Cuando me senté a escribir estas líneas, ya había tenido varias conversaciones con colegas para tener otras visiones de que el movimiento, aunque solo en “busca de profundidad defensiva” de Fernando Tatis Jr. a segunda base sea realmente eso.
¿Profundidad o vitrina?
Los Padres de San Diego tomaron la decisión de darle apariciones esporádicas a Fernando Tatis Jr. en la segunda base, pese a ser un jardinero derecho de lujo
La decisión me dejó anonadado. Cuando el dominicano debutó en las mayores tuvo problemas como campocorto y si bien la segunda no trae las mismas exigencias, estar en el cuadro interior requiere un enfoque distinto. Físicamente Tatis Jr. ha demostrado ser un atleta, de eso no hay dudas. Pero la manera de ver el juego, y en particular de jugarlo, cambia de posición en posición.
Es verdad que no será movido a la segunda base y solo será en uno que otro juego que sea camarero. Pero, ¿qué tan acertada puede ser esta decisión?
Creo que más que profundidad, y coinciden algunos de los colegas con los que hablé al respecto, se trata de buscar elevar el valor del dominicano. Hace unos años atrás, los Padres de San Diego hicieron grandes contrataciones para estructurar un súper equipo que pudiera ganar para que su dueño Peter Seidler pudiese ver a su combinado en lo más alto. No sucedió.
¿Buscan inflar su valor?
Acá viene lo que algunos vemos entre líneas: no es solo un movimiento de profundidad. Es una estrategia que puede interpretarse como que pronto Fernando Tatis Jr. estará disponible en el mercado de canjes.
Es un súper atleta y este tipo de deportistas no tienen mayores problemas ante estos retos. Él mismo hizo la transición del campocorto al jardín derecho, donde ha ganado dos Guantes de Platino. Otros ejemplos son los de Jackson Merrill, que era un campocorto sólido. Aprendió a jugar en el jardín central sobre la marcha, literalmente sin experiencia. Mookie Betts, al igual que Tatis, también fue ganador del Guante de Oro en el jardín derecho. Ahora está jugando como campocorto titular en los Dodgers de Los Ángeles.
El dominicano tiene aptitudes, de eso no hay duda. Pero en las Grandes Ligas, cuando a una estrella comienzan a sumarle posiciones, no siempre es por necesidad deportiva. Muchas veces es por estrategia. Porque la profundidad se construye para competir. La vitrina, en cambio, se arma para negociar.
NULL
