Max Verstappen volvió a dejar un momento tan tenso como llamativo fuera de la pista. En la previa del Gran Premio de Japón 2026, el tetracampeón del mundo interrumpió una rueda de prensa oficial en Suzuka para exigir que un periodista abandonara la sala antes de comenzar a responder preguntas.
Verstappen explota en Suzuka y echa a periodista por vieja herida del título
Max Verstappen expulsó de una rueda de prensa en Suzuka a un periodista de The Guardian por una pregunta sobre George Russell y la polémica sanción en España 2025
El piloto de Red Bull se sentó frente a los medios, miró directamente a un reportero inglés de The Guardian y lanzó una frase que congeló el ambiente:
“No voy a hablar hasta que se vaya”.
Cuando el periodista le preguntó si el motivo era una cuestión formulada la temporada pasada, Verstappen respondió con frialdad:
“Sí… sal de aquí”.
El reportero terminó abandonando la sala y solo entonces el neerlandés continuó con la atención a los medios.
Pero detrás de ese gesto no hubo un simple malestar pasajero. Todo apunta a una herida que Verstappen no ha olvidado desde el cierre de la temporada 2025.
La pregunta que Verstappen no perdonó
Según explicó posteriormente el propio periodista a la AFP, el origen del conflicto se remonta al Gran Premio de Abu Dabi 2025, cuando Verstappen perdió el título mundial frente a Lando Norris por apenas dos puntos.
Después de aquella definición, el reportero le hizo una pregunta relacionada con uno de los episodios más polémicos del año: su incidente con George Russell en el Gran Premio de España 2025, una maniobra que le costó una sanción clave en la lucha por el campeonato.
La pregunta, en esencia, apuntaba a si ese castigo había terminado influyendo en la pérdida del título.
Y aparentemente, Verstappen nunca se lo perdonó.
Qué pasó entre Verstappen y George Russell en España 2025
Para entender por qué esa pregunta le molestó tanto, hay que volver a Barcelona, donde Verstappen protagonizó uno de los momentos más discutidos de la pasada temporada.
En las vueltas finales del Gran Premio de España, un Safety Car alteró por completo la carrera. Red Bull llamó a Verstappen a boxes, pero solo tenía disponibles neumáticos duros, una elección que lo dejó vulnerable frente a sus perseguidores en el reinicio.
Tras perder posición con Charles Leclerc y verse presionado por George Russell, Verstappen se fue por la escapatoria y regresó aún por delante del británico. Desde el muro de Red Bull le ordenaron ceder la posición para evitar una penalización por obtener ventaja fuera de pista.
Lo que ocurrió después fue el detonante de toda la controversia.
Verstappen pareció levantar el pie para dejar pasar a Russell, pero inmediatamente volvió a colocarse a su lado y ambos terminaron chocando. Los comisarios consideraron que el neerlandés había causado la colisión y le impusieron una penalización de 10 segundos, lo que lo hizo caer hasta la décima posición al final de la carrera. Además, recibió tres puntos de penalización en su superlicencia.
Aquella acción fue muy criticada y se convirtió en uno de los momentos más sensibles de su temporada.
Una herida que siguió abierta hasta Abu Dabi
Semanas después del incidente, Verstappen terminó peleando el título hasta la última carrera, pero no le alcanzó. Ganó en Abu Dabi, sí, pero Lando Norris logró los puntos suficientes para coronarse campeón del mundo por apenas dos unidades.
Por eso, volver a conectar la sanción de España con la pérdida del campeonato no era una pregunta cualquiera.
Era, probablemente, tocar una de las fibras más incómodas de todo su 2025.
Y si Verstappen ya había mostrado tensión pública con George Russell en el pasado —incluyendo declaraciones muy duras entre ambos durante el cierre de temporada—, esa insistencia mediática sobre el episodio de Barcelona parece haber dejado una marca más profunda de lo que se pensaba.
Verstappen deja claro que no olvida
Lo sucedido en Suzuka no fue solo una reacción de mal humor. Fue una señal de que Max Verstappen sigue cargando con ciertos episodios de la temporada pasada, especialmente aquellos que alimentaron la narrativa de que perdió el campeonato también por sus propios errores.
No es la primera vez que el neerlandés muestra una relación áspera con la prensa, pero este episodio dejó algo claro: hay preguntas que todavía no está dispuesto a tolerar.
Y una de ellas, evidentemente, tiene nombre y apellido:
George Russell.
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