MIAMI.- Silvestre Dangond llega con su vallenato romántico al escenario del Kaseya Center, en Miami, el sábado 7 de marzo. El cantante colombiano conversó son DIARIO LAS AMÉRICAS sobre lo que representa este concierto que dice encontrarlo en una etapa de gratitud que vive desde la conciencia y en paz consigo mismo.
Silvestre Dangond: "El escenario sana el miedo y la duda"
El cantante colombiano Silvestre Dangond llega con su vallenato romántico al escenario del Kaseya Center, en Miami, el sábado 7 de marzo
- Cada regreso a Miami es un reencuentro, ¿qué historia personal traes contigo este 7 de marzo?
Miami es mi segunda casa. Aquí he llorado, he celebrado, he tomado decisiones importantes. Este 7 de marzo traigo la historia de un hombre que ha aprendido a valorar los silencios tanto como los aplausos. Traigo la historia de un papá más consciente, de un artista más maduro y de un vallenato que sigue evolucionando sin perder su raíz.
- Has vivido momentos de gloria, polémica, pausas y renacimientos, ¿en qué etapa emocional te encuentra este show?
Me encuentra en una etapa de gratitud. Antes vivía mucho desde la adrenalina; hoy vivo más desde la conciencia. Entendí que las caídas también son parte del camino y que los renacimientos no se anuncian… se sienten. Estoy en paz conmigo mismo, y cuando uno está en paz, canta distinto.
- El escenario muchas veces es terapia. Cuando te paras frente a miles de personas, ¿qué heridas sanas y cuáles se abren?
El escenario sana la herida del miedo, de la duda. Cada vez que la gente canta mis canciones me recuerda por qué empecé. Pero también se abren heridas bonitas… esas que tienen que ver con la nostalgia, con lo que uno ha dejado atrás para estar donde está. Es una mezcla poderosa.
- La fama transforma, ¿quién es el Silvestre Dangond que nadie ve cuando se apagan las luces?
Soy un hombre sencillo, muy familiar. Me gusta estar en casa, cocinar, escuchar música sin que nadie me vea como “el artista”. Soy muy introspectivo, más de lo que la gente cree. Cuando se apagan las luces, me quedo con mis pensamientos y con Dios.
- El vallenato habla de amor y dolor con la misma intensidad, ¿qué canción de tu repertorio hoy te representa más como hombre que como artista?
Hoy me representa mucho Cásate conmigo. No solo por lo romántico, sino por lo que significa compromiso, lealtad, permanencia. Como hombre he entendido que amar es decidir quedarse incluso cuando no todo es perfecto.
- Miami es una ciudad de emigrantes, de sueños reconstruidos, ¿te identificas con esa narrativa de empezar de nuevo?
Totalmente. Yo también he tenido que empezar de cero varias veces, aunque la gente piense que todo ha sido éxito continuo. Miami es una ciudad que te enseña que reinventarse no es fracasar, es evolucionar.
- ¿Hay algo que quieras decir en este concierto que no hayas dicho antes?
Más que decir, quiero agradecer de una forma diferente. A veces uno da por sentado el cariño del público, y este concierto quiero que sea un abrazo colectivo. Quizás diga menos palabras, pero las sentiré más.
- Con el paso del tiempo, ¿cambia la forma en que miras a tu público? ¿Hay más responsabilidad, gratitud o presión?
Es más responsabilidad y más gratitud. La presión la transformé en disciplina. Entendí que el público no me debe nada; yo les debo respeto, entrega y verdad en cada canción.
- Si este concierto fuera un capítulo de tu autobiografía, ¿cómo lo titularías?
Lo titularía: “Volver a casa para encontrarme”, porque cada vez que canto en Miami siento que me reencuentro conmigo mismo.
- Cuando termine la noche del 7 de marzo y regreses al camerino, ¿qué te dirás a ti mismo?
Me diré: “Valió la pena no rendirse”. Y después, seguramente, cerraré los ojos un momento para agradecerle a Dios por permitirme vivir de lo que amo.
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