ver más
ENTREVISTA

Haydée Milanés: "La Habana que yo he vivido solo existe en mi corazón"

La cantautora Haydée Milanés tiene un concierto el próximo viernes 16 de junio para celebrar el día de los padres, en el Flamingo Theater Bar de Miami
Por Diego Herrera

Haydée Milanés no era una artista al uso en Cuba. La cantante y compositora contaba - y cuenta- con miles de seguidores que la escuchaban en cada concierto y la extrañaban cuando se ausentaba por mucho tiempo de los escenarios.

Desde hace varios años cambió la perspectiva con que observaba su entorno más cercano. La represión a las protestas del 11 de julio de 2021 le provocó un sentimiento a caballo entre la sorpresa y la indignación. Y su mirada sobre las autoridades gubernamentales del país donde vivía comenzó cambiar radicalmente.

Se retomaron las viejas prácticas de los mitines de repudio y las distintas variantes represivas para acallar o tratar de hacerlo a las voces disidentes en Cuba. Haydée entonces comenzó a arreciar sus críticas contra el gobierno en sus redes sociales lo que de poco provocó que sus conciertos fueron más espaciados en el tiempo y limitaran sus oportunidades dentro del ámbito artístico cubano. También se arreció el éxodo. Vio cómo se iban en masa sus amigos, su público y Haydée, cuya fuente nutricia era La Habana, comenzó a pensar en una idea que nunca antes le sacudió el cuerpo ni la mente. Irse de Cuba. Finalmente la cantante se convirtió en otro de los artistas cubanos que decidieron el exilio ante la grave situación económica y de falta de derechos de expresión en su país.

La cantante, con una distinguida carrera discográfica, lleva ya prácticamente un año en Miami donde se ha reencontrado con una parte de sus amigos y de su público y ha logrado mantener su capacidad para reinventarse.

Poco antes de su concierto este viernes en el Flamingo Theater Bar de Miami, DIARIO LAS AMÉRICAS conversó con la cantante en un tiempo libre entre sus ensayos. Haydée habló del amor por su padre, el encuentro con su público, las nuevas canciones que vendrán y dio detalles de lo sucedido durante el último concierto de Pablo Milanés en La Habana.

¿Cómo ha sido su primer año en Estados Unidos?

Ha sido una experiencia única que ha tenido muchísimos matices, desde los más tristes y nostálgicos hasta los más cálidos y felices. Ha sido un año de mucha tristeza, pero también de reencuentros, de descubrimientos, de crecimiento y aprendizaje.

¿Le resulta difícil crear y vivir fuera de Cuba teniendo en cuenta que sus primeras fuentes de inspiración están ancladas en la Habana?

La verdad es que me he dado cuenta que cuando una se va, se lleva su ciudad, su espacio sagrado a cuestas. Te llevas tus recuerdos y lo más raigal que te ha formado desde tus primeros años de vida. Al final de cuenta, La Habana que yo he vivido solo existe en mi corazón, porque ya muchos amigos no están ahí, muchos lugares han desaparecido y las cosas se han ido deteriorando cada vez más.

Desde la entrada de la grave crisis en Cuba muchas personas, amigos, artistas se fueron del país pero usted dejó la isla un poco después. ¿Le costó trabajo tomar la decisión de emigrar?

Sí, me costó trabajo porque me gusta mucho mi país, mi ciudad, y nunca me quise ir, pero verdaderamente ya era insostenible vivir allí. Fui objeto de una censura que me tenía asfixiada y me entristecía mucho todo lo que está pasando en mi país.

¿Cuál fue la principal enseñanza que le dejó su padre?

La sinceridad.

¿Qué sucedió durante la preparación del último concierto de su padre en Cuba?

Mi padre llevaba muchos años sometido a una gran censura por su postura política. En este caso no fue diferente, solo que venía acrecentada después de sus contundentes declaraciones sobre las manifestaciones del 11 de julio; era evidente que no querían que tocara más en Cuba. Primeramente costó mucho trabajo que le dieran el teatro para hacer su concierto, y cuando finalmente lo dieron, hicieron trampa.

El día que comenzaron a vender las entradas al público, nos dimos cuenta que sólo sacaron a la venta en taquilla unas 200 entradas, y eran en el último balcón (es decir, en el final del teatro). Las otras 2000 entradas habían sido vendidas dos semanas antes a un público dirigido de ministerios, cuadros y “gente de confianza”; no querían que la gente del pueblo se encontrara con mi padre, temían que se armara una manifestación en medio del concierto.

Todo esto salió a la luz ahí mismo, el primer día de venta de entradas y la gente de la cola protestaron muchísimo a las afueras del teatro y todo eso llegó a las redes sociales. El equipo de mi padre se enteró de todo y ahí comenzó la lucha por cambiar de espacio. Fue un momento muy triste para mí, porque yo sabía que mi padre estaba muriendo y esta era una despedida con el público cubano. Hubo mucha resistencia porque el objetivo era que mi padre suspendiera su concierto y de eso estoy segura, porque aunque nunca lo dijeron explícitamente, cada vez su comportamiento era más claro en ese sentido.

En el Ministerio de Cultura no querían llegar a un entendimiento y te puedo decir que finalmente ese concierto se pudo hacer y les dieron la Ciudad Deportiva gracias a la presión social que se generó. Fue algo muy bello dentro de toda la tristeza que vivimos.

El día del concierto tenían armado un despliegue de seguridad inaudito para un concierto musical, era un operativo muy fuerte fuera y dentro del local.

Nadie me lo contó. Todo esto lo viví como una espectadora más. Yo entré con la gente. Vi cómo habían muchos guardias vestidos de civil que revisaban las carteras o lo que llevaras arriba, persona por persona. Yo también fui revisada.

No permitieron entrar a una parte de la prensa extranjera. Fue un concierto dado bajo mucha presión. Unos minutos antes de empezar el concierto leí una nota que sacó el Ministerio de Cultura diciendo que había una amenaza de bomba en el lugar; así justificaron todo ese despliegue policial. Al final mi padre y su público se pudieron encontrar. Fue muy hermoso y él les dedicó unas palabras muy bellas; todos sabíamos que era una despedida.

¿Qué le quedó por decirle a tu padre?

Creo que no me quedó nada por decirle; para mí era muy importante demostrarle mi afecto y lo hacía todo el tiempo. Por eso, si pudiera decirle algo más, volvería a repetirle que lo amo mucho.

¿Ha pensado ya grabar algún próximo disco?

Estoy componiendo nuevas canciones y pensando ya en un próximo disco. Eso me tiene muy ilusionada, porque hace varios años que no grabo y es algo que disfruto muchísimo. Ya contaré, pero por lo pronto tengo un concierto el próximo viernes 16 de junio para celebrar el día de los padres, en el Flamingo Theater Bar de Miami.

 NULL

    

¡Recibe las últimas noticias en tus propias manos!

Descarga LA APP

Temas

Deja tu comentario

Te puede interesar