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DEDICACIÓN

La pasión de enseñar y sanar: Lis María Ferrero, un ejemplo de entrega en la medicina latinoamericana.

De Cuba a Ecuador y ahora en Miami, la doctora y Nurse Practitioner inspira con su pasión por la Anatomía y la medicina humanizada.

Por CARLOS ARMANDO CABRERA
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MIAMI .- En el marco del Día de la Medicina Latinoamericana, celebramos a profesionales que, más allá de curar, inspiran y enseñan. La doctora Lis María Ferrero es un ejemplo vivo de esa dedicación. Hoy, Nurse Practitioner en Miami y profesora de Anatomía en Miami Regional University (MRU), comparte con sus estudiantes no solo conocimientos científicos, sino también humanidad, pasión y entrega.

“Elegí la medicina por la influencia de mi padre, quien estaba enfermo. Quise poder atenderlo y, poco a poco, descubrí que enseñar era mi verdadera vocación. Desde niña daba clases a mis muñecas”, recuerda la doctora Ferrero. Su amor por la Anatomía se consolidó desde el primer año de su carrera, convirtiéndose en alumna ayudante y participando activamente en prácticas con cadáveres, explicando piezas anatómicas y evaluando a sus compañeros. Esa experiencia la llevó a especializarse en Ciencias Básicas y Anatomía Humana en la Universidad de Ciencias Médicas de La Habana.

Durante 27 años en Cuba, Lis María enseñó Medicina y Enfermería, siempre en constante aprendizaje. “La Anatomía en Medicina era muy profunda y vinculada con la fisiología. Los profesores debíamos continuar nuestros estudios, haciendo diplomados en Educación Superior e inglés, además de participar en investigaciones. Mi trabajo se centró en estudiar las modificaciones en cerebros de pacientes con esquizofrenia, lo que me llevó a obtener una Maestría en Neurociencia en España”, explica.

Su experiencia se enriqueció en Ecuador, donde enseñó en Portoviejo y Ambato. “Tuve una relación muy bonita con los estudiantes y aprendí mucho de sus costumbres y cultura. Además, la naturaleza del país me maravilló”, comparte.

Emigrar a Estados Unidos a los 54 años significó empezar de cero. Aprender inglés intensivamente y adaptarse a un nuevo sistema profesional fueron retos que le tocaron enfrentar con determinación. “Decidí estudiar enfermería porque era lo más cercano a mi carrera, pero nunca pensé que volvería a ser profesora de Anatomía. MRU me dio esa oportunidad y siempre agradeceré la confianza de mis colegas que además fueron mis profesores cuando estudié aquí”, añade.

Su paso por sistemas educativos tan diversos ha enriquecido su forma de enseñar. Desde la disección de cadáveres en Cuba, pasando por el uso de tecnología avanzada como el Anatomage en Ecuador, hasta las plataformas de enseñanza modernas en el sur de la Florida, Lis María integra experiencia, innovación y sensibilidad humana en cada clase. “Lo más asombroso de esta carrera es que, como en la vida, todos los días aprendes algo nuevo y los estudiantes te enseñan cosas novedosas cada día”, dice.

Para la docente, los alumnos latinoamericanos se destacan por su pasión y esfuerzo, enfrentando barreras de idioma y culturales con perseverancia. Su experiencia multicultural le permite conectarse con estudiantes de distintas nacionalidades, religiones y culturas, fomentando un aprendizaje inclusivo y efectivo.

Respecto al aporte de los médicos latinoamericanos, subraya su humanidad, capacidad de escucha y maestría en el examen físico, habilidades que muchas veces superan a las tecnologías más sofisticadas. Sobre los desafíos actuales, reflexiona: “La medicina hoy puede ser muy costosa y muchas veces se olvida la parte humana. Es fundamental regresar al examen físico y al cuidado preventivo”.

La tecnología, los simuladores y la realidad aumentada han transformado la enseñanza, y la doctora Ferrero ha sabido adaptarse con entusiasmo, integrando nuevas herramientas para preparar a los profesionales de la salud del futuro. “Los simuladores permiten a los estudiantes practicar técnicas de enfermería, reconocer signos y síntomas, e incluso realizar un trabajo de parto completo antes de enfrentarse a pacientes reales”, explica.

En el corazón de su enseñanza está la sensibilidad humana. “La compasión y la sensibilidad ante el dolor ajeno son cualidades indispensables en un médico del siglo XXI. Enseñar Anatomía requiere equilibrar la rigurosidad científica con el respeto por los cuerpos que donaron su cadáver para el aprendizaje”, señala.

Finalmente, en este Día de la Medicina Latinoamericana, Lis María deja un mensaje a los médicos en formación: “Nunca olviden que esta carrera requiere sensibilidad, vocación y humanidad. Aprendan de cada experiencia y recuerden que siempre hay algo nuevo que enseñar y aprender”.

La historia de Lis María Ferrero es un recordatorio de que la medicina latinoamericana tiene rostro, voz y corazón. Su trayectoria inspira a estudiantes y colegas a combinar conocimiento, tecnología y compasión para construir un futuro donde la salud sea un derecho y la enseñanza un legado.

Siendo hoy su estudiante, en mis constantes deseos de superación y búsqueda de nuevos horizontes, puedo dar fe de su dedicación y pasión, y reconocer la enorme labor que realiza cada día formando profesionales con conocimientos, ética y humanidad.

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