MIAMI.-La muerte de Sofía Imber deja un gran vacío no solo en la cultura de Venezuela, país que la acogió apenas siendo una niña, también en los resquicios artísticos de toda Latinoamérica, espacios a los que impulsó a través del arte, la literatura y sus claras ideas de apostar por lo el desarrollo intelectual de todos.
Adiós Sofía Imber, una mujer excepcional
Durante un homenaje que Imber recibió el pasado diciembre en el Koubek Center del Miami Dade College como parte de las actividades de promoción del libro Sofía Imber, genio y figura, del joven periodista Diego Arroyo, DIARIO LAS AMÉRICAS pudo conversar con la responsable de que en 1973 Caracas tuviera su propio Museo de Arte Contemporáneo, una instalación que puso al país en lo más destacado de la palestra.
En sus palabras, la periodista resaltó que su vida estaba desinada a aportar al arte, y creía con firmeza que hasta sus últimos días debía hacer algo útil por la sociedad.
"Me queda muchísimo por hacer. En el tiempo que Dios me dé de vida pienso seguir haciendo", comentó la incansable promotora, que desde muy temprano comenzó a formarse hasta que se convirtió en una de las mujeres más importantes de Venezuela.
Sobre el tributo que Arroyo le rindió a través de un excepcional libro que descubre a la mujer detrás de la empresaria, Imber aseguró que el tiempo invertido tuvo como resultado un trabajo impecable.
"Me parece que el libro es la manera más fiel de retratar a una persona", dijo, y también aseguró que esas páginas la describían tan bien que llegaban a asustarla.
Sobre el tiempo que compartieron juntos guardaba muy buenos recuerdos. Ella,una mujer madura y con una gran trayectoria, y él, un joven y talentoso periodista. Un duo que se complementaba de todas las formas posibles.
"Fueron tres años de trabajo continuo, de conversaciones muy variadas, y luego, Diego con su talento las fue uniendo hasta que formó el libro", dijo.
Asimismo, resaltó que descubrir el carácter real de una persona e incluso escribirlo, era cuestión de percepciones.
"Creo que las verdaderas esencias no se logran nunca, son solo esencias, no abarcan todo", expresó Imber, quien también dijo que cada homenaje que recibía le encantaba y honraba.
Una característica que siempre la identificó fue su gran sentido del humor y en esta ocasión, consultada sobre lo que ella podría decirle a los jóvenes periodistas a modo de consejo, respondió entre risas:
"Los consejos no los oye nadie, así que no los doy".
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