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BÉISBOL

Beck y Long, dos apuestas para el futuro de Miami

Los Marlins de Miami siempre han sabido aprovechar las transacciones de fecha límite y actualmente hay dos figuras que parecen ser las piezas adecuadas

Por Pedro Felipe Hernández

Los Marlins de Miami volvieron a mirar hacia el futuro en la fecha límite de cambios y, esta vez, encontraron dos nombres que podrían terminar siendo mucho más importantes de lo que sugiere el movimiento que los llevó a la organización: Jace Beck y Jonathon Long.

Miami envió a los Cachorros al zurdo Braxton Garrett y recibió a cambio al lanzador derecho Beck y al jugador de cuadro Long. Garrett llegó a ser una pieza importante de la rotación de los Marlins, pero sus problemas físicos y su irregularidad habían reducido su protagonismo. La apuesta de Miami fue distinta: desprenderse de una pieza conocida para conseguir dos jugadores con margen de crecimiento.

Beck no pudo causar una mejor primera impresión. En su primera presentación con Triple-A Jacksonville lanzó cinco entradas sin hits ni carreras en un partido acortado por la lluvia. Retiró a 15 bateadores consecutivos después de un error defensivo en el primer inning, ponchó a cinco y alcanzó las 97.3 millas por hora. Además, el encuentro representó su cuarto juego sin hits de la temporada.

El derecho de 26 años, de 2,06 metros de estatura, ya había mostrado potencial durante la campaña. En Doble-A registró efectividad de 2.87 y sumó 102 ponches en 20 apariciones, seis de ellas como abridor. Su paso posterior por Triple-A fue más complicado, pero su repertorio y su capacidad para generar ponches explican por qué Miami decidió apostar por él.

Long representa otra clase de proyecto. El bateador derecho de 24 años tuvo una sólida temporada en Triple-A Iowa, donde combinó un average de .283 con 12 jonrones y 62 carreras impulsadas. Además de su producción ofensiva, puede desempeñarse en primera y tercera base y en los jardines, una versatilidad especialmente valiosa para una organización que intenta construir una plantilla joven.

Lo más interesante para los Marlins es el costo de la operación. No tuvieron que desprenderse de una colección de prospectos ni hipotecar el futuro para conseguirlos.

Garrett, un lanzador con talento, pero cuya etapa en Miami parecía necesitar un cambio de escenario, terminó siendo la pieza utilizada para incorporar a dos jugadores que todavía pueden crecer dentro de la organización.

Sólido historial

La historia demuestra que Miami sabe sacar provecho de este tipo de apuestas. Gary Sheffield llegó desde San Diego en 1993 y terminó convirtiéndose en una de las grandes figuras de los entonces Marlins de Florida, además de pieza clave del equipo campeón de 1997. Craig Counsell fue adquirido durante la temporada de 1997 y terminó teniendo un papel decisivo en aquella Serie Mundial. En 2003, Ugueth Urbina llegó desde Texas a mitad de campaña y contribuyó al segundo campeonato de la franquicia.

Beck y Long todavía están lejos de merecer comparaciones semejantes. Pero la fórmula vuelve a ser reconocible: jugadores jóvenes, talento por desarrollar y un precio que, sobre el papel, no parece desproporcionado.

Si Beck convierte su potencia en resultados al máximo nivel y Long confirma con el bate lo que ha mostrado en las menores, los Marlins podrían haber encontrado algo más que dos prospectos. Podrían haber encontrado a dos de las piezas sobre las que construir su próxima generación.

Quizás todavía sea pronto para llamarlos las futuras caras de Miami. Pero el primer vistazo ya permite imaginarlo.

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