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BIENESTAR

La ciencia respalda la actividad física como pilar esencial de la salud cardiometabólica

El entrenamiento de resistencia y aeróbico no solo facilita la pérdida de peso, sino que es fundamental para mejorar la salud cardiovascular

Por REDACCIÓN/Diario Las Américas

MIAMI — El papel de la actividad física en el control de peso y la salud metabólica fue clarificado por una reciente revisión científica, la cual destaca que, si bien el ejercicio por sí solo suele producir pérdidas de peso modestas, sus beneficios van mucho más allá de la báscula.

La conclusión corresponde a un artículo de la Asociación Estadounidense del Corazón (AHA por sus siglas en inglés) y el cual fue difundido por Circulation. En Estados Unidos, la obesidad ya afecta al 42% de los adultos.

El poder del entrenamiento de resistencia

El entrenamiento de resistencia realizado 2 a 3 veces por semana, destaca como una herramienta clave. Según evidencia analizada por la AHA, esta mejora la masa magra, reduce la grasa corporal y la presión arterial, además de optimizar los perfiles lipídicos. Cuando se combina con ejercicio aeróbico, esta rutina potencia la sensibilidad a la insulina, un factor crucial para personas con diabetes tipo 2.

La realidad de la pérdida de peso

El estudio advierte sobre expectativas poco realistas: la actividad física sin una reducción en la ingesta calórica raramente genera una pérdida de peso clínicamente significativa (≥5% del peso corporal) a menos que los volúmenes de ejercicio sean muy elevados. No obstante, los especialistas enfatizan que esta debe incluirse en cualquier programa de pérdida de peso para:

Contrarrestar respuestas compensatorias: Ayuda a mitigar el aumento del hambre y la reducción del gasto energético que ocurren tras perder peso.

Preservar la masa magra: Es vital para evitar la pérdida de músculo y hueso, especialmente en adultos mayores, lo que protege el metabolismo basal.

El nuevo escenario: fármacos y cirugía

Con la llegada de los medicamentos semaglutida y tirzepatida, que imitan hormonas intestinales (GLP-1), que estimula la liberación de insulina, se ha revolucionado el tratamiento de la obesidad. Pero estos alcanzan su máximo potencial cuando se integran con cambios en el estilo de vida.

Los hallazgos indican que añadir ejercicio a la terapia farmacológica no solo mejora la pérdida de grasa, sino que aumenta la capacidad cardiorrespiratoria de manera que la medicación por sí sola no logra. En el caso de la cirugía bariátrica, la actividad física posoperatoria es determinante para el éxito a largo plazo, ayuda a mantener la pérdida de peso y mejorar la fuerza muscular.

Recomendaciones

La actividad física no debe verse solo como un medio para perder peso, sino como una intervención terapéutica independiente. Las guías recomiendan realizar al menos 150 minutos semanales de actividad moderada a vigorosa, complementados con entrenamiento de fortalecimiento muscular.

A pesar de que el mantenimiento del peso es un desafío crónico, la perseverancia de realizar actividad física ayuda a preservar mejoras en la sensibilidad a la insulina y la presión arterial, incluso si ocurre una recuperación de peso parcial. La ciencia actual sugiere que, independientemente del peso final, el movimiento es una medicina indispensable para la salud cardiovascular.

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FUENTE: Con información de la Asociación Estadounidense del Corazón

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