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MÚSICA

Rosalía brilla en Puerto Rico con Young Miko como invitada al confesionario

En el famoso confesionario, Young Miko confesó que la chica de su primera cita en la universidad la dejó plantada en una cafetería y ahora es su seguidora

SAN JUAN.- La cantante española Rosalía sale "coroná" este jueves de su concierto en Puerto Rico tras atender en el confesionario a Young Miko ante un repleto Coliseo José Miguel Agrelot, donde estaba programado que concluyera la gira Lux Tour, homónima de su cuarto álbum que canta en 13 idiomas, aunque debido a imprevistos le restan tres funciones en Florida.

La artista catalana comienza el espectáculo espiritual con una oda a la historia del arte, al emerger de una caja de madera blanca que forma una cruz sobre el escenario, vestida con un tutú de color azul como el de las bailarinas del artista Edgar Degas, estática, se muestra frágil e ingenua entonando Sexo, violencia y llantas con una luz que alumbra al fondo.

Continúa con un tributo a la inmortalidad de la música clásica, con Reliquia cuando forma la cuarta posición básica del ballet, sale de la caja y exhibe su evolución en el baile y su disciplina en la danza con el tempo de la música acelerando, moviéndose con fuerza y delicadeza sobre las puntas de ballet, guiada por un hombre.

Emoción por volver a Puerto Rico

"Es verdad que volver aquí me remueve, pero para bien, porque pasan los años y cambian las circunstancias, cambian los proyectos, cambiamos nosotros, pero la esencia se mantiene y el amor por esta isla, por este lugar, sigue siendo el mismo", expresó Rosalía emocionada y agradeció a la compositora puertorriqueña Angélica Negrón por ayudarla a crear Lux.

Porcelana y Divinize desataron las emociones del público, la serenidad y la calma llegaron con Mio Cristo Piange Diamanti, momento en el que un velo cubre la cabeza de la artista que encarna a La Virgen, con una delirante voz que resuena desde la Sagrada Familia tallada en el atril que sostiene su micrófono, junto a otras fachadas de catedrales y plantas de catedrales.

Rosalía abandona la fragilidad con Berghain, ataviada con cuernos con plumas negras, como los del macho cabrío de ‘El Aquelarre’ de Francisco de Goya, entremezcla sonidos de ópera, orquesta, música electrónica y experimental, un éxtasis musical que plasma los miedos, el cuerpo como símbolo y la oscuridad como transición hacia la luz.

A "rebotar ese culo"

"Aquí no habéis venido solo para llorar, habéis venido también para rebotar ese culo", afirmó la cantante en la cuna del reguetón, antes de cantar éxitos de su trayectoria como Saoko, La fama y Motomami.

Otra referencia artística y feminista del concierto, se reveló cuando Rosalía cantó La Combi Versace, mostrando el tatuaje de su pierna izquierda, el mismo que parece en la obra Tatto II de la artista feminista VALIE EXPORT, pionera en analizar las políticas de género.

El famoso confesionario retomó el pulso del show, la artista que apareció en el escenario y sorprendió a los asistentes fue la puertorriqueña Young Miko, que confesó que la chica de su primera cita en la universidad, la dejó plantada en una cafetería y ahora es su seguidora.

Al son del vals Rosalía entonó una de las canciones más esperadas por el público: La Perla, abrazada por una falda de guantes blancos de sus bailarines que con movimientos coordinados replican la feminidad, la belleza y el misterio de la Venus de Milo que termina convirtiéndose en una abstracción geométrica.

La artista nos interpela con la mirada enigmática, nos transporta al museo del Louvre y simulando a la Mona Lisa de Da Vinci canta Can’t Take My Eyes Off You de Frankie Valli, enmarcada en un cuadro y fotografiada por turistas.

Después, la catalana se subió al piano e hizo sonar a Sauvignon Blanc, brindando con 'Coquito', una bebida alcohólica típica de Puerto Rico.

Resuenan las palmas

Evocando a una menina de Diego de Velázquez entre el humo del botafumeiro, hizo sonar La Rumba del perdón, donde perdona una historia criminal con una lírica inspirada bajo la influencia de Pedro Navaja de Rubén Blades y Willie Colón 1978, de Mack the Knife de Louis Armstrong 1956 y de Mackie Messer de la obra de teatro alemana La ópera de los tres centavos de 1928.

"Llegó la hora de irnos algarate", afirmó Rosalía y activó la fiesta con el vibrante tema de CUUUUuuuuuute, con su famosa canción Bizcochito y con Despechá.

La mitología griega aparece con el mito de Dédalo e Ícaro en la escenografía del tema que pone el punto y final al espectáculo, Magnolias donde la cantante recrea su funeral y unas amplias alas caen, como la de Ícaro en la obra de arte El Vuelo de Ícaro de Jacob Peter Gowy.

Asimismo, otro guiño al arte durante la gira de Lux es indumentaria de la artista que está incompleta y deja visible su sujetador satinado como hizo Lucian Freud en sus cuadros inacabados para mostrar al Ser humano en construcción.

Después de cuatro años, Rosalía volvió al Coliseo de Puerto Rico y está de regreso en América con su gira Lux Tour 2026 donde también se ha presentado en Canadá, Estados Unidos, México, Colombia, Argentina, Chile y Brasil.

El concierto de San Juan estaba programado para ser el cierre de la gira, pero Rosalía subirá las próximas semanas a escenarios de Orlando y Miami (Estados Unidos) debido a que tuvo que aplazar esas funciones en junio por "una emergencia familiar".

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FUENTE: EFE

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