Después que un reporte toxicológico revelara la existencia de alcohol y cocaína en el cuerpo de José Fernández, muchos se preguntan qué vendrá ahora en esta historia que terminó con la vida de tres jóvenes el pasado 25 de septiembre en un rompeolas de Miami Beach.
José Fernández, un ídolo de luces con una trágica sombra
El hecho de que estuvieran en un conocido bar de la zona de Brickell apunta directamente a la presencia del alcohol mucho más allá de los límites establecidos por la ley, algo que realmente no sorprende a quienes han seguido el hecho desde su inicio, ¿pero la cocaína?
Sin duda, esta es la verdadera sorpresa del drama, porque nada hacía pensar que esta estrella del pitcheo consumiera este tipo de droga asociada con una de las peores adicciones que suele convertir en guiñapos humanos a los que la utilizan.
De acuerdo con la manera en que siempre se manejó el cubano, nunca se le vio perder el control de sí mismo. Al contrario, se le conocía por su personalidad fuerte, confiada, que le hacía brillar en los momentos duros del montículo.
Quizá habría que preguntarle al núcleo más cercano a Fernández, ¿quién le proporcionó la cocaína? ¿Quién lo relacionó con esa droga? ¿Por qué utilizarla cuando parecía en su mejor momento deportivo?
De manera rutinaria y sin previo aviso, los peloteros de Grandes Ligas son sometidos a pruebas para encontrar sustancias prohibidas que mejoren el rendimiento en los estadios, aunque también descubren drogas de este tipo. Fernández tuvo que estar sometido a este tipo de controles, como el resto de los Marlins.
Los más temerarios podrían pensar que el equipo tuviera algún tipo de indicios del uso de cocaína de parte de su pelotero estrella, pero para la franquicia eso hubiera sido jugar con fuego y no se habría arriesgado a estar bajo la lupa del escarnio después de tantas circunstancias adversas con una comunidad que la mira con recelo.
A decir verdad, este tipo de pruebas son administradas por las Mayores, así que de haberlo sabido alguien, hubiera sido el organismo rector de la pelota rentada, otro que tampoco se habría embarrado las manos tras pregonar su lucha constante contra las sustancias prohibidas.
Todo esto señala hacia un uso ocasional de la droga de parte de Fernández, quien se encontraba a un año o meses de convertirse en uno de los lanzadores mejores pagados del planeta en Miami o en cualquier otra ciudad dispuesta a pagar los más de $150 millones de su potencial contrato.
Se especula sobre algún tipo de presión emocional que enfrentaba Fernández por esos días trágicos, algo que quizá cambió algún patrón de conducta y lo hubiera llevado a cometer un acto irresponsable, como el salir en horas de la madrugada con sus dos acompañantes bajo los efectos del alcohol y la cocaína.
La otra pregunta relevante en esta saga gira en torno al piloto de la embarcación. En declaraciones recientes a un periódico local, el abogado de la familia indicó que existían evidencias de que Fernández no se encontraba al timón, pero esto es algo aún por determinar y que pudiera tener algún efecto legal.
Muchos se preguntan si habrá algún tipo de demanda de las partes implicadas y por ahora solo se pueden agrupar conjeturas, pero el interés sobre el accidente y las investigaciones parece crecer por días.
¿Cambiarán las nuevas revelaciones la percepción que existe sobre Fernández en una ciudad que lo adoraba? El debate en este tema se encuentra candente y es difícil conciliar la imagen jovial y casi inmaculada del serpentinero con los resultados del informe de las autoridades.
Las opiniones están divididas entre los decepcionados y quienes admiten su error sin minimizar su impronta personal y, sobre todo, deportiva. Cuando lanzaba Fernández en el parque de los Marlins la asistencia aumentaba como promedio unos 6,000 aficionados, mientras que los ratings de televisión crecían en un 20 por ciento.
En un equipo donde no pasa absolutamente nada, Fernández era un antídoto contra el aburrimiento y se le asociaba con la forma más pura de entender el béisbol, pero la palabra droga ha creado un cisma en torno a su figura, al menos cierto grado de separación.
Habrá que seguir la evolución de los Marlins ahora que la realidad es otra. Hasta el momento el equipo ha dado los pasos correctos en el tema de Fernández y hasta se ha ganado el elogio de los fanáticos. Hasta ahora…
Dentro de unos días, cuando se anuncie el ganador del premio Cy Young al mejor lanzador de la Liga Nacional, su nombre va a sonar nuevamente. No lo va a ganar, pero sí estará entre los candidatos y la gente nuevamente se dividirá entre quienes recuerdan al Fernández ídolo y al Fernández que revelaron los exámenes médicos.
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FUENTE: Especial
