesante para salsas, sopas, estofados y jaleas.
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