A días de que inicie la sexta edición del Clásico Mundial de Béisbol, el próximo 6 de marzo, he leído con frecuencia a fanáticos y colegas recordar lo sucedido en la anterior edición del torneo. Apelar a la memoria está bien. Recordar que Trea Turner dio un grand slam y terminó con los sueños de todo un país beisbolero, quizás duela y acompañe por siempre.
Venezuela, “el hubiera no existe”
El pasado enseña para evitar cometer los errores en el futuro. La selección de Venezuela tiene un gran equipo, aunque le falten algunas importantes piezas
Hago énfasis en esto porque en esos comentarios suele aparecer el eterno “¿qué hubiera pasado si…?”. No lo sabremos nunca. Porque como me corrigió en la redacción de El Nacional en 2012 —con la humildad que siempre lo caracterizó— el recién fallecido periodista venezolano Humberto Acosta, el “hubiera no existe”. Y menos en el béisbol. Las cosas son o no son. No se juega con posibilidades imaginarias ni se levantan trofeos con suposiciones.
Humberto, referencia obligada del periodismo deportivo venezolano, convirtió su columna Triple Play en una cátedra de sencillez y claridad. Explicaba lo complejo con naturalidad, sin exageraciones, sin adornos innecesarios. Tenía la virtud de aterrizar cualquier debate con una frase directa, casi pedagógica. Esa enseñanza —que parece simple pero es profunda— hoy cobra más sentido que nunca.
En 2023, Venezuela cayó ante Estados Unidos en semifinales. Eso fue lo que pasó. El batazo existió. La eliminación también. Lo demás pertenece al terreno de la imaginación.
Ahora, con todas las dificultades que pueda tener el cuerpo técnico y gerencial actualmente, el país tiene una nueva oportunidad. No estará José Altuve por temas de seguro. Tampoco Pablo López, quien perfilaba como líder de la rotación, por una lesión. Y hay más ausencias, son realidades. Y frente a las realidades se compite, no se lamenta.
Solo existe lo que está o lo que pasó. Lo demás es ruido. Venezuela existe, tiene talento y tiene posibilidades reales en un torneo corto donde la convicción pesa tanto como el roster.
El mejor homenaje a Humberto Acosta no es citarlo. Es entenderlo. Dejar atrás el “hubiera” y concentrarnos en la oportunidad que sí está enfrente. Porque el pasado no se corrige, pero el presente todavía se juega. Y esa enseñanza que hoy comparto va más allá de un deporte, aplica para la vida en general.
NULL
