MIAMI.— Con la sala llena y varias decenas de personas que no pudieron entrar al alcanzarse la capacidad del recinto, la película cubanoamericana The Uncle’s Request (La petición del tío), de Ricardo Bacallao, ganadora del premio a Mejor Guion en el Manhattan Film Festival, tuvo su estreno en Miami la noche del 20 de agosto en el Graham Center de Florida International University (FIU).
Filme de temática cubana llena sala en FIU y el público pide segunda función
Decenas de personas quedaron fuera por falta de capacidad durante el estreno en Miami de The Uncle’s Request, filmado hace 15 años, que abrió un debate sobre memoria, justicia e impunidad
La afluencia obligó a abrir una lista para quienes quedaron fuera y desean asistir a una nueva exhibición. Los organizadores, Sebastián Arcos Cazabón, director del Institute for Cuban Studies de FIU y anfitrión del evento, y Luis Leonel León, director del Cuban Studies Institute y productor del filme, anunciaron que próximamente se organizará una segunda función, posiblemente en una sala de mayor capacidad.
15 años para llegar a su público
Escrita y dirigida por Ricardo Bacallao, cineasta cubano radicado en Berlín, The Uncle’s Request cuenta la historia de un hombre que se convierte en cazador de represores del régimen cubano que viven en Estados Unidos y decide hacer justicia por su propia mano. Al acercarse al final de su recorrido, pide a su sobrino que lo acompañe en una última misión. La ficción se entrelaza además con testimonios reales de víctimas de la represión en Cuba. Pero la persecución constituye apenas el punto de partida. El conflicto que propone Bacallao es esencialmente moral: qué sucede cuando la justicia institucional nunca llega, qué derecho tiene una víctima a reclamarla por sí misma y en qué momento ese reclamo puede transformarse en venganza. A ese dilema se suma otro que atraviesa la relación entre el tío y el sobrino: qué responsabilidad corresponde a una generación que hereda las heridas y las cuentas pendientes de la anterior.
De ahí que Bacallao no pretenda ofrecer respuestas cerradas. Los personajes sirven para interrogar al espectador sobre memoria, responsabilidad, culpa, perdón y los límites de la justicia individual. “Cuando uno hace una película, lo primero que desea es terminarla de la mejor manera posible y, sobre todo, verla llegar a su público. Lo que ha sucedido es que las preguntas que plantea el filme siguen completamente vigentes. Algunas todavía están por responder y otras apenas comenzamos a elaborarlas”, dijo el director de otras obras como Bebo (2022), largometraje documental sobre Bebo Valdés y sus décadas de exilio en Suecia, reconstruido mediante sus hijos, nietos, amigos, música y material de archivo.
Los 15 años transcurridos desde el rodaje dejaron también su huella sobre el elenco. Manny Alfaro, protagonista en el papel del tío Manolo y actor con participaciones en películas como The Basketball Diaries, junto a Leonardo DiCaprio, y Goodfellas, de Martin Scorsese, padecía ya un Parkinson avanzado cuando Bacallao logró localizarlo en una residencia de Nueva Jersey para artistas jubilados y profesionales de la industria del entretenimiento. Allí, el director le hizo una promesa: terminaría la película. Para entonces habían fallecido el actor Oscar Colón, integrante del reparto, y Jorge Valls, poeta y expreso político cubano cuyo testimonio forma parte de la obra. El paso del tiempo convirtió así la terminación de The Uncle’s Request en algo más que la recuperación de un proyecto interrumpido: significó también cumplir un compromiso con algunas de las personas que habían contribuido a hacerlo posible.
El estreno en Miami permitió, en cambio, un reencuentro especialmente significativo para Bacallao con Vidal Silva, quien interpreta a Manolito, el sobrino y coprotagonista de la historia. “Fue un placer reencontrarme con Vidal Silva, que hizo un trabajo fantástico como coprotagonista del filme, y con tantos amigos”, expresó.
Durante el intercambio, la periodista Iliana Lavastida, directora de DIARIO LAS AMÉRICAS, preguntó a Bacallao y a los productores si presentar el filme precisamente ahora, en momentos de profunda crisis en Cuba y cuando resurgen expectativas sobre posibles cambios en la Isla, había sido una decisión deliberada. A lo que Bacallao respondió que la coincidencia no había sido planificada, sino el resultado de un largo y accidentado proceso. Contó que en 2015, mientras impartía en Alemania un curso de realización documental para refugiados sirios, después de una clase le robaron la laptop donde tenía la película recién editada y parte del material original. El incidente supuso un duro golpe y retrasó muchísimo la terminación del filme.
Pasaron los años y The Uncle’s Request permaneció inconclusa. Bacallao explicó que fue, sobre todo, la insistencia de su esposa, Andrea, con quien reside en Alemania, junto con el estímulo de amigos y colegas del equipo de producción, lo que finalmente lo llevó a regresar al proyecto, recuperar cuanto material pudo y concluirlo. Pero mientras la película esperaba, sus interrogantes no envejecieron. “Filmada hace exactamente 15 años, The Uncle’s Request mantiene una vigencia que me ha sorprendido profundamente”, dijo el realizador. La memoria de la represión, la responsabilidad de quienes participaron en ella, la impunidad y la manera en que una eventual sociedad democrática cubana debería relacionarse con ese pasado continúan siendo asuntos abiertos.
Cuando la ficción pasó al público
Terminada la proyección, esas preguntas abandonaron la pantalla y se trasladaron a un intenso intercambio entre realizadores, antiguos presos políticos, académicos, escritores, artistas y cubanos de diferentes generaciones. Una película concebida como ficción comenzó entonces a dialogar con personas que habían vivido directamente algunas de las realidades históricas que alimentan su argumento.
