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ESCENA

Reseña teatral: Cartografía Williams

Si algo se agradece como un detalle extra en la puesta de Artefactus es escuchar la voz de Tennessee Williams recitando poemas

Por LUIS DE LA PAZ

El Centro Cultural Artefactus está presentando Cartografía Williams, “un recorrido escénico que entrelaza textos dramáticos, poemas, entrevistas y memorias de Tennessee Williams, componiendo un mosaico íntimo y fragmentario de su universo”, así se promueve el espectáculo y es exactamente eso, una visitación al mundo del dramaturgo norteamericano (1911-1983).

El director Eddy Díaz Souza toma varias obra de Williams y hace una mixtura emocional, que el público saborea más en la medida que identifica los textos, algo que en ocasiones resulta posible, en otros no tanto, pues aunque el teatro de Tennessee Williams es muy conocido, en parte a que varias de sus obras también fueron llevadas al cine con éxitos de taquilla y premios, como el Pulitzer por Un tranvía llamado Deseo (1948), su dramaturgia es amplia y llena de personajes y situaciones particulares.

En lo personal, Williams fue también un hombre complicado, problemas familiares, homosexualidad y alcoholismo, entre otros avatares que tuvo que enfrentar. Algunas de sus intimidades están plasmadas en sus obras.

Eddy Díaz Souza presenta su espectáculo sobre las obras Háblame como la lluvia y déjame escuchar, La habitación oscura, La marquesa de Larkspur Lotion, La trampa bonita y El dulce pájaro de la juventud. A ello añade conocidos episodios biográficos del dramaturgo y su mundo interior, lleno de conflictos, en particular por la lobotomía que le hicieron a su hermana de la que la joven nunca se recuperó, y tampoco el escritor.

Si algo se agradece como un detalle extra en la puesta de Artefactus es escuchar la voz de Tennessee Williams recitando poemas. Además, la música en vivo, tocada al piano por Oda Cardona, quien, por otra parte, hace la función de narradora, presentando algunos eventos y la introducción de un personaje en escena que es el propio Tennessee Williams disfrutando de sus propias creaciones.

Julio Rodríguez, que asume el personaje de Tennessee Williams, logra un destacado desempeño y transmite júbilo y desengaño, satisfacción y frustración, dualidades que siempre marcaron al escritor y que reflejaba en sus personajes.

Por tratarse de un compendio de escenas y momentos no hay una historia con continuidad. Sin embargo, Cartografía Williams consigue urdir una atmósfera acogedora, con momentos agradables que evocan una época, como al principio del espectáculo, en que los actores deambulan por el escenario escuchando a la pianista y disfrutando de un trago en un ambiente relajado, creando para el espectador una imagen que lo transporta a los años cuarenta y cincuenta. Un tejido escénico que sitúa y marca de manera muy específica el mundo que le tocó vivir a Williams. Un largo intro, donde vestuario, los detalles del decorado, y los movimientos trazan con delicadeza y precisión el ambiente de lo que será el resto del programa.

Lo que entrelaza todas las escenas seleccionadas de las obras, es el alcohol como resorte de continuidad.

Cada actor hace varios personajes. Todos están muy a tono, Zaida Castellanos y Betsy Rodríguez, trasmiten la elegancia de la época, llena de sutilezas, gestos y movimientos regios, mientras la interpretación de Luis Zamora, al que personalmente no recuerdo haber visto en escena antes (perdón por mi ignorancia teatral), resalta en el elenco. Es intenso, con un lenguaje corporal que maneja con mucha energía y fogosidad. Por otra parte, posee una mirada taladrante. De hecho, estimo que fue el que más resaltó en el reparto.

Pero esa brillantez exaltada para una pieza como Cartografía Williams afecta la armonía del proyecto, pues la obra pide otro tempo, más estilizado, más sosegado, que se adapte al espíritu de la época que refleja el texto.

El director Eddy Díaz Souza logra un espectáculo agradable, mientras le hace un homenaje a uno de los dramaturgos más conocidos del teatro norteamericano. La escenografía de Jorge Noa & Pedro Balmaseda de NOBARTE siempre se distingue por altos paneles y detalles vistosos. En esta pieza sobresale el cuidado vestuario.

Cartografía Williams, se presenta el viernes 29 y sábado 30 de junio, a las 8:30 pm. Domingo 31, a las 5 pm., en la sala Artefactus, 12302 SW 133 Ct., Miami, 33186. Sólo queda este fin de semana, es una obra que vale la pena ver.

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