MIAMI.- Aunque los cinco sentidos son importantes, el de la visión tiene una fuerza trascendental, nos guía, nos conduce, nos orienta. Carecer de él o tener limitaciones, como es mi caso, hace que la falta de luz que conforma las cosas y hasta les da nombre propio, colores, contornos, calles, edificios, cielo, nubes, en fin belleza, limita la vida.
"Odd Man Out", una propuesta de teatro ciego en Miami
Odd Man Out es toda una experiencia que se inserta en el concepto de teatro ciego, buscando una incursión inmersiva del espectador
Al privar del sentido de la visión a un colectivo reunido en una sala de teatro totalmente oscura, convierte el espectáculo, al que desde luego, se acude de manera voluntaria, en una experiencia en general por momentos angustiosa. Esa es la sensación que experimenté al “ver” la obra Odd Man Out, espectáculo concebido por Carlos Armesto, Facundo Bagarín y Martín Bondone, argentinos que trabajan en Nueva York, por lo cual la propuesta al 40 Festival Internacional de Teatro Hispano de Miami, representa a Estados Unidos y a Argentina.
Odd Man Out es toda una experiencia que se inserta en el concepto de teatro ciego, buscando una incursión inmersiva del espectador. Desde el vestíbulo del teatro Westchester donde se presentó los días 17, 18 y 19 de septiembre, comienza la preparación. Los asistentes deben apagar sus teléfonos y depositarlos dentro de una bolsa acolchonada para evitar que bajo ninguna circunstancia se filtre la luz. Luego, los organizadores, hacen numerosas advertencias, verifican que los relojes en las muñecas de las manos no emitan ningún destello luminoso, incluso, advierten de que quienes se sientan mal durante el espectáculo, pueden levantar la voz y el personal lo conduciría fuera de la sala.
Una vez concluidos los avisos, se comienza a entrar en pequeños grupos, cada uno debe apoyar sus manos en el hombro de quien lo precede, y el primero, personal de la obra, hace la función de lazarillo, guiando al público hasta sus sillas.
En total oscuridad se ha de permanecer durante el lento proceso, que dura alrededor de media hora. Luego se da inicio al espectáculo, que es un juego de sonidos, olores y un texto que se supone que se siga, aunque es bastante difícil, entre otras razones porque la historia carece de un desarrollo progresivo. Lo que la hace aún más compleja es carecer de referentes escénicos que marquen los distintos tiempos. El desarrollo narrativo recuerda las casi ya olvidadas radionovelas, pero por tratarse de una presentación a oscuras durante casi dos horas, no logra, al menos en mi caso, que olvide la oscuridad y me concentre en lo que se escucha y se dice.
No es primera vez que una obra a oscuras se presenta en el evento teatral anual de Miami. Durante el 31 Festival, en el 2016, Argentina presentó La isla desierta, con la participación de algunos de los productores que han vuelto este 2026, pero fue más ágil en todos los sentidos. Esta parece una copia menos agraciada de aquella otra.
En aquel entonces La isla desierta se abría para todos como algo novedoso, y lo era, y lo sigue siendo, en particular para quienes acuden por primera vez. Sin duda es un tipo de espectáculo que deja una huella memorable. Pero la propuesta del 2016 era más coherente, presentaba al personal de una oficina en su cotidianidad, trabajando frente al puerto, por lo que los sonidos de la faena diaria y del exterior, resultaban más fáciles de seguir, además la narración era lineal, que en este caso no lo es.
Odd Man Out nos lleva en un avión desde Nueva York a Buenos Aires donde uno de los pasajeros es ciego, ya de hecho marca una monotonía, pues el sonido en la cabina de un avión es continuo salvo el despegue y aterrizaje. El largo trayecto da pie a que se cuente la historia de Alberto y Clara desde su infancia hasta que se separaron por culpa del golpe militar que rompió el equilibrio ciudadano, causando muerte, tristeza y exilio. Es curioso que este año el Festival haya traído 3 obras sobre dictaduras de derecha: Carrusel del cubano Abel González Melo, representando a Estados Unidos y a la entidad convocante del encuentro, Teatro Avante, sobre la dictadura de Franco en España; Zombi Manifiesto, de la agrupación uruguaya Abuela Katiuska, centrada en el golpe de 1973, que llevó a los militares al poder por 12 años; y la que hoy reseñamos, Odd Man Out, que termina con las Abuelas de Plaza de Mayo y su búsqueda de los desaparecidos.
Quizás la complejidad del tema conductor de la obra, con constantes viajes entre la Argentina de los años setenta y el presente, haya hecho algo más intricado darle seguimiento a la historia.
Al salir, algunos expresaron su satisfacción con la experiencia, otros señalaron que fue muy larga, haciendo que le causara ansiedad estar tanto tiempo a oscuras.
Como es un espectáculo a ciegas, se pierde todo lo relacionado con el teatro per se, dejando que sean los sentidos los que intervengan. Eso sí, Odd Man Out merece una visita.
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