Orlando Rossardi es un escritor raigalmente cubano que, sin embargo, ha escrito y publicado casi toda su obra fuera de su país natal durante el largo exilio que ha marcado su vida. Nacido en La Habana, en 1938, abandonó Cuba siendo muy joven. Desde entonces ha vivido básicamente en España y Estados Unidos. Como poeta, ha dado a conocer una docena de libros, entre los que se destacan El diámetro y lo estero (1964), Memoria de mí (1996), Libro de las pérdidas (2008), Palabra afuera (2015) y Obra selecta (2019), el más reciente. El sábado 15 de julio del 2023 a las 8.30 p.m., en la sala Artefactus Black Box tendrá lugar la lectura poética A punta de palabra: Orlando Rossardi lee sus poemas, organizada por la Fundación Cuatrogatos en colaboración con Artefactus Cultural Project. A propósito de este encuentro con el público de Miami, realizamos esta entrevista.
A punta de palabra: Orlando Rossardi lee sus poemas en Miami
¿Cómo definirías la poesía?
El diccionario lo destaca como una “manifestación de la belleza o del sentimiento estético por medio de la palabra…”, y en sus famosos versos, en respuesta a la pregunta de una “bella” dama, nuestro romántico Bécquer destapa su verdad, envuelta precisamente en esa belleza: “…y tú me lo preguntas, poesía eres tú…”. Nada, que perdemos (o quizás triunfamos) ante la palabra, usada aquí y allá, lo bello, la belleza, lo que se presenta ante nosotros para hacer que ganemos al mundo un trozo de felicidad arrebatada a la fealdad de tantas palabras que andan sueltas despidiendo ese hedor a pobre trazo. Pero la poesía es eso, el arte (un arte), la habilidad de colocar palabras de todos los días en un estrado (el poema) con vestidos peculiares, con ropajes que salgan de lo común y corriente, para otorgarles cuerpos propios, con almas propias, con salud literaria propia. No estoy con las ideas de Bécquer a no ser que nos olvidemos de las palabras. Lo bello está en el poema terminado que ha quedado en el papel.
¿Qué puede aportarles la poesía a los lectores?
Lo que me ha dado la poesía y espero haya dado a los lectores de ella es algo así como un escape de lo común y corriente, un huir de las realidades del día. El poema te da como una caricia en su espacio que es una zona poco descubierta por la mayoría. La novela entretiene y por eso muchos la buscan, la poesía te lleva con ella al instante cumbre, al momento de síntesis que te hace vibrar, no entretiene, sino que te tiene preso en unos minutos cumbres, ella, la poesía lograda en el poema te conmueve y se adentra en ti como un beso que queda ya para siempre y que vuelve a conmoverte cada vez que le ofreces los labios. Comprendo que sus lectores sean pocos. No todos estamos abiertos a ese tipo de amor.
¿Cómo y cuándo llegó la poesía a tu vida?
Muy pronto. Con catorce años escribía poemitas religiosos. Entre y salí del seminario y al meterme en la poesía española de todos los tiempos ya me atrapó. Cuando caí en los poemas de Juan Ramón Jiménez ya fue el tiro de gracia. Su va y viene con esas palabras tan de su cosecha ya me conquistaron para siempre.
Busqué en mi Habana aquellos escritores de mi edad que fueran afines. De ese tiempo sale a proscenio mi inolvidable René Ariza, con quien participe en programas radiales y publiqué la revistilla Cántico. Fue el momento de leer a mis entrañables Eugenio Florit y Gastón Baquero que, unidos a Jorge Luis Borges, Pablo Neruda, César Vallejo, cúspides entre otros, hicieron mis días de felicidad.
Empezaste a publicar muy joven…
Junto a poetas amigos, como Mauricio Fernández, Rita Geada, José Kozer, Raimundo Fernández Bonilla y el editor Víctor Batista Falla, quien nos cede las páginas de la revista Exilio. En Buenos Aires publicamos en Cormorán y Delfín; en Madrid, en Ínsula y Poesía Española; en los Estados Unidos la estupenda poeta canaria Ana María Fagundo, en la Universidad de California (Riverside), edita Alaluz; en Ámsterdam, la revista Norte, de las manos de Emilio Carilla, y, de nuevo con José Kozer en Nueva Cultura, en El Salvador, y Rehilete de México… entre muchas otras revistas…
La poesía de entonces ha sufrido sus cambios. Ni buena ni mala, deficiente ante lo que se irá construyendo más tarde.
