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Autoridades de EEUU flexibilizan prescripción de opioides
WASHINGTON- En el 2021 en Estados Unidos murieron 107.000 personas, entre miles de jóvenes, por sobredosis de algún tipo de opiodes. La lista de víctimas ha seguido en 2022.
Según los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC), entre 1999 y 2019 casi 500.000 personas murieron a causa de una sobredosis de opiodes, ilegal o recetada por los médicos.
Las grades farmaceúticas y fabricantes se han beneficiado durante décadas de cientos de miles de millones de dólares en ganancias. Las demandas de familias por las muertes fue lo que puso este tema en el ojo del gobierno federal.
Durante el gobierno del presidente Donald Trump, se incrementaron las normas contra este tipo de medicamentos para frenar su consumo y reducir al mínimo las cifras de fallecimientos. Sin embargo, la adicción a este tipo de drogas ha continuado su curso.
La contradicción
En absoluta contradicción con lo anterior, ahora las mismas autoridades federales actúan a favor de volver a recetar este tipo de medicamentos que tantas muertes y daños ha causado a las sociedades.
Autoridades de salud pública de Estados Unidos publicaron el jueves nuevas recomendaciones destinadas a ayudar a los médicos a recetar medicamentos opiáceos para el dolor a pesar del riesgo de adicción.
Los Centros para el Control de Enfermedades (CDC) revisaron los principios promulgados en 2016 para tratar de detener la epidemia de sobredosis de opioides en Estados Unidos.
Dice el comunicado de prensa que la nueva guía tiene cuidado de no fijar umbrales en términos de dosis o duración de la prescripción.
Sólo en el 2019, murieron 136 personas por día por causa de una sobredosis de opioides.
Interpretados de manera rígida, estos parámetros habían llevado a los médicos a cortar repentinamente, o reducir drásticamente, las dosis de opioides de los pacientes. Los estados y las compañías de seguros también se habían inspirado en estas pautas para establecer sus propios límites.
Los pacientes que sufrían de dolor crónico se habían quejado de que ya no tenían acceso a la medicación y habían advertido del riesgo agravado de suicidio, porque precisamente estos medicamentos provocan una dependencia y adicción casi total del paciente.
Esto, por supuesto, favorece las ganancias de las farmaceúticas que no les importa el daño que este tipo de drogas puedan generar en la sociedad.
El llamado equilibrio
Según las autoridades, ahora las nuevas recomendaciones, reunidas en un informe de 200 páginas, buscan un equilibrio. Debe ser el equilibrio entre no padecer dolor, convertirse en adicto y luego morir.
Uno de cada cinco estadounidenses sufre dolor crónico y "los opioides pueden ser fármacos esenciales" para su sufrimiento, "pero presentan un riesgo potencial considerable", apuntan los autores del documento.
Según ellos, para sopesar este "riesgo-beneficio", nada mejor que la consideración de los médicos ejercida sobre la base de un examen clínico personalizado de los pacientes. Las nuevas recomendaciones "no deben aplicarse como un estándar inflexible", subrayan los CDC.
Las autoridades sanitarias advierten que los fármacos opiáceos solo deben considerarse después de que hayan fallado otros tratamientos para el dolor, y en cada etapa los médicos deben discutir esto con sus pacientes. Pero, ese no ha sido un método generalizado hasta ahora. Muchos profesionales optan por complacer rápidamente al paciente.
Promotores de los fabricantes de medicinas acuden regularmente a las consultas de los doctores y a los hospitales para resaltar los "grandes beneficios" y darle publicidad a estas drogas, incluso con regalos y ofertas de vacaciones pagadas a los profesionales de salud.
En muchos casos, los médicos utilizan directamente estos fármacos sin probar otros tratamientos, como se ha puesto en evidencia durante investigaciones federales. Esto se convirtió en una tendencia y en una "moda negra", que se ha llevado la vida a más de 600.000 personas desde 1999 hasta el 2022.
Según indican las nuevas recomendaciones, si deciden recurrir a los opioides, primero deben "recetar la dosis efectiva más baja" y luego monitorear de cerca los efectos del tratamiento, algo que es muy complicado hacer cumplir por parte de las autoridades sanitarias. Habría que poner en esas funciones a decenas de miles de verificadores y así, incluso, tampoco da garantías de que las regulaciones se cumplan. Todo depende de la conciencia y la ética médica.
En caso de trastornos, los médicos también deben "evitar la interrupción brusca de la prescripción de opioides" y deben velar por que las personas "con un problema de consumo reciban la atención necesaria".
Como precaución, "recomendamos en caso de uso prolongado de medicamentos opiáceos ofrecer naloxona", un antídoto que puede salvar a una persona de una sobredosis, dijo Christopher Jones, un alto funcionario de los CDC, durante una rueda de prensa.
Las recetas de opioides se cuadruplicaron entre 1999 y 2010 en Estados Unidos. Aunque la tendencia ha disminuido desde 2016, estos fármacos han creado adicciones y empujado a algunos pacientes a recurrir a drogas como la heroína y el fentanilo.
El año pasado, Estados Unidos registró un récord de 107.000 muertes por sobredosis, de las cuales más del 70% fue por opiáceos sintéticos ilegales.
lmorales@diariolasamericas.com
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FUENTE: Con información de AFP
