La ofensiva final de Estados Unidos e Israel contra el régimen de Irán estaría a punto de comenzar en cualquier momento, si se analiza la posición desafiante que mantienen los terroristas frente a las exigencias de la Casa Blanca, las mismas que dieron inicio a las operaciones militares en el país del Medio Oriente.
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EEUU listo para la ofensiva final en Irán
El presidente Donald J. Trump aseguró que todo está listo para lanzar en cualquier momento nuevos “ataques a gran escala" contra el régimen de los ayatolás ante la falta de acuerdo
El presidente Donald J. Trump decidió posponer un ataque contra Irán planeado para el 19 de mayo después de la solicitud de los líderes aliados de la región Arabia Saudita, Catar y Emiratos Árabes Unidos.
En un mensaje en su red Truth Social, el jefe de la Casa Blanca aseguró que Estados Unidos está preparado para lanzar en cualquier momento nuevos “ataques a gran escala" contra el régimen de los ayatolás, de no ceder en su actual postura, continuar negándose a un pacto razonable y a su rendición final.
Trump no había hecho pública hasta ese momento su intención de atacar a Irán ese día, lo que indica que la paciencia del líder republicano se agotó frente a la actitud de los radicales iraníes y a pesar de que el bloqueo naval los tenga asfixiados militar y económicamente.
División interna
El Presidente manifestó que los líderes árabes le solicitaron posponer el ataque para interceder en las negociaciones que se realizaban. En su opinión, se podría alcanzar un acuerdo "aceptable para Estados Unidos".
“Por mi respeto a los líderes mencionados, he instruido al secretario de Guerra, Pete Hegseth, al jefe del Estado Mayor Conjunto, el general Daniel Caine, y a las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, que detener el ataque programado contra Irán”, declaró.
El vicepresidente JD Vance anunció que las nuevas negociaciones avanzaban, pero expertos militares sostienen que el régimen lo único que busca es hacer correr el tiempo y aumentar el gasto del ejército estadounidense.
Con el fraccionamiento dentro del régimen islámico es casi imposible que el sector político logre cambiar la actitud intransigente, radical y de venganza de la llamada Guardia Revolucionaria Iraní, a no ser que los líderes del Golfo obtengan un pacto de última hora.
Hasta ahora, la situación indica que existen escasas probabilidades de que Irán acepte las principales condiciones (no negociables) que pide EEUU.
Las negociaciones entre Washington y Teherán para poner fin a la guerra iniciada el 28 de febrero llevan semanas estancadas, mientras el bloqueo del Estrecho de Ormuz amenaza con incrementar las consecuencias económicas, en especial para Europa y países de Asia.
Tras su histórica visita a Pekín, los acuerdos entre Trump y su homólogo de China, Xi Jinping, en busca del entendimiento mutuo en asuntos medulares, abrió aún más el camino de reajuste de Washington en su nueva estrategia geopolítica mundial. Uno de los puntos de concordancia fue Irán.
Carta abierta
Ambos líderes coinciden en que los extremistas iraníes no pueden tener un arma nuclear, no pueden controlar el Estrecho de Ormuz ni cobrar peaje, y no pueden seguir siendo los patrocinadores del terrorismo mundial y el principal desestabilizador del Medio Oriente, una región vital para el suministro energético de China.
La alianza lograda por Trump entre la gran mayoría de naciones del Medio Oriente dejó a Pekín sin opciones de enfrentamiento que no fuera Taiwán, un tema que el líder conservador escuchó con atención y estuvo de acuerdo en analizar con mayor moderación y sin provocaciones directas.
Jinping prometió con firmeza no enviar equipamiento militar a Teherán, en busca de reciprocidad de EEUU respecto al suministro de armas y tecnología a Taiwán.
A partir del histórico encuentro, el megaplan económico y estratégico del presidente Trump [cobró aún mayor vitalidad] respecto a las acciones contra los regímenes de Irán, Venezuela, Cuba y luego Nicaragua; además del freno visible a la influencia rusa, iraní y china en América Latina y el Caribe como protección a la seguridad nacional de EEUU.
