PARÍS.- NIZA.- dpa.
Los dirigidos por Antonio Conte enfrentarán a Alemania en cuartos de final
PARÍS.- NIZA.- dpa.
Campeona en las dos últimas ediciones de la Eurocopa, España entregó este lunes su corona continental al caer en octavos de final por 2-0 en París ante una esforzada y bien organizada Italia.
El equipo de Antonio Conte tendrá como rival en cuartos de final a Alemania porque así lo dictaron un gol del central Giorgio Chiellini en la primera parte y otro de Graziano Pellé en el minuto final. El resto lo hizo el legendario Gianluigi Buffon en los últimos instantes. De esta forma, Italia firmó su venganza ante su verdugo en las dos últimas Eurocopas.
Cada equipo fue dueño de una parte en el Stade de France de Saint-Denis. Italia fue mucho mejor en la primera y España mejoró en la segunda, donde evidenció que no es una selección hecha para el gol, un lamento que sus hinchas seguirán entonando.
La primera parte fue la que soñó Italia. Fue infinitamente mejor que España haciendo lo que se esperaba, sin apreciables inventos. Elevó la presión y las pocas veces que su rival la superó se refugió cerca de su área y siempre puso un jugador sobre Iniesta. Además, cuando robó llegó con muchos futbolistas a las zonas de peligro.
España sí fue lo opuesto a lo esperado. Ni tuvo el balón ni encontró la forma de conseguirlo. Se vio obligado a jugar en largo muchas veces y tampoco disfrutó de buenas versiones de futbolistas como Sergio Ramos, Sergio Busquets, Cesc Fábregas o Nolito. Al contrario. Apenas le quedaron en esa primera mitad tibios detalles de Iniesta y la infructuosa pelea de Álvaro Morata.
Un solo disparo entre palos fue el gris bagaje antes del descanso del todavía campeón de Europa. Ocurrió a los 28 minutos, con un lanzamiento lejano de Iniesta que acabó suavemente en las manos de Buffon. Eso fue todo lo que creó España en 45 minutos.
En cambio, Italia sumó cuatro ocasiones claras: un remate de Pelle que sacó De Gea, un cabezazo de Parolo que se fue fuera por poco, otro intento de Giaccherini que provocó otra intervención del arquero español y el gol.
Llegó en el minuto 33 y lo marcó un defensa. Todo nació de un grave error de Ramos, quien concedió una falta innecesaria al borde del área. Eder disparó fuerte, pero no colocado. De Gea no atajó, sino que rechazó hacia el centro. Y allí apareció Chiellini para anotar. Los centrales de Italia quintan goles y también los marcan.
España se fue al descanso con mucho que reflexionar, tan pobre fue su desempeño en la primera parte. Italia era feliz porque había sido muy superior en todo. Se había jugado a lo que había querido.
Del Bosque quitó a Nolito y puso a Aritz Aduriz para situar a Morata en la banda izquierda. También añadió más rapidez a sus combinaciones. Además, Italia exageró su concepto de la especulación.
A pesar de la mejoría española, la primera gran ocasión de la segunda parte fue para Italia. A los 55 minutos, Eder tuvo un mano a mano ante De Gea y el arquero español volvió a salvar a su selección con una intervención prodigiosa.
Antes, Ramos había tenido una para España. Luego lo intentó Morata. También Aduriz. Era un partido más abierto, con una España mucho más activa, y asumiento riesgos, y una Italia esperando su oportunidad de sentenciar al contraataque. Pero con un detalle: Buffon seguía sin intervenir.
España se había hecho acreedora al empate, pero en este punto apareció en todo su esplendor una de sus grandes lacras: le cuesta una infinidad hacer goles. Esta vez los evitó Buffon, que en los últimos 15 minutos dio un recital. Por ejemplo, a disparos de Iniesta y Piqué.
El equipo de Vicente del Bosque terminó sin goleadores por la lesión de Aduriz. Ni suerte tuvo. Lo dio todo hasta el final y su esfuerzo fue innegable, como también su resistencia a la derrota. Ya en el último minuto, Buffon demostró que sigue siendo un grande y salvó a su equipo en un venenoso remate de Piqué.
Era el día de Italia, la de toda la vida, la selección de la disciplina castrense y la de los grandes golpes de efecto. Como el del gol de Pellé en el minuto final con su rival ya muy arriba. De esta forma, dejó llorando a una España que entregó su corona algo más tarde que en el último Mundial, pero tampoco mucho más.
Islandia logra la gran sensación y manda a casa a Inglaterra
Islandia logró una de las grandes sorpresas de la historia de la Eurocopa al eliminar a Inglaterra en octavos de final por 2-1 en Niza y citarse en la siguiente ronda con el anfitrión del torneo, Francia.
Los tantos de Ragnar Sigurdsson (6') y Kolbeinn Sigthorsson (18') dieron vuelta al gol inicial de penal de Wayne Rooney en el minuto cuatro del partido.
Islanda se medirá el domingo por un lugar en semifinales con Francia en Saint-Denis, el escenario de la final, mientras que Inglaterra está ante una nueva crisis, dos años después de la penosa eliminación en el Mundial de Brasil en la fase de grupos, también bajo el mando de Roy Hodgson.
El campeón mundial de 1966 sigue aún sin ganar una eliminatoria directa en una Eurocopa fuera de su propio país.
En Niza el partido empezó a puro fútbol desde el primer instante. Inglaterra se plantó como todo el torneo con un muy ofensivo sistema 4-1-2-3 y agarró fríos a los islandeses.
Un buen centro desde el medio del campo de Daniel Sturridge fue controlado por el criticado Raheem Sterling, que fue derribado en el área por el arquero islandés, Hannes Thor Halldorsson.
Rooney convirtió el penal con seguridad y sumó su gol número 53 en 115 partidos internacionales.
Sólo 80 segundos después celebraron los islandeses. Un centro largo fue prolongado por Kari Arnason, cuya asistencia aprovechó Sigurdsson para lograr el empate con un remate desde corta distancia.
Debutante en una Eurocopa, Islandia confirmó la sorpresa poco después, tras una fácil combinación delante del área inglesa que Sightorsson convirtió en el 2-1.
El arquero Joe Hart podría haber hecho no obstante mucho más ante el disparo desde 14 metros del jugador del Nantes francés.
La desventaja fue como un shock para los ingleses, que cayeron en las redes defensivas de un rival que en ocasiones metió hasta nueve hombres en su propia área.
Harry Kane tuvo el empate a la media hora de juego, pero su remate de volea lo atajó brillántemente Halldorsson.
El juego inglés fue apagándose poco a poco. Sin ideas, Rooney y compañía buscaban el camino al gol. En el banquillo, Hodgson miraba el partido en pie y en silencio.
El técnico reaccionó en el descanso y dio entrada a Jack Wilshere en lugar de Eric Dier. Pero el fútbol del equipo no mejoró demasiado. Más bien, los islandeses estuvieron cerca del tercer gol, pero la chilena de Sigurdsson a cinco metros del arco dio el Joe Hart.
Jamie Vardy entró en el partido a la hora de juego, pero el atacante del Leicester City tampoco pudo superar la barrera islandesa. Hodgson ya no podía hacer nada más para entonces que esconder el rostro entre sus manos, desesperado y vacío de ideas.
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