MIAMI.-A través de su prosa, la escritora venezolana Ketty Rodríguez intenta sensibilizarse con lo cotidiano y lo social, con ese mundo que muchas veces se esconde y que pocas personas son capaces de ver. Es por ello, que desde lo emocional hasta lo político, recorre temas de gran importancia.
La venezolana Ketty Rodríguez continúa apostando por la literatura
Sus libros Caracas, el valle del miedo e Hijas del Abuso: El Abuso Emocional y su Efecto Destructor en la Mujer, son dos piezas que reflejan el propósito periodístico de esta autora, graduada de Comunicación Social en la Universidad Católica Andrés Bello.
“El periodismo implica una gran responsabilidad y criterio. Exige ética y honestidad. Es una forma de expresión, pero está sujeta a muchas reglas. Es como un corsé para la imaginación. Y los libros son una vía para expresar libremente ideas y conceptos, y para explorar la vivencia humana en todas sus dimensiones. Yo decidí quitarme el corsé y comencé a hacer algo que es vital para mí: escribir”, aseguró.
Asimismo, Rodríguez considera que a través de la literatura se pueden crear conceptos, movimientos y culturas.
“La literatura ha sido el camino ideal para trasmitir las ideas que han cambiado al mundo. Es un proceso lento, que penetra la conciencia, y que con el tiempo genera cambios. No es que los escritores hipnoticen a sus lectores, sino que el lector está más abierto y pone menos resistencia a la hora de recibir un nuevo concepto. El escritor puede explicar en detalle situaciones, hechos y realidades que el lector no ha vivido”, agregó.
Para los más jóvenes aconseja lanzarse hacia el proceso creativo y dar rienda suelta a las ideas.
“Mi recomendación es que empiecen a escribir inmediatamente. Que no esperen. Ahora hay más posibilidades que nunca para escribir y publicar, sin necesidad de tener el respaldo de una casa editorial. No hay edad para escribir. Los niños también pueden escribir sus historias, así como los ancianos y los adultos jóvenes. Todo el que quiera, puede hacerlo. Lo que hace falta es voluntad y ganas de escribir”, expresó.
Su visión:
Alejarse de las letras no está dentro de los planes de Rodríguez, quien asegura que un escritor nunca puede dejar lo que le apasiona.
“Voy a seguir haciendo novelas, porque es el formato que me permite ser más directa y atrevida. No quiero ataduras a la hora de escribir. Pero como dije anteriormente, el proceso de escribir no es tan espontáneo porque tengo censores dentro de mí que me dicen: ¿cómo vas a escribir eso?, ¿qué van a decir de ti? Y los tengo que callar para seguir el trabajo”, dijo.
Sobre la tarea de escribir, resaltó que el hábito se construye diariamente hasta que termina convirtiéndose en algo habitual y necesario.
“El escritor no puede darse el lujo de esperar la musa, porque ella viene cuando le da la gana, o es posible que nunca venga. En este caso, hay que parir las ideas, o de lo contrario no eres escritor. Escribir es una tarea meticulosa, de ensayo y error, que al igual que un rompecabezas de miles de piezas, cobra forma después de muchas horas de trabajo y de aplacar la incertidumbre de no saber qué libro saldrá”, puntualizó.
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