SANTA MARTA.- Con el sol acariciando la proa y el orgullo ondeando en su mástil, el Buque Escuela ARC Gloria soltó amarras la pasada semana desde el puerto de Santa Marta. No es una partida cualquiera: es el inicio de una travesía de 30 días que llevará a este embajador flotante de la nación por aguas del Caribe, con escalas en Aruba, Honduras y República Dominicana.
El ARC Gloria zarpa desde Santa Marta en homenaje a sus 500 años de historia
A bordo, el buque lleva una tripulación integrada por 52 colombianos, que incluye cinco mujeres y un canino
Esta zarpada se enmarca en la agenda conmemorativa por los 500 años de fundación de Santa Marta, la ciudad más antigua del país, y cobra un valor aún más simbólico al reforzar desde su puerto el legado marítimo y la proyección internacional de Colombia.
En esta misión, una tripulación integrada por 52 colombianos —incluyendo cinco mujeres y un canino— tiene la responsabilidad de representar al país con honor, disciplina y excelencia en cada puerto extranjero al que arriben.
Presente en la ceremonia de despedida, el ministro de Defensa, Iván Velásquez Gómez, destacó el papel del ARC Gloria como símbolo del profesionalismo, la tradición y la mística que caracterizan a la Armada de Colombia. “Cada vez que este buque iza la bandera tricolor, habla del temple de nuestra gente, del compromiso institucional y del amor profundo por el mar”, expresó.
Fundado en 1968, el ARC Gloria ha navegado 949.590 millas náuticas, el equivalente a 43 vueltas al mundo. Ha sido comandado por 51 oficiales, ha anclado en 184 puertos de 71 países en los cinco continentes y ha recibido a bordo a más de 10.700 personas, entre tripulantes en formación y visitantes. Por eso, cada viaje, cada maniobra y cada saludo naval honran una historia forjada con años de dedicación, vocación y servicio a la patria.
Para los nuevos guardiamarinas —quienes inician en esta travesía su camino en la vida naval—, esta no es simplemente una expedición. Es el comienzo de un viaje interior marcado por la perseverancia, la superación personal y el respeto por una tradición que no se improvisa. “Aquí se forjan líderes navales y se cultivan valores que trascienden el uniforme”, agregó Velázquez durante su intervención.
Y mientras el ARC Gloria se alejaba del muelle, el bullicio del acto oficial dio paso a una escena más íntima y conmovedora, de la cual fui testigo: madres, padres, hermanos, parejas y familiares seguían con la mirada firme la estampa del buque que partía, algunos con lágrimas en los ojos, otros con la mano en alto y el corazón en vilo. Era una despedida cargada de orgullo y nostalgia. Porque detrás de cada uniforme hay una familia que también zarpa, que espera, que reza y que sostiene —en silencio— la misión de quienes ahora representan a Colombia en alta mar.
Este zarpe desde el puerto samario no fue solo un acto ceremonial; también reforzó los vínculos diplomáticos con naciones hermanas del Caribe, proyectando al mundo una imagen de Colombia que navega con rumbo firme, honra su historia marítima y cree en el poder del conocimiento, el liderazgo y la cooperación internacional.
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