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CAMILA MENDOZA

Compartiendo la épica humorística de El Pible

Pero no sólo son sus chistes, su imagen también vende: Es un hombre rígido y capaz de hacer reír casi sin gesticular

Por UN CAFÉ CON CAMILA

@camila_mendoza

"Dicen que en la vida hay que tener un hijo, plantar un árbol y escribir un libro. Yo digo que lo primero es plantar el árbol. Porque si el hijo te sale malo y el libro no se vende.... ya tienes algo para colgarte".

Irreverente y disparador, así es El Pible a la hora de compartir un café.

Pero no sólo son sus chistes, su imagen también vende: Es un hombre rígido y capaz de hacer reír casi sin gesticular. Sólo acompañado de un sombrero, con el que logra ocultar su ironía y cinismo.

"Mucha gente me pregunta cómo hago para hacer mi rutina manteniéndome tan serio. Yo respondo que el truco es muy sencillo: la gente no sabe lo que me van a pagar, yo sí sé", señaló entre carcajadas.

El Pible es un hombre comprensivo y muy consciente de las carencias de los seres humanos. Reconoce que no le gusta la televisión, pero agradece el cariño de la gente y la amistad que mantiene con muchos de sus colegas.

"El público sabe que yo juego. Que me rio de todo empezando por mí. Salgo a vender mi libro y lo que digo es un desastre... que nadie lo compra, que tuve la osadía de imprimir sólo un ejemplar. Es decir, digo la verdad", dijo mientras seguía riendo para luego aconsejar: "En la vida hay que desenfadarse".

Por si las dudas y considerando que El Pible está cerca de cumplir 64 años, el humorista no pierde la oportunidad de dejarme claro que se siente joven; y de paso, me revela uno de sus talentos ocultos: "No bailo pero te confieso que toco percusión cubana. Es que me crie entre negros en Cuba. Recuerdo que agarraba las tumbadoras en el campo donde fui criado. En Las Villas, cerca de la sierra del Escambray, y posteriormente en Ciego de Ávila".

Orgulloso de ser guajiro, el comediante aseguró que el humor más puro viene del campo: "Ahí es donde nace el humor poético, el que entrega imágenes".

Hablamos de televisión, de nuestro gusto en común por la música cubana y de Chile, mi país natal, el lugar donde vivió lo que él denomina su "sueño sudamericano":

"¿Tú sabes lo que es salir de Cuba, del Caribe, para llegar a Chile? Un país que con suerte cabe en el mapa ¡Me sentía lejos de todo!", me contó mientras recordó su llegada a Santiago, ciudad en la que vivió por más de 7 años. 

Radicado en la capital chilena, El Pible se codeó con los más destacados humoristas y los canales nacionales más importantes le abrieron las puertas otorgándole el epíteto del 'humorista inteligente'.

Tras radicarse en Chile en 1995, el comediante nunca pudo regresar a Cuba. Ni siquiera pudo obtener el permiso de entrada cuando fallecieron sus padres. Él lo toma con humor y no pierde la oportunidad de bromear hasta con sus grandes dolores.

"Hay que enfrentar la vida deportivamente. Pude haber regresado a la isla porque un amigo cubano me gestionó una visa humanitaria, pero no quise aceptarla porque era para ir a ver mi suegra", disparó entre risas el chiste que acostumbra a hacerse con su amigo, el también comediante, Alexis Valdés.

La televisión local ha encontrado un filón en la figura de El Pible, y las nuevas tecnologías también son protagonistas de su viaje. 'El Cervantes de la comedia', lo apoda Omar Moynelo, con quien comparte un segmento cada jueves en el estelar El Arañazo por MegaTV.

Él toma cada mimo con humildad y nobleza,  esa nobleza guajira cuya conciencia él siempre ha querido encarnar, como instrumento al servicio de su crítica y su irónico discurso.

El Pible se presenta el 14 y 15 de agosto, junto Otto Ortiz, en Casa Panza, 1620 SW 8 St, Miami.

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