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PROBLEMAS CARDÍACOS

Cuando una arteria se obstruye: el corazón habla antes de fallar

Así lo asegura el Dr. Nusen Beer, cardiólogo venezolano con más de 50 años de experiencia en la medicina.

Por CARLOS ARMANDO CABRERA

MIAMI. – La enfermedad coronaria sigue siendo una de las principales causas de muerte en Estados Unidos, pero también una de las más prevenibles si se detecta a tiempo. El cardiólogo Dr. Nusen Beer explica, en conversación con Diario Las Américas, qué ocurre realmente cuando una arteria se tupe, cuáles son las señales tempranas y qué avances médicos marcan el diagnóstico y tratamiento en la actualidad.

Qué sucede cuando una arteria se obstruye

“La principal causa de la obstrucción es el colesterol”, afirma el Dr. Beer con énfasis. Explica que tanto la lipoproteína de baja densidad (LDL) como los triglicéridos influyen, y que hoy se reconoce el papel determinante de otro factor lipídico menos conocido: la lipoproteína(a), identificada en los análisis de sangre como Lp(a).

“Ese es bravo, muy bravo, y no tiene tratamiento. Cuando está elevado genéticamente puede dar mucho problema”, advierte el especialista, al señalar que la acumulación de grasa en las paredes arteriales reduce el flujo sanguíneo y puede desencadenar angina, isquemia o un infarto.

Las primeras señales: el chequeo que nadie debe postergar

El síntoma clave es directo: dolor de pecho.

“Alguien dice ‘me duele el pecho’… eso hay que estudiarlo. No es un gas ni nada de eso”, recalca.

Otros signos incluyen cansancio al caminar, presión torácica, falta de aire y agotamiento inusual. A partir de allí, el médico puede ordenar una prueba de esfuerzo, una tomografía coronaria o, si es necesario, un cateterismo, que sigue siendo —en palabras del cardiólogo— “el diagnóstico más certero”.

Cateterismo, stents o cirugía: cómo se decide

El cateterismo es, hoy, una herramienta determinante no solo para diagnosticar, sino para definir la estrategia terapéutica.

“Es lo que te va a decir cómo resolver el problema: si es con stents, un bypass o no hacer nada”, explica el Dr. Beer.

Cuando la obstrucción compromete varias arterias principales —descendente anterior, circunfleja y coronaria derecha— “es más probable que la recomendación sea cirugía”, una decisión que se toma aclara, entre el cardiólogo y el cirujano cardiovascular según la anatomía del paciente.

Los avances médicos: entre la química y la tecnología

El especialista destaca la trascendencia de los tratamientos actuales, aunque mira con atención hacia lo que se estudia para el futuro.

“Si se llegara a poder resolver esos problemas con una tabletica sería lo mejor”, comenta, en referencia a investigaciones presentadas recientemente en la convención de la American Heart Association.

Mientras tanto, los tratamientos efectivos siguen siendo los ya conocidos: “lo que resuelve el problema actualmente son los stents o la cirugía”. A esto se suman los medicamentos para controlar el colesterol —como la atorvastatina— y las terapias para pérdida de peso, como los agonistas GLP-1.

Sobre estas últimas, el cardiólogo es categórico:

“Obesidad es malo, malo, malo… cualquier cosa que mejore eso es bueno. Estos medicamentos ayudan al corazón y ayudan a los diabéticos”.

¿A qué edad comienzan los riesgos?

Aunque la enfermedad coronaria afecta con mayor frecuencia a personas mayores, no es exclusiva de ellas.

“Cuando alguien ya está por encima de los cuarenta años, hay que cuidarse mucho”, subraya.

Y advierte que condiciones hereditarias como la hiperlipidemia familiar pueden poner en riesgo incluso a personas jóvenes:

“Si tienes eso, desde tempranito estás guindadito”.

Ejercicio, estrés y hábitos: la otra mitad del tratamiento

Para el Dr. Beer, el error más frecuente de los pacientes es subestimar el poder del ejercicio.

“Parece ridículo, pero ejercitarse es básico. Baja la tensión arterial, quita el estrés y mejora todo”.

En un país de ritmo acelerado, advierte sobre el impacto del estrés emocional y laboral:

“Con el estrés te sube la tensión arterial y te vuelves hipertenso. Y la hipertensión es malísima”.

Además, recomienda caminar diariamente, controlar el peso, reducir la obesidad abdominal, monitorear colesterol y triglicéridos y evitar el sedentarismo.

Después del susto: la rehabilitación cardíaca

Tras un infarto o una intervención, el proceso de recuperación es fundamental.

“La rehabilitación cardíaca es un arma excelente, sobre todo en pacientes que no resuelven solo con stents o cirugía”, señala el especialista.

¿Hombres o mujeres? Mismo riesgo, distinta percepción

Aunque antes se creía que las mujeres tenían menor riesgo, hoy la evidencia es clara.

“Ahorita es igualito. Todos los estudios son más o menos así”, asegura.

La conclusión del especialista

Para el Dr. Beer, prevenir una tragedia cardíaca no depende de secretos médicos, sino de disciplina diaria:

“Controlarse. Caminar. Adelgazar. Reducir el estrés. Y nunca ignorar un dolor en el pecho”.

Porque, como él mismo resume, “el corazón siempre avisa”.

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