ver más
RESEÑA

Pieza uruguaya sube el telón de festival de teatro en Miami

"Betty Davis, ¿estás ahí?", escrita y dirigida por Domingo Miles, inauguró la edición 36 del Festival Internacional de Teatro Hispano de Miami
Por LUIS DE LA PAZ

MIAMI.- Para el 36 Festival Internacional de Teatro Hispano de Miami, su fundador y director, Mario Ernesto Sánchez, al parecer se propuso volver a sorprender al público con una propuesta novedosa, al menos para el patio. Ya lo hizo con El sí de las niñas, de Moratín, con actores sordomudos (XIV Festival, 1999) y La isla desierta, de Roberto Arlt, totalmente a oscuras (XXXI Festival, 2016). Este año 2022 trajo a su evento la obra Betty Davis, ¿estás ahí?, escrita y dirigida por Domingo Milesi, donde el público recibe todos los efectos sonoros a través de audífonos. Esta propuesta, en representación de Uruguay, marcó la apertura del Festival Internacional en Miami.

El texto es una aproximación a la vejez y la soledad a través de tres personas mayores, habituales de un cine de barrio donde exhiben ciclos de películas clásicas. Dos mujeres, amigas y confidentes y un hombre, de antigua profesión relojero. La narración fluye con normalidad, pero son los efectos sonoros los que dominan la atención del público, distrayendo de alguna manera lo que acontece en escena. Es una pieza concebida para los efectos sensoriales y eso se logra a la perfección. Pero el impactante ambiente sonoro creado por Gustavo Fernández, lo convierte en el primer protagonista del espectáculo.

La tecnología binaural consiste en lograr un sonido tridimensional, pero contrario a la variante que le precedió, el estéreo, requiere de auriculares y de un maniquí transmisor en escena, que para esta propuesta tiene sentido, pero que en otro contexto podría resultar un obstáculo.

El punto es que el público sale de la sala comentando la precisión sonora, las pisadas, los toques en las puertas, el desagüe de un inodoro, el tintineo de las tazas de té en la bandeja, el cepillado de los dientes, el oleaje del mar…, es decir, los efectos sonoros, pero Betty Davis ¿estás ahí? es una excelente pieza que merece su propio espacio. Los tres actores, Martha Vidal como Azucena, María Elena Pérez en el papel de Graciela y Carlos Sorriba con el personaje de Aníbal, brindan una cátedra actoral que muy bien podría prescindir de la tecnología binaural y dejar que corriera el teatro.

El comportamiento, cotidianidad y la interrelación de personas de la tercera edad está muy bien manejado por el escritor y director Domingo Milesi, que es un hombre joven, lo que realza mejor su texto. Sus personajes no son caricaturescos, pues poseen vida y una historia que contar, pero lo hacen a medias, pues no se llega a conocer mucho de ellos. Del hombre, su antigua profesión y que es viudo; de Azucena que perdió a su madre, se enamoró de un hombre y que es comunista; de Graciela, prácticamente nada, salvo que es una médium, que invoca espíritus y domina el desplazamiento de la güija, hasta conseguir contactos extrasensoriales... incluso con la mítica actriz Betty Davis. Sin embargo, la sincronización del movimiento con la banda sonora, hace en algunos momentos falso el desplazamiento, gestualidad y dureza de rostro, por ejemplo del personaje de Graciela, que a veces se comporta como un robot.

Agradan y sorprenden algunos momentos: ver en escena numerosos objetos decorativos, como teteras, tazas y teléfonos, y luego se sacrifica su uso por una mímica para dejarle el espacio al sonido. Hubiera sido más acertado sugerirlo todo. Brillante la transformación de Azucena y su baile de Charleston, y confuso el final cuando aparece una pistola.

Como en todo lo novedoso aquí se funden aciertos, riesgos y consecuencias. Hay de todo en Betty Davis ¿estás ahí?, que más allá de las tecnologías de punta (que dará en su momento paso a otras más sofisticadas), lo que debe prevalecer es el texto, la grandeza del teatro.

 NULL

    

¡Recibe las últimas noticias en tus propias manos!

Descarga LA APP

Temas

Deja tu comentario

Te puede interesar