MIAMI.- Las lágrimas de las mujeres tienen la capacidad de calmar los comportamientos de agresividad en los hombres, según determinó un nuevo estudio realizado por un grupo de nueve investigadores del Instituto Weizmann de Ciencias, en Israel.
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Comprueban que las lágrimas de la mujer reducen la agresividad en los hombres
El Instituto Weizmann de Ciencias, en Israel, mostró que la tendencia a la agresividad se reduce en más de un 40% en hombres expuestos a las lágrimas femeninas
Encontraron que el simple hecho de oler lágrimas conduce a una reducción de la actividad cerebral relacionada con la agresión, lo que resulta en un comportamiento menos violento.
Los expertos señalaron que desde hace mucho tiempo se conoce que este bloqueo de la agresividad se produce en ratones, cuando los machos quedan expuestos a los efluvios de las lágrimas femeninas. Sin embargo, no se había observado en humanos hasta ahora.
Los cuerpos de estos pequeños mamíferos cuentan con un proceso químico llamado quimioseñalización o comunicación química. Dicho proceso consta en liberar sustancias que provocan reacciones específicas en ciertos individuos.
¿Cómo se realizó el estudio?
Para determinar los efectos de las lágrimas de la mujer en los hombres, los investigadores realizaron una serie de experimentos. En primer lugar, recogieron lágrimas emocionales de seis mujeres con edades comprendidas entre 22 y 25 años y las colocaron en frascos.
Luego, pidieron a los hombres que olieran los frascos, que contenían lágrimas o una solución salina como control. Los hombres no podían distinguir entre los dos olores, lo que indica que las lágrimas no tienen un olor perceptible.
Midieron los niveles de testosterona de los hombres, una hormona asociada con la agresión y el deseo sexual. Descubrieron que los hombres que habían olido las lágrimas tenían niveles de testosterona significativamente más bajos que los que habían olido la solución salina.
Además, comprobaron que oler lágrimas aumenta la conectividad funcional entre los sustratos neuronales del olfato y la agresión, reduciendo los niveles generales de actividad neuronal relacionada con la agresividad.
Juego de provocación
También expusieron a un grupo de hombres a lágrimas reales de mujeres y a una simple solución salina mientras practicaban un juego de dos.
La actividad fue diseñada para provocar un comportamiento agresivo en hombres que jugaban, mientras uno de ellos supuestamente hacía trampa. Se les dio la oportunidad a los otros jugadores de vengarse haciéndole perder dinero.
En ningún momento los hombres sabían qué estaban oliendo y no se les permitió distinguir entre las lágrimas femeninas y la inocua solución salina, ambas inodoras.
Finalmente, tomaron imágenes con un escáner de resonancia magnética, mientras veían imágenes de rostros femeninos con expresiones neutras o tristes.
En las cuales se mostró cómo dos regiones cerebrales relacionadas con la agresión (la corteza prefrontal y la ínsula anterior), se volvieron más activas cuando los hombres fueron provocados durante el juego, y disminuían sensiblemente si estos quedaban expuestos a las lágrimas femeninas.
Los hallazgos
Según el informe, publicado en la revista PLOS Biology, las lágrimas de las mujeres contienen sustancias químicas que bloquean la agresión en los hombres.
Los hallazgos indicaron que los hombres que olieron las lágrimas de mujer redujeron en más de un 40% su tendencia a la agresividad. Al igual que en los ratones, lo cual va en contra de la noción de que las lágrimas emocionales son exclusivamente humanas.
Observaron, a su vez, que los hombres que habían olido las lágrimas tenían una menor actividad en las regiones del cerebro implicadas en la agresión y el deseo sexual, como la amígdala, el hipotálamo y el giro fusiforme.
El equipo dirigido por la doctora Shani Agron, del grupo de investigación del Prof. Noam Sobel, del Departamento de Ciencias del Cerebro y del Instituto Azrieli para la Investigación e Imagen del Cerebro Humano del Weizmann expresó que hacer encontrado este vínculo entre las lágrimas, la actividad cerebral y el comportamiento agresivo en varones, “implica que la señalización química social no es simplemente una curiosidad que se da en animales, sino un factor capaz de influir profundamente en la conducta humana”.
Por su parte, Noam Sobel, neurobiólogo en el Instituto Weizmann de Ciencias en Israel y coautor de la investigación manifestó que “estos resultados sugieren que las lágrimas son un manto químico que ofrece protección contra la agresión, ese efecto es común en los roedores y en los humanos. Y quizás también en otros mamíferos”.
Sin embargo, advirtieron que se necesitan más investigaciones para identificar el compuesto químico responsable de este efecto y para explorar si las lágrimas de los hombres tienen un efecto similar en las mujeres.
@Lydr05
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FUENTE: Con información de la revista PLOS Biology y El Mundo
