Desde el Tao Te Ching hasta las Meditaciones de Marco Aurelio conseguimos una idea clave que se repite en múltiples formas tradicionales y escuelas filosóficas: el universo está en constante movimiento. Solo hace falta observar los ciclos de la naturaleza (las plantas, el sol y la luna, las estaciones, etc) para entender que es inútil aferrarse a un estado perenne de control. Paradójicamente, como bien lo señaló Aristóteles, el ser humano es un animal de costumbres y sin importar lo caótico que pueda ser nuestro presente, siempre tendremos resistencia al cambio. ¿Cómo no sentir aprensión frente a un proceso en el que cualquier cosa —buena o mala— puede pasar?, ¿cómo abrazar la incertidumbre cuando se es la cabeza de una familia y se debe velar por bien de los seres queridos?, ¿cómo puedo tomar riesgos cuando en mi familia todos optaron por el camino “seguro” y se quedaron estancados? Es precisamente de estas preguntas que parte la premisa que da forma al guion de Migration (Patos), la nueva película de Illumination (estudio que comenzó el año por todo lo alto con The Super Mario Bros Movie) y que pone punto y final al año 2023 en materia de animación.
Migration: volar lejos de la zona de confort
En el caso de Migration cada uno de los miembros de la bandada tiene una forma única de ver el mundo, lo que hace quelas piezas choquen hasta que logran complementarse
Migration nos presenta a una familia de patos conformada por el papá Mack (Kumail Nanjiani), la mamá Pam (Elizabeth Banks), el adolescente Dax (Caspar Jennings), la pequeña Gwen (Tresi Gazal) y el Tío Dan (Danny DeVito). A diferencia de otras aves que van volando de un lugar a otro por el cambio de estación, ellos han optado por quedarse a vivir en un estanque donde tienen —aparentemente— todas sus necesidades resueltas. Por supuesto, este Paraíso viene con un precio: tener que aislarse del resto del mundo y renunciar a cualquier oportunidad de crecimiento. La historia comienza cuando nuestros protagonistas comparten con una bandada de patos que están de paso en su proceso de migración, haciendo que Gwen y Dax cuestionen la decisión de Mack de quedarse sanos y salvos en un mismo lugar. Como es de esperarse, la fuerza de los más pequeños puede más que la testarudez de su padre lo que termina desencadenando que toda la familia emprenda un viaje hacia lo desconocido.
Escrita por Benjamin Renner y Mike White (The White Lotus, School of Rock, Nacho Libre), Migration tiene el mismo tono light de las otras producciones del estudio (Hop, Despicable Me, The Secret Life of Pets, Minions, Sing). A diferencia de sus homólogos contemporáneos como Pixar (que a veces peca de sobrestimar a su audiencia infantil), Disney (que está en el ojo del huracán por temas de “inclusión”) o DreamWorks Animation (que apunta a un público un poco más maduro), los largometrajes de Illumination han optado por historias casi inofensivas y simpáticas para toda la familia. Esto no tiene nada de malo, al contrario, es más que necesario en un género donde a veces necesitamos conseguir más risas que lágrimas (sin por eso renunciar a alguna reflexión). Con este registro en mente, Renner y White logran articular una suerte de road movie en clave familiar donde los patos atraviesan una serie de destinos variopintos, encontrándose con varios personajes excéntricos y demostrando en cada parada que nada de lo que parece (transformando las peores amenazas en grandes amistades o tomando riesgos, aparentemente, mortales para un ave y saliendo bien librados de cada peripecia).
Como toda película animada que se precie, el gran atractivo de la historia recae sobre sus personajes. En el caso de Migration cada uno de los miembros de la bandada tiene una forma única de ver el mundo (apoyada en su edad y experiencia vital) lo que hace que, como todo buen assemble, las piezas choquen constantemente hasta que logran complementarse cuando cada uno aprende del otro. La inocencia de Gwen, la rebeldía de Drax, la actitud conciliadora de Pam, la neurosis de Mack y la apatía de Dan, parecen contenidos inamovibles en cualquier psique, pero que logran dinamizarse cuando la incertidumbre del viaje los obliga a generar nuevos recursos y separarse de sus posturas obsoletas. Es así como la fricción —que parecía
un monstruo que los iba a destruir a todos— logra romper las barreras que separan a estas 3 generaciones para que cada miembro de la familia integre cosas nuevas que parecían imposibles (como sacar al tío Dan de su desidia, despertar la valentía en Mack, azuzar a Pam para que se imponga frente a otros, hacer que Drax sea cauto y que Gwen tenga algo de malicia) sin por eso perder su esencia.
