Estas estructuras óseas, compuestas por hidroxiapatita, calcio y fósforo sirven para mucho más que morder y masticar los alimentos
Se trata de un conjunto de órganos que poseen, en su interior, venas, arterias y nervios necesarios para su crecimiento y nutrición. (Archivo)
Los dientes son estructuras de tejido mineralizado, enclavados en los huesos maxilares a través de un tipo especial de articulación denominada gonfosis. Estos comienzan a desarrollarse desde la etapa embrionaria, brotando durante los primeros seis meses de vida, y además de servirnos para masticar, desempeñan un rol importante en la articulación del lenguaje, actuando como punto de apoyo para la emisión de ciertos sonidos. n Estas piezas, instaladas naturalmente en nuestras bocas, tienen además un impacto importante en las dimensiones y expresiones del rostro, este se hace evidente ante cualquier irregularidad en su morfología, crecimiento o coloración, y más aún, cuando alguno de los dientes está ausente. n Los seres humanos somos difiodontes, es decir, desarrollamos dos juegos de dientes, el primero, conocido como temporario o de leche, brota de nuestras encías entre los 6 meses y el primer año de nacidos, en total se trata de una veintena de piezas dentales. Esta dentición primaria, comienza caerse a partir de los 6 años de edad, siendo reemplazados, progresivamente, por un juego de 32 permanentes, que también se llaman secundarios o del adulto. n
Según la forma de la corona y de su función, los dientes se clasifican en cuatro grupos: los incisivos, ocho en total, que se caracterizan por su borde afilado y porque los superiores son más grandes que los inferiores, estos tienen como misión cortar los alimentos. Les siguen los cuatro caninos, que tienen forma de cúspide puntiaguda, por eso se les llama colmillos y su función es desgarrar los alimentos. n
Otro grupo importantes son los premolares, igualmente ocho piezas, estos poseen dos cúspides puntiagudas, y facilitan la trituración de los alimentos; y finalmente, están los doce molares, que cuentan con cuatro o cinco prominencias, y de dos a cuatro raíces, siendo los más grandes. nLa secuencia de los dientes en la mandíbula superior e inferior se produce de forma ordenada, sin embargo, irregularidades ocasionales pueden originar un alineamiento defectuoso, llamado maloclusión, bien sea porque el diente de leche no se cae o porque el permanente no existe, aunque también pueden existir dientes supernumerarios o adicionales. n Enfermedades comunes
Al ser una parte de nuestro cuerpo que siempre está expuesta a los gérmenes, los dientes pueden presentar problemas de mayor o menor envergadura, siendo las caries el más común. Estas no son más que bacterias que se alojan en los molares y premolares, dañando sus estructuras profundas y el esmalte que los recubre. n
Otro problema de origen bacteriano son las placas, capas pegajosas e incoloras que se adhieren a los dientes; el sarro conformado por restos minerales; la gingivitis, como se denomina a la inflamación de las encías alrededor y entre las coronas de los dientes; el bruxismo, como se califica al rechinar de los dientes de manera inconsciente, generalmente como producto del estrés o la ansiedad; y finalmente, está la sensibilidad dental, que se relaciona directamente con la pérdida de dentina, que los protege. n
Todos estos desórdenes dentales están siempre asociados a una mala higiene bucal, un problema que se puede solucionar con un cepillado correcto y el uso del hilo dental. n
Las partes del diente n - Corona: es la parte normalmente visible al abrir la boca y la que determina su función. n
- Borde de la encía: es la línea de unión entre los dientes y las encías, un espacio que, sin un cepillado correcto y sin el uso adecuado de hilo dental, queda a merced de la gingivitis y demás enfermedades de las encías. n
- Raíz: se encarga de insertarlo en el hueso y mantenerlo en su lugar. nEsmalte: así se denomina a la capa externa que los protege. n
- Dentina: esta es la capa que se ubica debajo del esmalte. n - Pulpa: tejido blando que se encuentra en el centro y en el que se concentran los nervios y los vasos sanguíneos.