Cualquier convenio, ha señalado el presidente Trump y el jefe de la diplomacia estadounidense, Marco Rubio, debe garantizar que Irán no desarrolle nunca un arma nuclear.
El lunes 18 de mayo, la cancillería iraní aseguró haber respondido a una nueva propuesta estadounidense destinada a poner fin a la guerra, pero Washington sabe que los extremistas islámicos no quieren paz ni rendición, sino venganza, el patrón y el sentimiento que han exportado siempre contra EEUU.
El presidente de Irán, Masud Pezeshkian, declaró en un mensaje en X que "dialogar no significa capitular".
Irán asegura estar "preparado" para la guerra.
Estas declaraciones bastan para entender que es remota la posibilidad de un entendimiento en el que Irán no se crea el ombligo del Medio Oriente, mientras apela a su fanatismo arrogante para dictaminar y exigir condiciones a EEUU e Israel.
“En el límite”
El inquilino de la Casa Blanca dijo el miércoles 20 de mayo que las conversaciones con Teherán están "en el límite" entre llegar a un acuerdo para finalizar la guerra o reiniciar los ataques contra el régimen autocrático, que ha asesinado a más de 42.000 manifestantes y opositores iraníes, y continúa haciéndolo.
"Está justo en el límite, créanme", comentó Trump a periodistas reunidos en la Base Conjunta Andrews, cerca de Washington.
"Si no obtenemos las respuestas correctas, esto avanza muy rápido. Estamos totalmente listos para actuar. Tenemos que conseguir las respuestas correctas: tendrían que ser buenas al 100%".
Y añadió que se ahorrarían "mucho tiempo, energía y vidas" si Irán llega a un acuerdo, que -según él- podría suceder "en pocos días".
Pero Irán sigue empantanado sobre la misma retórica: Compensación por los grandes daños de la ofensiva conjunta EEUU-Israel, no renunciar a su programa nuclear (militar) ni al de misiles balísticos, el desbloqueo de los activos iraníes congelados en el extranjero, control del Estrecho de Ormuz y cobro de peaje, junto al fin del bloqueo estadounidense de sus puertos.
Experto en Medio Oriente
“A nadie le interesa, y a China menos, que exista un país que controle en el Medio Oriente o en cualquier parte una vía marítima libre para el comercio internacional; que pueda cerrarla cuando quiera o abrirla bajo tarifas, cuotas u otras formas. Esto nadie lo va a aceptar”, dijo el experto en asuntos del Medio Oriente, Joseph Hage, quien agregó.
“Este tema se va a resolver cuando se rinda Irán, porque no tiene otra opción posible. Primero, el bloqueo naval de EEUU tiene ahogada a la economía de Teherán, dicho por el mismo presidente iraní. Segundo, los pozos de petróleo siguen produciendo y no hay dónde almacenar el crudo, y cuando se vean obligados a cerrar los pozos se estarán suicidando económicamente, porque desde que hagan esto ya no los podrán reabrir otra vez, debido al alto riesgo de que entre agua, gas y otros componentes del subsuelo menos petróleo. Tendrían que abrir pozos nuevos, algo que no se hace en semanas o meses, sino en años”.
“Por su parte, los civiles iraníes están claros de hacia dónde se dirige el destino del país, mientras que los militares (la Guardia Revolucionaria iraní) no desean ceder un ápice en sus demandas y optan por el suicidio. Cuando uno escucha y lee lo que exigen es como si ellos hubieran ganado la guerra y EEUU se encuentra 'hundido en el Golfo sin poder salir'. Esas exigencias no coinciden con la realidad. Ahora no hablamos de semanas, sino de días para que se retomen las hostilidades, si no se llega a un acuerdo”.
“Pakistán sigue de intermediario en las negociaciones, pero actúa en sentido contrario. Ya se encuentran en Arabia Saudita miles de soldados paquistaníes junto a escuadrones de la aviación de guerra. Vemos que todos los países del Golfo se preparan para una muy probable próxima ronda de ataques. Turquía ha dado a todas las naciones defensa antiaérea similar a la que entregó a Ucrania para neutralizar el 90% de los drones iraníes; y esto tiene a Teherán muy preocupado, porque si ahora Turquía entra en el conflicto junto a EEUU, Israel y Emiratos Árabes Unidos, el Medio Oriente se torna más convulso y violento para los iraníes”.
