MIAMI.- La luz es arte, o eso es lo que expresa la trayectoria de Roberto Esquenazi Alkabes que se ha construido en ese territorio donde la técnica deja de ser invisible y se convierte en lenguaje. Panameño, formado entre Londres y Nueva York, Esquenazi Alkabes pertenece a una generación de creadores latinoamericanos que han logrado abrirse espacio en disciplinas altamente especializadas, donde el talento no solo se mide por la sensibilidad estética, sino también por la capacidad de resolver problemas complejos en entornos de alta exigencia. Su trayectoria como diseñador de iluminación y diseñador visual multidisciplinario reúne teatro, entretenimiento en vivo, arquitectura, video e instalaciones inmersivas, consolidando un perfil poco común dentro de la industria creativa internacional, algo que lo hace un referente de éxito dentro de su industria.
El diseñador Roberto Esquenazi Alkabes ilumina escenarios, arquitectura y producciones internacionales
Esquenazi Alkabes ha trabajado con artistas y figuras como Pet Shop Boys, Sophie Ellis-Bextor, Jessie Murph, Alexandra Burke, Marina and the Diamonds y Alan Cumming
Uno de los grandes valores de su carrera es precisamente esa versatilidad. Roberto no se limita a entender la iluminación como un recurso escénico, sino como una herramienta narrativa, espacial y técnica. Su trabajo se mueve entre la emoción de un escenario, la precisión de una producción musical, la escala de un proyecto arquitectónico y la coordinación rigurosa que exige una obra en desarrollo. “La versatilidad es mi mayor fortaleza”, afirma. Para él, el diseño no está separado de la ingeniería ni de la técnica: “Cuando un proyecto tiene tensión entre cumplimiento normativo y diseño, entre presupuesto y visión, entre lo técnico y lo poético, esa tensión deja de ser una pelea cuando alguien puede hablar los dos idiomas. Ese es el espacio donde yo trabajo”.
Esa capacidad de hablar varios idiomas profesionales ha sido clave en algunos de los logros más importantes de su carrera. Entre ellos se encuentra haber trabajado con Pet Shop Boys en escenarios tan emblemáticos como el Madison Square Garden y el Hollywood Bowl, dos recintos que representan el máximo nivel del entretenimiento en vivo. Participar en producciones de esa magnitud implica precisión, resistencia, dominio técnico y una comprensión profunda del espectáculo como experiencia total. En giras internacionales, donde cada montaje debe funcionar con exactitud en ciudades, equipos y condiciones distintas, la iluminación y los sistemas visuales no son accesorios: son parte central de la identidad del show.
Otro hito determinante en su trayectoria ha sido su paso por el Royal Opera House de Londres, una de las instituciones escénicas más importantes del mundo. Para Esquenazi Alkabes, Londres fue una escuela de disciplina. Allí no solo estudió en la Royal Academy of Dramatic Art, donde se formó en Lighting and Video Design entre 2018 y 2021, sino que también se enfrentó al rigor de producciones teatrales y operáticas de alto nivel. “Londres fue mi formación dura”, explica. “Me dio disciplina y oído para la tradición”. Esa experiencia lo conectó con una forma de trabajo exigente, precisa y profundamente respetuosa de la historia escénica, una base que hoy sigue presente en su manera de diseñar.
Su formación académica también representa uno de sus grandes logros. Graduarse de la Royal Academy of Dramatic Art y posteriormente completar un MFA en Lighting Design en Parsons School of Design, en Nueva York, no solo evidencia una preparación internacional, sino también una búsqueda constante de expansión profesional. RADA le ofreció una inmersión en la tradición teatral británica; Parsons, en cambio, le permitió entrar en el mundo de la iluminación arquitectónica desde una perspectiva contemporánea, interdisciplinaria y urbana. Para un diseñador nacido en Panamá, haber transitado con éxito dos instituciones de referencia en dos continentes distintos es una prueba de ambición, disciplina y capacidad de adaptación.
