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De Canadá a Los Ángeles: La trayectoria de Gillian Maltz entre la comedia, la escritura y el desarrollo de historias

La trayectoria de Gillian Maltz sigue un hilo coherente: convertir la observación, el humor y la sensación de no encajar del todo en material vivo para la pantalla

Por Alexandra Sucre

MIAMI.- Gillian Maltz ha construido una carrera que combina una sólida formación académica, experiencia en desarrollo y una clara vocación por la comedia escrita para la pantalla. Su camino comienza lejos de Hollywood, en Canadá, en un entorno familiar que, según recuerda, la dejaba sola en casa con frecuencia mientras su hermano salía a jugar hockey. En ese contexto, la televisión no era solo entretenimiento: era compañía. "Amaba la televisión", dice, recordando que los personajes de las comedias "se sentían como amigos". Ese vínculo temprano con la pantalla resultó decisivo: cuando descubrió que escribir series de televisión podía ser un trabajo real, toda su perspectiva cambió.

Antes de establecerse en Los Ángeles, Maltz obtuvo una licenciatura con honores combinados en Estudios Ingleses y Culturales dentro del programa de Artes y Ciencias de la Universidad McMaster, graduándose summa cum laude. Más adelante dio un paso clave en su formación al ingresar a la Escuela de Artes Cinematográficas de la Universidad del Sur de California, donde obtuvo un Máster en Bellas Artes en Escritura para Cine y Televisión. Ha compartido que ser admitida en ese programa fue un punto de inflexión: tras desarrollar un drama histórico con un tono "Succession-esque " como tesis de pregrado, decidió perseguir el cine y la televisión en Estados Unidos. "Lloré cuando aterricé en Los Ángeles y vi el campus por primera vez", recordó sobre su llegada a la USC.

Su perfil profesional muestra una autora que no se limita a escribir página sino que comprende el ecosistema completo de una producción. Ha trabajado como analista de guiones en Coverage Ink, brindando cobertura de libretos con análisis orientados a ayudar a los escritores en nuevas versiones de sus obras. También se desempeñó como escritora de segmentos en Hey Matt Cameron Productions para el podcast de comedia Filling in Phyllis, donde asumió responsabilidades semanales de escritura, producción creativa, dirección de arte y gestión de invitados. A esto se suma su experiencia como asistente de un reconocido escritor, director y productor ganador del BAFTA, así como su pasantía en desarrollo en la compañía ganadora del Óscar Voltage Pictures, donde leyó guiones y libros, evaluó películas y participó en sesiones de pitching con ejecutivos de la industria.

Junto a todo ello, Maltz también impulsó sus propios proyectos. Su trayectoria incluye la serie web de comedia de cámara única Welcome to Aloha, para la cual se desempeñó como escritora y productora supervisora, y su participación en Filling in Phyllis, Temporada 1, como productora asociada y escritora de segmentos. En sus propias palabras, esa combinación de escritura y producción nace de la misma pasión: ver una historia pasar de la página a la pantalla. "La escritura siempre será mi primer amor", afirma. Y añade una definición que captura bien su perspectiva sobre el oficio: "Hay algo verdaderamente místico en ver cobrar vida ante tus propios ojos aquello que has escrito".

Esa relación con la escritura está moldeada por una voz autoral muy específica. Maltz se describe a sí misma como una creadora atraída por personajes que se sienten fuera de lugar, por la comedia física y por un tono que, en sus propias palabras, es "un poco absurdo". También defiende una comedia anclada en emociones reales, incluso cuando las situaciones rozan lo inimaginable. Además se describe como una observadora obsesiva del lenguaje cotidiano y reconoce su fascinación por la estructura narrativa y el diálogo. Esa mezcla de precisión técnica y sensibilidad cómica ayuda a explicar por qué su perfil transita con fluidez entre la escritura, el análisis de guiones y el desarrollo de proyectos.

Su trabajo ya ha comenzado a recibir reconocimiento en círculos de prestigio. Cuando Gillian tenía apenas trece años, ganó el segundo lugar en toda su provincia en el Concurso Literario del Día del Recuerdo de la Legión Real Canadiense, tras haber obtenido el primer lugar en su distrito. Fue seleccionada en la segunda ronda del Austin Film Festival por su piloto especulativo de comedia de Big Mouth en 2024, y por el piloto de comedia original Dough en 2025.

Estas son señales concretas de una carrera en ascenso, sostenida no solo por la formación y la experiencia, sino por una convicción creativa que se remonta mucho más atrás: desde aquella adolescente canadiense que encontraba compañía en la televisión, hasta la escritora y analista de guiones que construye hoy su carrera en la industria audiovisual estadounidense. La trayectoria de Gillian Maltz parece seguir un hilo coherente: convertir la observación, el humor y la sensación de no encajar del todo en material vivo para la pantalla.

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