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ESTUDIO

La flexibilización laboral puede reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares

Investigadores recomiendan implementar una flexibilización en trabajos, a fin de mejorar la relación personal y laboral, y reducir los riesgos de enfermedades

Por Estefani Brito

MIAMI.- Mantener un equilibrio entre el trabajo y la vida personal y familiar suele ser una de las principales preocupaciones en la edad adulta. No obstante, un estudio realizado por la Universidad de Harvard determinó que la flexibilización laboral no solo mejora esta relación, sino que puede reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares de los empleados.

La investigación, desarrollada por la Escuela de Salud Pública TH Chan de Harvard y la Universidad Penn State, implementó una estrategia en lugares de trabajo para aumentar el equilibrio entre la vida personal y laboral.

El estudio fue publicado en el American Journal of Public Health y es uno de los primeros en evaluar si los cambios en el entorno laboral pueden afectar el riesgo cardiometabólico.

El mismo determinó que los empleados con mayor riesgo cardiometabólico inicial, en especial los de mayor edad, redujeron los riesgos de enfermedad cardiovascular en el equivalente de cinco a 10 años de edad.

“El estudio ilustra cómo las condiciones laborales son importantes determinantes sociales de la salud", explicó Lisa Berkman, profesora Thomas D. Cabot de Políticas Públicas y Epidemiología en la Escuela Chan de Harvard y directora del Centro de Estudios de Población y Desarrollo de Harvard, coautora principal de la investigación, reseñada por The Harvard Gazette.

Asegura que al mitigar las condiciones estresantes en el lugar de trabajo, los conflictos laborales y familiares, pudieron observar una reducción en el riesgo de enfermedades cardiovasculares entre los empleados más vulnerables. Todo esto, sin generar algún impacto negativo en la productividad.

“Estos hallazgos podrían ser particularmente importantes para los trabajadores con salarios bajos y medios que tradicionalmente tienen menos control sobre sus horarios y demandas laborales, y que están sujetos a mayores desigualdades en salud”, indicó Berkman.

¿Cómo se realizó el estudio?

Para llevar a cabo esta investigación, que forma parte de la Red Trabajo, Familia y Salud, capacitó a los supervisores sobre estrategias para brindar apoyo a la vida personal y familiar de los trabajadores, junto a su desempeño laboral. Además, los empleados recibieron instrucciones para identificar nuevas formas de aumentar el control sobre sus horarios y tareas.

En primer lugar, los investigadores ejecutaron las estrategias aleatoriamente en unidades y sitios de trabajo dentro de una empresa en el departamento de tecnología e información (TI), integrada por 555 empleados participantes, técnicos masculinos y femeninos con salarios de altos a moderados.

También en el área de atención a largo plazo, en la que se contó con la participación de 973 empleados, en su mayoría mujeres con salarios bajos. Mientras que las otras unidades corporativas no tuvieron participación, por lo que realizaron sus actividades con normalidad.

A los 1.528 empleados de los grupos experimentales y de control se les registró la presión arterial sistólica, el índice de masa corporal, la hemoglobina glucosilada, el tabaquismo, el colesterol HDL y el colesterol total al comienzo del estudio y, nuevamente, 12 meses después.

Con esta información, calcularon el riesgo cardiometabólico (CRS) para cada empleado, cuyas puntuaciones más altas indicaron un mayor riesgo estimado de enfermedad cardiovascular dentro de una década.

Hallazgos

Los investigadores hallaron que la aplicación de estas estrategias no presentaron ningún efecto general significativo en las puntuaciones de riesgo de los empleados.

Mientras que se observaron reducciones en las puntuaciones, principalmente, entre aquellos con CRS de referencia más altos. Los empleados del departamento TI y de atención a largo plazo registraron reducciones en sus puntuaciones equivalentes a 5,5 y 10,3 años de cambios relacionados con la edad, respectivamente.

Otro factor determinante fue la edad. Los trabajadores mayores de 45 años con un CRS inicial más alto mostraron más probabilidades de experimentar una reducción que sus homólogos más jóvenes.

Orfeu Buxton, profesor de salud bioconductual y director del Colaboración sobre sueño, salud y sociedad en Penn State, y coautor del estudio, indicó que esta investigación demuestra que la aplicación de algunos cambios en el ambiente laboral pueden mejorar la salud de los empleados. Por esto, considera, se debería aumentar la flexibilización laboral en los distintos espacios de trabajo.

"La intervención fue diseñada para cambiar la cultura del lugar de trabajo a lo largo del tiempo con la intención de reducir el conflicto entre el trabajo y la vida personal de los empleados y, en última instancia, mejorar su salud", asevera.

@ebritop22

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FUENTE: Con información de The Harvard Gazette

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