MIAMI.- En la competitiva industria de la moda, pocos nombres logran abrirse paso con tanta determinación y talento como el de Jessica Rubinstein. Nacida en Venezuela y graduada en Fashion Design (B.F.A.) en la Savannah College of Art & Design (SCAD) en 2018, Rubinstein ha construido una trayectoria que combina excelencia académica, experiencia internacional y un profundo compromiso con la innovación.
Diseñadora Jessica Rubinstein conquista la moda internacional
La diseñadora venezolana tiene una visión clara de su aporte al mundo de la moda: integrar la tradición artesanal con la tecnología digital
Durante sus años universitarios, no solo se destacó como estudiante, sino que también formó parte de la Dean’s List en 2015, 2016, 2017 y 2018, un reconocimiento reservado para aquellos alumnos con un rendimiento académico excepcional y una disciplina constante que los coloca entre los mejores de su promoción.
Su carrera tomó un giro decisivo en 2018, cuando fue seleccionada para representar a SCAD en la Supima Design Competition, oportunidad que la llevó a presentar su colección en escenarios de renombre como New York Fashion Week (NYFW) y Paris Fashion Week (PFW). Esta experiencia marcó un antes y un después en su vida profesional, no solo por la magnitud de los eventos, sino porque, en sus propias palabras, fue el momento en que descubrió que sí tenía el talento y la resiliencia para triunfar en la moda internacional.
Tras este logro, Jessica se consolidó como una figura clave dentro de SCAD, donde trabajó durante tres años como Technical Designer en los desfiles de moda de la institución. Desde el backstage, fue responsable de garantizar la impecable organización, la calidad y la presentación de las colecciones, un rol que le permitió perfeccionar su visión técnica y comprender la importancia de la precisión en cada detalle de una pasarela. Paralelamente, se desempeñó como Fashion Exhibition Designer, participando en la curaduría de exhibiciones, el montaje de maniquíes y la restauración de piezas históricas. Entre estas se encontraban vestidos de Cristóbal Balenciaga y prendas de los años 1920, trabajos realizados en estrecha colaboración con curadores y expertos internacionales, lo que amplió su entendimiento de la moda como patrimonio cultural y artístico.
"La moda no puede quedarse atrás"
Recientemente, la venezolana dio un nuevo paso en su carrera al unirse como Technical Designer a ALEXIS, una reconocida marca con presencia en Saks Fifth Avenue, Neiman Marcus y Bergdorf Goodman. En este puesto, Rubinstein trabaja directamente con fábricas internacionales para asegurar que cada prenda mantenga la calidad y consistencia que caracteriza a la firma. Al mismo tiempo, ha dedicado parte de su trayectoria a mentorizar a jóvenes diseñadores en SCAD, apoyándolos en la preparación de sus colecciones finales para que pudieran alcanzar plataformas internacionales.
Su recorrido también incluye experiencias junto a grandes personalidades de la moda. Realizó un internship para Brandon Maxwell justo después de que este obtuviera el CFDA Award, y durante su paso por SCAD tuvo la oportunidad de colaborar con nombres como Ruben Toledo, Sandy Powell y José Andrés Criales de Vogue, además de trabajar en exhibiciones que la conectaron con figuras clave de la industria.
Más allá de los desfiles y las colaboraciones, Jessica Rubinstein tiene una visión clara de su aporte al mundo de la moda: integrar la tradición artesanal con la tecnología digital. En una industria que avanza hacia lo virtual y lo sostenible, domina herramientas como CLO 3D y procesos digitales que optimizan tiempos y recursos sin perder la esencia de la creación manual. “El mundo avanza, y la moda no puede quedarse atrás. Hay que aprovechar la tecnología sin perder la esencia tradicional de este arte”, afirma.
Hoy, Rubinstein se perfila como una de las voces emergentes de la moda venezolana en el extranjero. Su historia es la de una joven que, partiendo de la duda y el esfuerzo, encontró en su talento la fuerza para conquistar escenarios internacionales. Desde Caracas hasta Miami, pasando por Nueva York, París y Savannah, su nombre resuena como el de una diseñadora capaz de tender puentes entre el pasado y el futuro de la moda.
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