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RESEÑA

¿Qué podemos aprender del productor creativo Rick Rubin?

El productor discográfico Rick Rubin explicó que se propuso escribir un libro sobre qué hacer para crear una gran obra de arte

Por GRETHEL DELGADO

MIAMI.- El más reciente libro de Rick Rubin, The Creative Act: A Way of Being, es mucho más que otro texto sobre el acto de la creación. Es un manual producido por un hombre moldeado para reconocer las aperturas de la mente y el espíritu que permiten traer a la vida piezas artísticas únicas. El libro, publicado por Penguin Random House en 2023, ha ocupado posiciones punteras en las listas de ventas literarias del país, y ha tenido apariciones estelares en programas de notorios influencers, o comunicadores, como es el caso de Joe Rogan o Andrew Huberman.

Rick Rubin (o Frederick Jay Rubin), nació en Nueva York, a principios de los años 60. Es un reconocido productor discográfico. Entre sus producciones destaca no solo la calidad, sino también la variedad. Esto es más fácil de decir que de imaginar. Así que quizás por eso al lector le sea de ayuda leer que Rick Rubin ha trabajado en géneros que van desde el rap, pasando por el country, hasta el heavy metal y, por supuesto, el pop. Ha colaborado con artistas como Adele, Johnny Cash, Red Hot Chili Peppers, Tom Petty, Kanye West, entre otros.

Se le considera una figura clave en la evolución de Aerosmith, en la aparición del metal alternativo, o el nu-metal (del que Linkin Park sea, quizás, el más conocido referente). Rick Rubin es, seguramente, una de las personas que más responsabilidad tienen en la fusión de dos géneros que en el pasado estuvieron tan apartados como es el caso del heavy metal y el rap.

Tiene 9 premios Grammy. MTV lo nombró en el año 2007 como el productor más importante de los últimos 20 años, y la revista Time lo ha incluido en varias ocasiones en su lista de las 100 personas más influyentes del mundo. Además de productor, Rubin canaliza su creatividad como música, actuando como DJ original de los Beastie Boys, y fundador y director de empresas de producción discográfica, como puedan ser Def Jam Recordings o American Recordings. Lo que queda claro es que la experiencia de Rick Rubin en la creación artística, y en la búsqueda del camino que pueda conducir a la producción de una obra original está más que probada.

Por todos estos motivos, y por otros muchos que no caben en un solo artículo, cuando Rick Rubin comparte su experiencia sobre el acto creativo, y la conexión de las ideas con la intención y lo que sea que se encuentre más allá, el público escucha. O, en este caso, lee.

Si uno es una persona dada al mal vicio de juzgar por apariencias, pensaría que Rubin es un señor dado a los psicodélicos, que vive bajo un puente, y que a malas penas puede abrir un libro. Tal es la imagen física que da. Otra interpretación es la de una persona que da más importancia a la mente que al cuerpo. No en vano es un declarado budista, y se pueden encontrar muchos de los preceptos o ideas de esta religión en su más reciente libro. En cualquier caso, si una persona juzgara la sabiduría de Rubin solo por su apariencia, cometería un error del que no creo que el propio Rubin lo sacara.

En más de una ocasión, cuando ha sido cuestionado sobre su intención al componer este libro, Rubin simplemente responde que se propuso escribir un libro sobre qué hacer para crear una gran obra de arte. Sin embargo, como le sucede a menudo en el estudio con cientos de músicos, se descubrió siguiendo un camino que el propio libro le marcaba. Y se dejó llevar. Así fue como terminó con un libro sobre cómo ser. Esto, que suena demasiado abstracto, quizás parezca no guardar relación alguna con la creación. Pero es que, como muchos artistas saben, y como muchas personas entenderán al leer el libro, crear es un modo de entender la vida, de ser, de transmutarse en algo que termina por escapar de nuestro escaso control. Esto fue lo que le pasó al productor estadounidense, y esto es lo que cientos de creadores experimentan día tras día. En cierto modo, el libro proporciona una mirada tras las cortinas de un espacio creativo. De forma no premeditada, cierto, pero no por ello menos valiosa.

Muchos productores de música famosos son conocidos por un sonido particular que tiene su época. Rick Rubin es conocido por algo más: crear un espacio donde los artistas de todos los géneros y tradiciones diferentes puedan concentrarse en quiénes son realmente y en qué es lo que pueden ofrecer al mundo que no esté ya ahí fuera. En este libro, fácil de leer, generoso de releer, presenta una leve metodología con la que ayudar a las personas a trascender sus expectativas en cuanto a sus limitaciones creativas.

Rubin demuestra que es posible reconectar con un estado de inocencia a partir del cual lo sorprendente se vuelve inevitable, la creación no escapa a nadie. Rubin comparte que a lo largo de los años, tras reflexionar qué es y qué no es ser artista, ha aprendido que no se trata de una producción específica, sino de la relación del creador con el mundo. La creatividad tiene un lugar en la vida de todos, y todos pueden hacer que ese lugar sea más grande. De hecho, insiste, tal vez con tino, hay pocas responsabilidades más importantes.

Este libro revela cómo es un hermoso, a la vez que generoso, curso de estudio. Un curso que ilumina el camino del artista como un camino que todos podemos seguir. Destila la sabiduría obtenida del trabajo de toda una vida en una experiencia de lectura luminosa que pone el poder de crear momentos, y vidas, de euforia y trascendencia al alcance de todos nosotros.

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