LUIS E. RANGEL
Jeanmar Gómez, un taponero como ningún otro
El venezolano se adapta a su nuevo rol en el montículo después de ser abridor y relevista intermedio
lrangel@diariolasamericas.com
Jeanmar Gómez no es el típico taponero. La realidad es que no parece tener los elementos que suelen caracterizar al apagafuegos. No posee una recta potente, tampoco una personalidad intensa, más bien luce calmado y sin la mirada de fuego de los cerradores. Tan diferente es que, pese a acumular 11 rescates en sus primeras 17 apariciones para los Filis de Filadelfia en 2016, aún no ha sido nombrado como el bombero oficial.
Pero nada de esto le hace falta al venezolano para ser efectivo como pocos en el noveno inning.
“Trato de no pensar mucho en esas cosas. Mi objetivo es ejecutar los pitcheos, siempre tratar de atacar a los bateadores y muy importante, sacar siempre el primer out, y todo esto haciéndolo con la menor cantidad de pitcheos posibles”, dijo Gómez a DIARIO LAS AMÉRICAS durante la reciente visita de los Filis al Marlins Park.
El caraqueño nunca imaginó que algún día estaría como cerrador. Cuando firmó al béisbol profesional lo hizo como abridor y en ese rol debutó en las Grandes Ligas con los Indios de Cleveland en 2010. Tres años después los Piratas de Pittsburgh lo probaron como relevista y recién en esta contienda empezó a sumar en el rubro de los salvados, tras apuntarse solo uno en sus primeros 185 desafíos.
Su paso por los diferentes roles sobre el montículo le permiten observar el juego desde una óptica diferente de la que tenía cuando dio sus primeros pasos en la pelota profesional.
“Las cosas son diferentes, porque como abridor te preparabas para lanzar cada cinco días, mientras que como relevo te metes más en el juego, estás como más pendiente. Estás más enfocados, todos los días, porque no sabes cuándo puedes salir a relevar”, analizó.
Gran diferencia
El cambio de enfoque no es el único aspecto que cambia cuando se da la travesía de abridor a relevista. También la preparación física.
“Como abridor te preparas básicamente para un solo día. Hacías bullpen o pesas y listo, terminabas por el día. Como relevo te debes cuidar más el brazo, no lanzar mucho en las prácticas. Como abridor el día que haces pesas le puedes dar más fuerte, porque sabes que no te toca lanzar, pero como relevo no le puedes dar nunca muy duro, porque se te puede apretar el brazo. Tienes además que hacer pesas un poco más livianas porque tienes más actividad que un abridor”, explicó.
Pero más allá de todo lo que ha aprendido en su nuevo rol, Gómez sigue siendo un taponero que no obedece al molde tradicional. De hecho, el promedio de su recta viaja a 90,8 y su promedio de ponches por cada nueve innings es superior al de sólo cinco hombres de los 26 relevistas que poseen más de cinco juegos salvados en la actual contienda.
“Lo que me importa es mantener la pelota abajo, y que se mueva como realmente quiero”, añadió.
Y si sigue moviéndose como realmente quiere, entonces quizás los Filis decidan de una buena por todas oficializar su nombramiento como el taponero del club. Aunque a Gómez no le quita el sueño. “Estoy tranquilo así como estoy. Lo que me interesa es seguir saludable”, enfatizó.
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