MIAMI.- El sol del mediodía en Miami no da tregua, pero en una calle tranquila de Kendall, un pequeño bullicio se escapa desde una furgoneta blanca con letras azules y negras estacionada frente a una casa. Adentro, no hay motores ni repuestos, sino secadores, tijeras, jabones y un perrito que mueve la cola mientras lo consienten como si estuviera en un spa lujoso.
Con tijeras y ternura: el sueño canino de David Rodríguez sobre ruedas
David Rodríguez, un joven cubano de 27 años, inclina con delicadeza la cabeza de su cliente peludo y, con precisión milimétrica, perfila las orejas con sus tijeras
Adentro, David Rodríguez, un joven cubano de 27 años, inclina con delicadeza la cabeza de su cliente peludo y, con precisión milimétrica, perfila las orejas con sus tijeras. Tiene una mirada concentrada, como si cada corte fuera una obra de arte. No hay prisa me dice. Solo paciencia, cariño y profesionalismo.
Comenzó con lo justo. Ni local, ni empleados. Solo su talento, un par de herramientas básicas y el deseo de hacer de su amor por las mascotas un modo de vida. Hoy su emprendimiento de grooming canino a domicilio, Family Pets Grooming, empieza a hacerse nombre entre los amantes de los animales en el sur de la Florida.
Cuando termina el corte, David le da una galletita al schnauzer y sonríe, lo entrega a su dueño, recoge sus utensilios de trabajo y deja todo impecable y pulcro. Luego se arrecuesta a su van y, con la misma calma con la que trabaja, acepta hablarnos para Diario Las Americas de esta aventura que ya no es un sueño, sino una realidad en marcha.
- ¿Cómo nació la idea de dedicarte al grooming canino?
Siempre me encantaron los animales. Desde niño soñaba con tener una veterinaria, pero la vida me llevó por otros caminos. Cuando llegué a Miami, trabajé en muchas cosas: construcción, cocina, almacenes. Hasta un día que un amigo que ya tiene este negocio me habló del mismo, vi cómo lo hacía y me di cuenta de que yo también tenía habilidad y que lo disfrutaba muchísimo. Ahí empezó todo.
- ¿Tuviste formación profesional o fuiste aprendiendo sobre la marcha?
Una mezcla de las dos. Al principio veía muchos videos, practicaba con perros de familiares y amigos, y luego decidí tomar un curso técnico para pulirme. Me obsesioné con los detalles: el tipo de piel, los cortes adecuados para cada raza, cómo calmarlos si están nerviosos… No quería ser solo “el que recorta perros”, sino alguien confiable, un profesional.
- ¿Cómo fue iniciar Family Pets Grooming desde cero?
Muy difícil, pero gratificante. No tenía dinero para montar un local ni para comprar una van equipada. Empecé con lo que tenía: mis tijeras, productos básicos y muchas ganas. Al principio iba a casa de los clientes como podía, cargando todo en una mochila. Luego pude comprar un carro, y poco a poco fui invirtiendo en mejores equipos hasta tener mi propia furgoneta adaptada. Todo ha sido paso a paso, con esfuerzo y fe.
- ¿Qué diferencia tu servicio de otros en el mercado?
La atención personalizada. Yo voy a la casa del cliente, o me estaciono afuera con mi van, y le dedico tiempo exclusivo a cada mascota. No hay estrés, no hay jaulas. Uso productos de alta calidad, siempre me enfoco en el bienestar del animal. Y sobre todo, lo hago con amor, no como un trámite, sino como si estuviera atendiendo a mi propia mascota.
- ¿Qué es lo más difícil y lo más gratificante de tu trabajo?
Lo más difícil es cuando los perros vienen muy descuidados, con nudos, pulgas, o miedo. A veces han sido maltratados o nunca los han bañado bien. Lo más gratificante es ver el cambio en ellos: cómo se relajan, cómo se sienten limpios, cómo corren contentos después del corte. Y también ver la reacción de los dueños, que muchas veces se emocionan. Me ha tocado ver lágrimas de alegría.
- ¿Qué sueñas para el futuro de Family Pets Grooming?
Me encantaría tener varias vans en diferentes zonas de Miami, con groomers que compartan mi filosofía de trabajo. Pero más allá de crecer en tamaño, quiero mantener siempre la calidad, la confianza y el respeto por los animales. Este trabajo no se trata solo de estética, sino de bienestar, de conexión, de cuidar a quienes no pueden hablar pero lo sienten todo. Por otra parte estoy muy enfocado en seguir creciendo la parte de la alimentación saludable de los anímales que también prestamos y el servicio de cuidado y hospedaje de las mascotas que igual lo estamos brindando.
Y mientras crece su negocio, David también levanta una bandera: la del cuidado responsable. “Un perro limpio, cepillado, con sus uñas cortas y su piel saludable no es un lujo. Es una necesidad. Ellos no pueden cuidarse solos. Dependen de nosotros”, dice con firmeza. Su mensaje es claro: la higiene y el grooming regular no son solo cuestiones de apariencia, sino de salud física y emocional, una de sus premisas fundamentales para seguir creciendo.
Terminada la conversación, David se despide con la misma humildad con la que llegó. Revisa su espacio de trabajo para que todo esté en orden, le da otra caricia al schnauzer, que ya descansa como si hubiera pasado por una sesión de spa zen. El motor de la furgoneta se enciende suavemente. Otra cita, otra mascota, otro hogar, otro dueño ya espera ser complacido, y aunque no lo ha dicho, tal vez el próximo turno sea de un cliente recurrente que ya confía en sus manos.
Así rueda por todo el Condado Miami Dade el emprendimiento de un joven que, con tijeras, una máquina de pelar en mano y corazón abierto, está construyendo su camino entre patas, colas y mucha pasión. Porque amar a una mascota también es protegerla, prestarle atención y ofrecerle lo mejor. Y en cada visita de Family Pets Grooming, ese compromiso llega directamente a la puerta de tu hogar.
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