La máxima dice que todo inicio es difícil. Y se aplica, entre otras cosas, al uso de una prótesis dental. Lo cierto es que, con la edad, los dientes empeoran. A veces no se puede salvar la propia dentadura, por lo que la prótesis dental se vuelve imprescindible. Si bien la prótesis completa está cada vez más en desuso -se estima que hoy día, uno de cada 8 ancianos perdió los dientes entre los 65 y los 74 años, mientras que hace diez años era uno de cada 4-, a nadie le gusta usarlas. Sin embargo, la realidad es que valen la pena y con algunos consejos, su uso puede no ser una tortura.
Molestas pero necesarias: cómo acostumbrarse a prótesis dentales
- Los primeros tiempos: Si acaba de recibir su prótesis, úsela regularmente y haga que le expliquen bien cómo ponérsela y cómo sacársela. Al principio, lo mejor es practicar cómo colocarse la prótesis delante de un espejo. Esta no debería aflojarse al masticar ni al hablar.
- Ser paciente: Nadie se acostumbra a una prótesis total de la noche a la mañana. En general, esto suele llevar unos tres meses. Es importante usar la prótesis regularmente para acostumbrarse a ella. También se puede practicar cómo hablar con ella leyendo en voz alta el periódico.
- No dudar: Si hay partes en las que la prótesis aprieta o hay problemas a la hora de masticar, la paciencia no es la mejor solución. Acuda de inmediato a su odontólogo.
- Higienizarla regularmente: Las prótesis requieren la misma higiene que los dientes de verdad, es decir, al menos dos veces al día. De lo contrario, se fijan en ellas bacterias y restos de comida. Además, hay que ir cada medio año al dentista.
- Cómo limpiar la prótesis: La prótesis se limpia con un cepillo de dientes normal o con un cepillo especial para prótesis, que tienen una forma distinta y permiten alcanzar los recovecos más difíciles. La pasta de dientes no es lo ideal, ya que puede raspar la prótesis. Lo mejor es usar agua tibia jabón líquido. También conviene limpiar las encías con un cepillo suave, masajeándolas.
- Limpieza intensiva con "tabs" o pastillas: Las pastillas no reemplazan la higiene regular, pero sirven para eliminar las suciedades más difíciles y manchas de té o café. No hay que usarlas a diario, sino más bien una o dos veces por semana, siguiendo las instrucciones del paquete.
- Pegamento: Una buena prótesis debería fijarse sin ayuda de pegamentos. Sin embargo, a veces pueden ser necesarios. No hay que exagerar con su uso: cuatro a cinco puntos del tamaño de una arveja, una a dos veces al día, deberían alcanzar.
- En sociedad: Si en un festejo familiar la prótesis no le permite comer todo lo que quisiera, bien puede declinar la oferta con una formulación delicada, como "Gracias, eso no es para mí". Lo que hay que evitar bajo toda circunstancia es eliminar restos de la prótesis o sacársela en público, lo cual puede ser muy desagradable para los demás.
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FUENTE: DPA
