MIAMI.- EFE
The Breakers, un hotel singular con 120 años de historia en el sur de Florida
Se trata de un extravagante y exclusivo centro vacacional, The Breakers, origen de lo que es hoy Palm Beach
Hace casi 120 años el magnate del ferrocarril Henry Flagler, considerado el "padre" del sur de Florida, concibió la construcción en una ignota zona costera de un extravagante y exclusivo centro vacacional, The Breakers, origen de lo que es hoy Palm Beach.
Flagler contrató para la realización del proyecto a los mismos arquitectos que habían diseñado la Biblioteca Pública de Nueva York, ante los que desplegó sus estrambóticos planes: un edificio que integrara una mansión dedicada a las artes y un palacio con 55 habitaciones de mármol blanco y paredes cubiertas con tapices españoles.
Hoy, tras varios incendios y remodelaciones, The Breakers Palm Beach continúa siendo un lujoso enclave hotelero de primera línea, compuesto por 540 habitaciones y 68 suites, que ha aprovechado al máximo su entorno natural para ofrecer un lugar de playa idílico.
La historia
Pero en su día, el proyecto hotelero en una zona inhóspita e incomunicada se convirtió en un desafío para el visionario empresario de cuna humilde que llegó a ser mano derecha y socio del multimillonario John D. Rockefeller.
La mansión de estilo georgiano, de la época colonial británica en EEUU., se levantó frente al mar y pronto atrajo a una selecta clientela de inversores y famosos, especialmente tras su expansión en 1901.
Los multimillonarios Valderbilt, Munns y Stotesbury, así como el dramaturgo Eugene O'Neill, fueron algunos de sus huéspedes.
En aquel entonces, el primer The Breakers sorprendía a los viajeros con la instalación de un órgano renacentista de tubos que daba aún mayor esplendor al mobiliario reunido de 16 períodos históricos diferentes.
En 1903 se declaró un incendio que destruyó parte del edificio histórico con sus tiendas, el casino y varias parcelas.
Pero los reveses y adversidades nunca habían hecho mella en el espíritu de Flagler, quien reabrió el centro turístico tan solo ocho meses después, más grande todavía, manteniendo el estilo colonial, con 425 habitaciones y suites con marcos de madera noble.
El precio, entonces, de la habitación: 4 dólares, incluidas tres comidas al día.
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Huéspedes de lujo y siniestros acontecimientos
La Sociedad Histórica de Palm Beach, responsable de la preservación del legado histórico del condado, explica en los documentos de la época que alguno huéspedes de The Breaker, en 1925, fueron Mollie Brown, superviviente del naufragio del Titanic; la actriz Billie Burke, la bruja buena de la película "El mago de Oz", o el financiero Edward F. Hutton.
Un nuevo voraz incendio se produjo ese año en el lujoso hotel, por un cableado defectuoso en una de las habitaciones del cuarto piso, y se propagó rápidamente por todas las plantas.
Los huéspedes corrieron llenos de pánico a arrojar las joyas y abrigos por las ventanas de los cuartos, aunque las mayoría de las alhajas desaparecieron entre las cenizas o fueron sustraídas por los ladrones.
Las reconstrucciones
Debi Murray, comisaria de la Sociedad Histórica del condado de Palm, evocó a Efe episodios que marcaron la vida de este emblemático hotel floridano, que contaba con una casa de baños turcos remodelada en 1921 con un coste de 75.000 dólares y una piscina de estilo español a base de estuco de color rosa.
"Es asombro que, tras el incendio, se diseñara y construyera un edificio así, enorme y de madera. Y que atrajera a tanta gente en verano. Era muy popular", destacó Murray.
De manera que, tras el incendio, un nuevo edificio fue levantado en 1926, ahora con una fachada de traza renacentista, el que actualmente se yergue y que forma parte de la lista de Lugares Históricos del Registro Nacional.
La vida que inyectó el hotel en la zona se extendió al área de West Palm Beach, que florecía también y que, ya en el primer año de su fundación, contaba con un millar de residentes, la mayor parte empleados a las órdenes de Flagler.
Se iba materializando así la visión de Flagler de que, "en pocos años, habrá una ciudad aquí tan grande como Jacksonville", en el noreste del estado, tras quedarse deslumbrado por la "barrera de islas de arena blanca" de Palm Beach.
"He encontrado un verdadero paraíso", exclamó este hombre dotado de un enorme determinación y energía y más interesado en crear que en acumular riqueza en Florida.
"Era un hombre muy rico, sin duda, pero también un visionario que apareció en el momento adecuado en el lugar preciso para afrontar un gran reto en la última frontera estadounidense, y la abrió para todo el mundo, no solo para los ricos, gracias al ferrocarril", apostilló.
No fue, sin embargo, The Brakers el primer hotel, ni el más extravagante, que erigió Flagler: más de un millar de obreros trabajaron en la edificación, en 1894, del Royal Poinciana, de estilo colonial y en su momento considerado el mayor hotel de mundo de estructura de madera.
Royal Poinciana, nombre derivado del primer explorador europeo que pisó tierra de Florida, el español Juan Ponce de León, en 1513, pronto se convirtió en residencia de verano del exclusivo club de "Los 400", pero un incendió en 1925 causó grandes daños en el ala norte.
El huracán que azotó Okechobee en 1926 y el hundimiento del mercado de valores en 1929, con la ulterior Gran Depresión de la década de 1930 fueron fatales para la supervivencia del hotel.
En el selecto grupo de magnates que frecuentaban el Royal Poinciana figuraban los Vanderbilt, Carnegie, Morgan, Astor, que disfrutaban aquí de la pesca, la práctica del gol, las salidas en yate y los baños al sol, aunque las mujeres estaban obligadas a cubrirse las piernas.
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