He viajado mi poco y vivido, a partir de septiembre de 1960, en muchas ciudades. Tengo un largo poema en prosa, Fundación del Centro, que se refiere, aquí y allá, a los lugares en que he vivido y como estos han hecho mella en mi espíritu y el crecimiento de mi poesía.
¿Qué importancia tiene la memoria en tu poesía?
Si te refieres a recordar, dentro de la memoria, te diré que mi poesía está, en un 75 por ciento, sostenida por los recuerdos que han sido parte primordial de mi obra.
¿De alguna manera el teatro tiene presencia en tu poesía?
Bueno. Mi poesía está llena de pausas, de entradas y salidas de entes y yoes que hablan al público lector invitándole a entrar en mi yo a través del tú indispensable. Nunca quiero quedarme en mi yo personal sino pretendo decir lo que digo en el poema para el otro. Si no es así, fallo y no llego al poema terminado. Tengo un breve poemilla que lo dice todo:
La poesía construye
su casa con dos puertas:
una de entrada, el yo
y otra de salida, el otro.
¿Qué autores han influido en tu obra como poeta?
Creo que ya lo he dicho antes. Reduciendo para el disfrute contemporáneo, sobre todo en mi juventud: poesía española, con Juan Ramón Jiménez. Le siguen los cubanos Gastón Baquero y Eugenio Florit con algo de Ballagas. Los hispanoamericanos Borges, Neruda, Vallejo. El norteamericano de todos los tiempos: Walt Whitman.
Claro que he leído mucha poesía. Es lo que más me llena.
He leído y sigo leyendo a los que me rodean y que son muy buenos poetas.
Al mirar hacia atrás y ver tu producción poética ¿qué sientes?
Doy gracias a Dios que me ha dejado transcurrir hasta los 84 años. Doy gracias porque han sido claros y me han permitido pensar y expresar lo que pienso. Mi obra no ha sido lo extensa que quisiera, pero ha sido consecuente, así como me ha dejado descubrir cierta raíz que, en algunos de mis poemas, me ha permitido decir obra “terminada”.
¿Qué sientes cuando lees tus poemas a un auditorio?
Obra cumplida. La poesía está ahí para ser compartida. Ya los juglares en su momento hacían una labor importante, aunque claro “entretenían”, como ahora lo hacen los novelistas. Los músicos lograban transmitir sus sentimientos como ahora lo hace la poesía.
Me encanta leer mi poesía a aquellos que aprecian la verdadera labor que tiene hacer un poema. No basta decir cosas en la poesía, hay que decirlas con palabras que verdaderamente lleven el mensaje, que cubran con buen vestido el envión emotivo.
Sobre Orlando Rossardi
Orlando Rossardi, seudónimo de Orlando Rodríguez, nació en La Habana en 1938 y abandonó la isla en 1960. Desde entonces ha vivido en España y Estados Unidos. Obtuvo un doctorado en la Universidad de Texas, Austin, y enseñó en las universidades de New Hampshire, Southern California, Texas, Wisconsin y en el Miami Dade College en Florida. Otros poemarios suyos son Que voy de vuelo (1970), Los espacios llenos (1991), Los pies en la tierra (2006), Casi la voz Antología personal (2009), Canto en la Florida (2010), Fundación del centro (2011), Totalidad (2012) y Tras los rostros (2017). Para el teatro escribió La visita (1997) En su obra ensayística sobresalen Teatro selecto hispanoamericano contemporáneo (1971), La última poesía cubana (1973), considerada por la crítica como la primera obra que reúne a los poetas cubanos de la isla con los del exilio; León de Greiff: Una poética de vanguardia (1974) y, en colaboración, los seis tomos de Historia de la Literatura hispanoamericana contemporánea (1976). Rossardi es miembro numerario de la Academia Norteamericana de la Lengua Española y correspondiente de la Real Academia de la Lengua Española en Madrid.
Sus contribuciones a la investigación literaria se pueden encontrar en enciclopedias, diccionarios y revistas en España y América Latina, así como en los Estados Unidos.
A punta de palabra: Orlando Rossardi lee sus poemas
Lugar: Artefactus Black Box (12302 SW 133rd Ct, Miami, FL 33186)
Día: sábado 15 de julio del 2023
Hora: 8.30 p.m.
Teléfono: (786) 704-571
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FUENTE: Nota de prensa / Fundación Cuatrogatos
