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En la cancha fue defensa

Gabriel García Márquez no escapó del fútbol

jponce@diariolasamericas.com
@JohaniPonce1


La mayoría de los periodistas latinoamericanos fuimos marcados de una u otra manera por el genio de Gabriel García Márquez. No olvidemos que sus primeros coqueteos con las letras fueron precisamente en el oficio del periodismo. n

En el colegio de monjas caraqueño, frente al cerro El Ávila, en esa Altamira que hoy está contaminada con los gases de las bombas lacrimógenas, tuve mi primer contacto con el colombiano insigne. Fue Rosalexia (vaya nombre para mi profesora de literatura de primer año de bachillerato), quien nos asignó leer el maravilloso Relato de un náufrago, eso representó un guiño de ojos, pero el verdadero amor vendría meses después con Cien años de soledad. n

Durante mis doce primaveras, por fin un libro me sedujo al punto que no podía despegar mis ojos de él. En las lecciones de Pastor, el maestro de Moral y Cívica, abría el libro sin disimulo para ver si me expulsaba del salón. Los castigos en la década de los ochenta eran extraños. Me mandaban a la biblioteca. Allí leía a mis anchas esa obra maravillosa que le dio el reconocimiento mundial al también hincha del Júnior de Barranquilla. Sí, García Márquez no pudo evitar al fútbol, ese deporte que te envuelve, te embriaga y te apasiona.

Hace unas semanas un colega de la redacción me decía u201cyo no entiendo mucho de fútbol u201d y yo le respondí que es mejor a veces no entender, porque una vez que muerdes la manzana, o el balón en este caso, el deporte rey no te suelta nunca más.
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Pese a que he experimentado un Macondo en las ciudades latinoamericanas donde he vivido y en las que he visitado, el libro de García Márquez con el que más me identifico es su Obra Periodística. u00a1Qué mágicos relatos! u00a1Qué maravilla cuando el periodismo se convierte en literatura! Y así en estos días, buscando entre mis libros y mis cientos de papeles, encontré una conversación que tuvo el periodista argentino Jorge Barraza con el autor de Ojos de perro azul, en la cual reconocía su pasión por el fútbol y por el club de sus amores.

La charla fue publicada en el diario El Tiempo de Bogotá. nEl que podría haber sido el volante más creativo jugó en la zaga. u201cJugaba como defensa, cuando estaba interno en el colegio de Zipaquirá, Cundinamarca. Antes, en la primaria del colegio San José, de Barranquilla, el médico me había recomendado practicar el fútbol por razones de salud, ya que leía mucho y no hacía deporte u201d, afirmó el premio Nobel de Literatura de 1982.

Ante la pregunta de Barraza sobre de quién era hincha el Gabo, respondió:" u00a1De Junior, por supuesto!". Y sobre la selección colombiana de 1994, aquella que dividió la historia del fútbol de ese país, luego del 5-0 ante Argentina, el genio de las letras fue tajante acerca de la actuación en el Mundial de EEUU. u201cNo pudo anotar ni el gol de la dignidad. Estaba eliminada desde el primer día u201d u2026 Pero el escritor costeño nunca estará eliminado de nuestra vida, porque su obra trasciende a la muerte.
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