MIAMI.-LAURA RIVERA
lrivera@diariolasamericas.com
@lauritrw
El alto precio de ser mujer en la Florida
El sector laboral femenino sigue siendo mal remunerado en relación con el masculino, tiene difícil acceso a puestos de liderazgo y además es discriminado por influencia de cultura hispana
La lucha por la emancipación de la mujer comenzó hace demasiado tiempo, a finales de los años 1.700. Y aunque el género femenino ha ido ganando terreno en el ámbito laboral, todavía no ha conseguido que se lo valore como al masculino, ya sea con pagos igualitarios o acceso a puestos de liderazgo.
La Florida no es la excepción. En este estado con gran población hispana, las damas no sólo deben resignarse a ganar menos que los caballeros, como sucede en el resto del país, sino que además son más discriminadas por las influencias machistas de la cultura hispana.
En 2014, según la Oficina de Estadísticas Laborales, la brecha salarial entre hombre y mujeres ascendió a 152 dólares por semana o más de 7.900 dólares al año.
María Julia Sánchez, de 34 años, es chef profesional y tiene 10 años de experiencia en varios lugares de EEUU, Europa y en su natal Venezuela -pues su familia tenía un restaurante donde ella aprendió la profesión desde pequeña-.
En Florida trabajó para varios de los mejores hoteles y restaurantes. Entrevistada por DIARIO LAS AMÉRCIAS, Sánchez aseguró que su paso por el estado del Sol fue el más duro de toda su carrera. “En todos los trabajos que he tenido allí los hombres ganaban más que las mujeres”, dijo, aunque aclaró que esa es una constante en todo el mundo culinario.
“Por ejemplo, en The Ritz Carlton de Naples éramos 17 chefs y la que menos paga recibía era yo, la única mujer”, afirmó. La paga era de 50.000 dólares anuales para ella mientras que ellos ganaban cerca de 60.000.
Sánchez explicó que aceptó sueldos inferiores, así como otras mujeres que conoció en el sector de la cocina, con la idea de ir haciendo carrera en las compañías, pero luego se dio cuenta de que había un techo para ella, más bajo que el de los hombres.
“Ser mujer en la cocina profesional es bien difícil, porque es un ámbito en el que siempre hubo hombres”, y más en el estado de la Florida donde, según Sánchez, hay mucho “machismo y explotación laboral”. “Ya se parece a Latinoamérica”, añadió, razón por la que decidió irse a vivir a Washington, donde las condiciones son “mejores en todo sentido”.
Al preguntarle sobre la explotación laboral, Sánchez mencionó nuevamente su paso por el Ritz Carlton, tanto el de Key Biscayne como el de Naples: “Trabajábamos de 16 a 18 horas todos los días, incluidos feriados y fin de semana, y seis días a la semana”. Ella como era manager no le pagaban horas extras pero a su personal tampoco, pues, según la chef, los hacían comenzar los sábados para evitar que las horas extras pasaran a la semana siguiente y hacían rebusques para no pagarlas. “Allí se aprovechan del sistema y las leyes”.
La experta en cocina dijo que gente que continúa en esos trabajos lo hace generalmente porque está con una visa y esperando superar ese proceso. “Pero no hay cuerpo que aguante”.
Discriminación
Una exempleada de la compañía Sapient Nitro en Miami, firma gigante del marketing y tecnología global, dio su testimonio a DIARIO LAS AMÉRICAS acerca de la discriminación que vio y vivió en la compañía para la que trabajó por siete años.
La mujer, quien pidió que ocultemos su identidad, acaba de abandonar su trabajo por las grandes diferencias que tenía con la empresa y la sobrecarga laboral que afrontaba.>
Comentó que todos los jefes eran hombres, “sólo el 5% eran mujeres”. Una de las razones por las que dejó el empleo fue porque después de todos los años que pasó en la compañía, esperaba ocupar el cargo de gerente cuando se abrió la posición, pero se lo dieron a otro hombre, nuevo en la empresa.
La justificación que le dieron fue que éste tenía más experiencia técnica, pero ella asegura que para ese puesto era necesario el conocimiento y trato con los clientes, que era su fuerte y todos lo sabían.
Dice que estar en un ámbito tecnológico era difícil para ella y sus otras pocas colegas. “Escuché muchas veces que ante el comentario de una mujer, ellos decían: ‘Ah no, es que tú eres muy sensible, muy emocional. Siempre nos veían como más débiles, pero yo creo que eso es muy bueno también y debe ser tomado en cuenta’”.
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