Más allá de la animación, podemos percatarnos de dicha evolución en las voces que dan vida a los protagonistas. Gracias a un cast de lujo donde los pequeños Caspar Jennings y Tresi Gazal le llevan el trote sin problema a grandes como Elizabeth Banks, Danny DeVito y Kumail Nanjiani, sentimos que, genuinamente, estamos viendo a una familia, sumamente compenetrada, crecer. Por supuesto, esta evolución no es endogámica, ocurre gracias a las maravillosas intervenciones de los personajes secundarios a los que dan vida Awkwafina, Keegan-Michael Key, David Mitchell, Carol Kane e Isabela Merced (que, con sus apariciones puntuales, ayudan a los protagonistas a madurar y, al mismo tiempo, evolucionan dentro de sus propios arcos cambiando la percepción que tenemos de ellos a primera vista).
La dirección de Benjamin Renner (Ernest & Celestine) y Guylo Homsy (parte del equipo de efectos visuales de Despicable Me y The Lorax) es bastante dinámica y logra llevar a buen puerto uno de los principales retos en cualquier assemble animado: las secuencias de persecución. Contrario a lo que podríamos pensar, las aventuras de Migration se desarrollan en espacios claustrofóbicos y completamente hostiles (de hecho, son contadas las veces que los protagonistas están volando en el cielo abierto). Esto permite que sus directores puedan jugar con elementos ajenos al entorno al que están acostumbrados los protagonistas para saltar del suspenso a la slapstick comedy (apoyándose en la subjetividad de cada personaje y del grupo frente a cada amenaza).
Gracias al Diseño de producción de Colin Stimpson (director de arte de The Grinch, The Secret Life of Pets y The Emperor´s New Groove), todas las locaciones donde los protagonistas se detienen (e interactúan con los personajes secundarios) terminan transformándose en potenciales amenazas donde su misma naturaleza de aves los ayuda a salirse con la suya o les complican las cosas (lugares tan disímiles como una terrorífica casa abandonada en el medio de una ciénaga, una movida metrópolis llena de contaminación y obras a mitad de camino, una caótica y violenta cocina o un salón lleno de gente bailando). Todo esto al ritmo de la banda sonora del maestro John Powell (How to Train Your Dragon, Bolt, Kung Fu Panda, Happy Feet), termina dando como resultado una experiencia divertida y que se desarrolla en un abrir y cerrar de ojos.
Migration es una excelente opción para cerrar el año con muchas risas y reflexionar sobre las aventuras que queremos tener en el 2024. Tiene el equilibrio perfecto entre humor para grandes y chicos, el ritmo de una road movie llena de aventuras, personajes entrañables y lecciones para todas las edades. Gracias a su dinámica familiar y las 3 generaciones que retrata, todos podremos vernos reflejados en la pantalla y entender un poco más a nuestros seres queridos (sus motivaciones, miedos y necesidades). En su subtexto, Migration nos regala una maravillosa lección que aplica para todos: no importa la edad que tengamos, para poder crecer y aprender cosas nuevas debemos salir de nuestra zona de confort. Por más aterradora que pueda verse la incertidumbre, el único peligro que corremos al no enfrentarnos a ella es que nuestras alas se atrofien y se nos olvide volar.
Lo mejor:
Su humor para toda la familia. El foco que pone en las dinámicas de diferentes generaciones. Todas las voces del cast. Sus secuencias de persecución llenas de obstáculos atípicos para los personajes. La música de John Powell.
Lo malo:
Para los que esperan una película con múltiples capas de lectura, algún subtexto profundo y un poco de drama, esta no es la opción. Aunque todos los personajes secundarios tienen su momento de brillo, Awkwafina se roba el show y quedamos con más ganas de ella.
Sobre el autor:
Luis Bond es director, guionista, editor y profesor universitario. Desde el 2010 se dedica a la crítica de cine en web, radio y publicaciones impresas. Es Tomatometer-approved critic en Rotten Tomatoes (https://www.rottentomatoes.com/critics/luis-bond/movies ). Su formación en cine se ha complementado con estudios en psicología analítica profunda y simbología.
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Web: www.luisbond.com
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