Actitud suicida
Hage explica la postura suicida de los iraníes.
“Irán cree que tiene a su favor el tiempo debido a las elecciones de medio término en EEUU, pero no termina de entender que la administración Trump no cambia ni negocia sus prioridades y la solución del tema iraní es una prioridad”.
“Si no llega una respuesta viable y fiable por parte del régimen iraní, la situación será suicida para Teherán, porque una vez que se paren los pozos y se bombardee toda su infraestructura, los mismos civiles se levantarán en contra de los militares, que siguen pensando que le pueden dar vuelta a la crítica situación. Definitivamente están en otra realidad, otro mundo”.
“Irán, además, demuestra que no tiene ninguna buena intención. Los terroristas pro-iraníes de Irak están bombardeando a Kuwait, Baréin, Emiratos Árabes y Arabia Saudita. Hezbolá sigue lanzando misiles y drones desde el sur del Líbano hacia Israel y todo viene de las órdenes de la Guardia Revolucionaria de Irán. Yo considero que viene un golpe final contra Teherán. No creo que vayan a ceder, porque lo que buscan es quedarse en el poder”.
Irán amenazó con "abrir nuevos frentes" en caso de que Estados Unidos e Israel reactiven su ofensiva militar.
"Si el enemigo lanza otra agresión contra Irán, abriremos nuevos frentes contra él", expresó el portavoz de la Guardia Revolucionaria, Mohamad Akraminia.
Trump quiere asegurarse de no dejar alternativa nuclear ni militar de peligro para el Medio Oriente y EEUU. Está decidido a emplear el tiempo y los recursos para terminar el meticuloso trabajo ofensivo contra el régimen líder del terrorismo mundial, mientras prepara el terreno para ir por el siguiente: Cuba, el más antiguo del mundo y también patrocinador, a costa de la miseria del pueblo, de guerrillas, del narcoterrorismo, de los desgobiernos radicales de izquierda, del espionaje, y de las diversas formas de dañar al máximo la sociedad occidental estadounidense. Sobre la mesa está, además, la opción militar.
En EEUU
En el plano interno, el liderazgo de Trump luce infranqueable. El golpe político que pensaban dar los demócratas con el cambio de mapas electorales a su favor, para las elecciones de medio término en noviembre, se perfila como el más devastador efecto boomerang; incluso, mayor que en las presidenciales de 2024.
El dictamen de la Corte Suprema de Justicia de EEUU contra la intención de los demócratas de manipular los distritos electorales mediante conceptos raciales -en busca del poder legislativo- ha sido demoledor. Los republicanos pudieran sumar decenas de nuevos escaños al Congreso que los consolidaría con un amplio control de las dos Cámaras legislativas.
La falta de liderazgo, la agenda radical y los escándalos en el Partido Demócrata sitúan a Trump y a los republicanos en una posición de clara ventaja, a pesar de los efectos en el precio del petróleo y de otros productos causado por la guerra en el Medio Oriente.
La más reciente encuesta de la cadena CBS muestra que la aprobación de los republicanos al trabajo del presidente Trump aumentó tres puntos porcentuales y se ubica ahora en un respaldo del 92.5%. Otros sondeos citan números superiores y cercanos al 97%.
Otro de los elementos cruciales a favor del jefe de la Oficina Oval es que los conservadores que han votado en contra de proyectos de ley presentados por él, y han intentado crear estados de opinión en contra de su gestión y liderazgo, han quedado fuera en las elecciones primarias republicanas, lo que revela la fortaleza del poder político alcanzado por Trump en su segundo mandato y en apenas año y medio en la Casa Blanca.
lmorales@diariolasamericas.com
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FUENTE: Con información de AFP, EFE, New York Post, Casa Blanca, Newsmax y Fox News.