Entre quienes intervinieron estuvo Ángel de Fana, histórico preso político cubano y miembro de los Plantados, quien acudió acompañado por otros antiguos presos políticos pertenecientes a ese grupo. “La historia de la represión es larga y necesita seguirse contando. Celebro que esta película, más allá de la historia, haya rescatado testimonios como los de Jorge Valls, compañero de presidio”, afirmó. Por su parte, Vicente Fernández, escritor, pintor y expreso político cubano que pasó largos años en las cárceles de la Isla, ofreció también su testimonio. “Jamás el exilio se ha llenado de odio, a pesar de las miles de víctimas. Me alegra que esta historia, que nos toca, haya sido filmada”, dijo.
Julio M. Shiling, politólogo e historiador cubano y presidente de Patria de Martí, recalcó “la importancia de rescatar la historia real para la reconstrucción de una Cuba libre y democrática”. También participó Miguel Sánchez, hijo de Nérin Sánchez, uno de los históricos Plantados, quien recordó que siendo todavía un niño logró sacar del presidio documentos de importancia. Entre los presentes estuvo además Frank Rodríguez, escritor, editor y analista político y uno de los niños de la Operación Pedro Pan, así como creadores como Luis Bofill, Wendy Guerra y Pavel Urquiza, junto a actores, escritores, cineastas y académicos. El debate se prolongó durante más de una hora.
Uno de sus momentos centrales correspondió a Roland Behar, analista político y columnista, quien estableció un paralelo entre la experiencia judía posterior al Holocausto y el caso cubano todavía sin resolver, particularmente alrededor de la relación entre justicia, memoria y perdón. La comparación condujo a una cuestión que trasciende el caso cubano: qué debe hacer una sociedad con quienes participaron en la maquinaria represiva de una dictadura y qué lugar puede ocupar el perdón cuando no ha existido previamente justicia. El paralelo conectó directamente con el dilema central de The Uncle’s Request: cómo evitar que la búsqueda legítima de justicia se transforme en venganza y de qué manera una sociedad que sale de una experiencia totalitaria puede establecer responsabilidades sin reproducir la violencia que pretende superar. “Siempre mi idea fue reflexionar, pues se trata de un filme con muchísimas más preguntas que respuestas”, señaló Bacallao.
La discusión transcurrió mayoritariamente en español, aunque algunos asistentes de origen cubano cuya primera lengua es el inglés intervinieron en ese idioma. En una misma sala coincidieron así quienes padecieron directamente las cárceles políticas cubanas y generaciones posteriores que heredaron esa memoria a través de padres y abuelos, un cruce que reproduce el conflicto generacional entre el tío y el sobrino en la película.
Encontrar su audiencia natural
El cineasta destacó una paradoja en el largo recorrido de The Uncle’s Request. Aunque la película no fue seleccionada por el Miami Film Festival, la presentación en FIU terminó convirtiéndose en el encuentro con el público que la obra había esperado durante años. “Proyectar la película en Miami fue una experiencia única y, aunque no fue seleccionada por Miami Film Festival, la película finalmente encontró su audiencia natural”, afirmó Bacallao.
Entre los espectadores había antiguos presos políticos, familiares de prisioneros, integrantes de distintas oleadas del exilio y generaciones posteriores cuyas propias biografías dialogaban con la historia proyectada. Para Bacallao, esa diversidad forma parte del propósito de una obra que no busca imponer una conclusión sobre justicia, perdón o venganza, sino provocar la discusión.
Luis Leonel León situó el filme y el encuentro con el público dentro de una reflexión más amplia sobre el exilio. “El régimen cubano siempre encontrará pretextos y falsas justificaciones para intentar encubrir sus fracasos, pero lo que sí no podrá manipularse es el éxito de los cubanos en libertad, y eso es el exilio”, afirmó. “Más de seis décadas permiten observar un elocuente contraste: un mismo pueblo ha producido resultados radicalmente distintos bajo un sistema que limita sus libertades y cuando ha tenido la posibilidad de emprender, desarrollarse y crear en sociedades libres. Desde esa perspectiva, el exilio no representa solamente el drama de una nación dispersa, sino también la evidencia de lo que los cubanos han sido capaces de construir en libertad. Y este filme y este intercambio con el público son un ejemplo más”, agregó.
Al final de la jornada, más de un centenar de personas habían podido asistir a la proyección, mientras varias decenas quedaron inicialmente fuera por falta de espacio. Otros asistentes lograron incorporarse posteriormente al debate y algunos permanecieron de pie. “La respuesta del público ha sido maravillosa, tanto en la cantidad de asistentes como en el entusiasmo y la calidad del debate al terminar la película”, expresó Arcos Cazabón, quien el pasado año organizó medio centenar de eventos de temática cubana en FIU.
Bacallao agradeció la iniciativa de organizar una segunda exhibición y expresó su deseo de que las próximas presentaciones continúen provocando opiniones diversas e historias relacionadas con los asuntos que aborda el filme. “Estoy realmente agradecido por esta oportunidad única que ha tenido The Uncle’s Request de encontrar finalmente a su audiencia”, expresó.
Después de 15 años, una película sobre una conversación cubana pendiente llegó a Miami y provocó esa conversación dentro de la propia sala. Bacallao lo resumió en una frase: “La película ha comenzado su propia conversación”. Y, a juzgar por las personas que quedaron fuera y por la segunda función que ya comienza a organizarse, esa conversación apenas comienza.
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