El ingreso a Parsons marcó, además, uno de los momentos más simbólicos de su carrera. Roberto recuerda que descubrió el programa durante una pausa en Panamá, después de jornadas agotadoras en giras musicales. Quería encontrar una forma de seguir trabajando con luz, espacio y experiencia visual, pero desde una vida más sostenible. En pocos días armó su portafolio, cartas, ensayo y video de aplicación. Luego regresó a Londres y continuó trabajando. La respuesta llegó en un momento cinematográfico: estaba en el escenario del Royal Opera House, en medio de un cambio de montaje entre un ballet y una ópera, cuando recibió el correo de aceptación. “Me acuerdo exactamente del momento”, cuenta. “El escenario a medio armar a mi alrededor, los equipos moviéndose, y yo mirando el teléfono pensando: ‘no puede ser cierto, yo soy un tipo de Panamá, esto no me pasa a mí’”. Esa escena resume una parte esencial de su historia: el instante en que el esfuerzo acumulado durante años empieza a revelar su verdadera dimensión.
Nueva York abrió otra etapa. Durante su MFA en Parsons, Esquenazi Alkabes iluminó producciones del programa de teatro de The New School y expandió su lenguaje hacia la arquitectura. En 2025 se incorporó como Lighting Designer de tiempo completo a Tillotson Design Associates, una de las firmas líderes de iluminación arquitectónica a nivel internacional. Allí participa en proyectos comerciales, hoteleros, cívicos y culturales, integrándose a equipos que exigen coordinación con arquitectos, ingenieros, contratistas y clientes. Su rol abarca desde la concepción del esquema lumínico hasta la defensa del diseño frente a revisiones de presupuesto, cambios en obra y problemas de coordinación en campo.
Lo particular de su trabajo en Tillotson Design Associates es que combina diseño e infraestructura técnica interna. Además de contribuir a proyectos arquitectónicos de alta complejidad, Roberto desarrolla herramientas digitales para automatizar procesos, mejorar flujos de trabajo y aumentar la precisión del equipo. Ese perfil dual —diseñador y desarrollador de herramientas internas— refuerza la singularidad de su carrera. En una industria donde muchas veces las áreas creativas y técnicas operan separadas, Esquenazi Alkabes se posiciona como un profesional capaz de unir ambas dimensiones y producir soluciones que impactan tanto en la estética del proyecto como en su ejecución.
Sus premios también ocupan un lugar importante en esta trayectoria. Roberto ganó el Premio Escena a Mejor Iluminación en dos ocasiones, por Macbeth en 2023 y Dear Evan Hansen en 2024, ambas producciones vinculadas al Teatro Nacional de Panamá. Además, recibió nominaciones por trabajos como Heathers: The Musical y Antigone: The Awakening of the Earth, así como una nominación al Offie Award por My Uncle Is Not Pablo Escobar. Para él, obtener el Premio Escena en este 2025, tuvo un significado especialmente profundo porque representó el reconocimiento de su ciudad natal después de haberse formado principalmente fuera del país. “Fue como si un mundo en el que no había estado por mucho tiempo me viera regresar con los brazos abiertos”, expresa. Más que una validación personal, entiende los premios como “una conversación con la industria”, una forma en la que los pares confirman que el trabajo tiene valor: “sí, lo que estás haciendo cuenta”.
A lo largo de su carrera, Esquenazi Alkabes ha trabajado con artistas y figuras como Pet Shop Boys, Sophie Ellis-Bextor, Jessie Murph, Alexandra Burke, Marina and the Diamonds y Alan Cumming, además de marcas como Mastercard en el contexto de Fórmula 1. También ha colaborado con instituciones como el Royal Opera House, The New School y Parsons. Esta combinación de escenarios, artistas, marcas e instituciones confirma la amplitud de un perfil que no responde a una sola categoría profesional, sino a una visión expandida de la iluminación como disciplina creativa.
Roberto Esquenazi Alkabes representa una historia de excelencia latinoamericana en un campo que suele permanecer fuera del foco público, aunque su impacto sea decisivo en la experiencia artística, arquitectónica y visual. Su carrera demuestra que la iluminación no es simplemente aquello que permite ver una escena, sino aquello que puede transformarla.
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