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Hyundai para producción en Surcorea por coronavirus

De extenderse la medida, las afectaciones en Estados Unidos podrían sentirse en la importación de piezas

WASHINGTON. — Hyundai Motors suspenderá la producción en Corea del Sur, una señal de que el efecto económico colateral del brote viral de China se está extendiendo.

Para otras compañías que se preparan para las pérdidas por el coronavirus, el daño hasta ahora se ha aplazado gracias a una coincidencia: el brote surgió justo cuando fábricas y muchos negocios chinos habían cerrado para permitir que empleados viajaran a casa para una semana de festejos por el Año Nuevo Lunar.

Pero el respiro no durará.

Sin embargo, en el caso de Hyundai, las afectaciones en Estados Unidos podrían no ser altas en principio debido a que a pesar de que es una empresa coreana, la mitad de los automóviles que se venden en Norteamérica se hacen aquí. Pero en la importación de implementos y piezas de repuesto, la industria vería un drástico declive si se extiende el freno en la producción en China y Corea del Sur.

La compañía tiene una planta de manufactura con tecnología de vanguardia en Montgomery, Alabama, plantas de ingeniería en Michigan, y centros de diseño, investigación y pruebas en California.

En total, se generan cerca de 5,000 empleos para los trabajadores automovilísticos estadounidenses. A esto hay que sumar más de 20,000 empleados en las concesionarias Hyundai y 6,000 trabajadores de nuestros diversos proveedores, y el resultado es una importante microeconomía.

Hyundai obtiene ganancias multimillonarias en el mercado estadounidense debido a su impulso en calidad y diseño en los últimos 10 años y a una campaña dirigida hacia los compradores entre los 20 y 50 años de edad, que le ha permitido a la compañía consolidarse como un gran competidor junto a Toyota y Nissan.

Si gran parte de la industria china sigue paralizada las siguientes semanas, existe una posibilidad muy real de que minoristas, manufactureros y compañías de autos occidentales que dependen de las importaciones chinas, comiencen a quedarse sin los bienes de los que dependen.

Wuhan, la ciudad china más afectada por el brote, es un importante centro de producción automotriz. Ha sido sellada, al igual que otras ciudades aledañas, lo que ha dejado aisladas a más de 50 millones de personas y paralizado a las fábricas.

Hasta ahora, los fabricantes de autos estadounidenses no han tenido que detener la producción por falta de partes chinas, pero David Closs, profesor emérito del Departamento de Gerencia de Cadena de Suministro de la Universidad Estatal de Michigan, dijo que se acaba el tiempo.

“Diría que a lo mucho son semanas”, dijo Closs. “Una, dos, tres semanas”.

Hyundai anunció que suspendería la producción en Corea del Sur “debido a alteraciones en el suministro de partes, resultantes del brote de coronavirus en China” y que “buscaba proveedores alternos en otras regiones”.

El cierre parcial de Wuhan ya dañó la producción de pantallas de televisión, lo que aumentó los precios, según un informe del grupo de investigación IHS Markit.

La ciudad tiene cinco fábricas que producen pantallas de cristal líquido, conocidas como LCD, y diodos orgánicos de emisión de luz, conocidas como OLED. Ambos son utilizados para monitores de televisión y computadoras portátiles. China representa más de la mitad de la capacidad de producción global para hacer estos monitores.

David Hsieh, analista en IHS Markit, dijo en un informe que “estas fábricas se enfrentan a escasez, tanto de mano de obra, como de componentes clave, como resultado de mandatos planeados para limitar el contagio”, lo que provocó que proveedores aumentaran los precios de los paneles más agresivamente.

Mientras tanto, los economistas han reducido drásticamente sus pronósticos para la economía china, la segunda más grande del mundo. Tommy Wu y Louis Kuijs, de Oxford Economics, redujeron sus pronósticos para el crecimiento económico chino este año de 6% a 5.4%. Esperan que la mayor parte del daño suceda en el primer trimestre del 2020.

“Pero no puede descartarse un impacto más serio y de larga duración”, escribieron el lunes.

Los analistas lidian con la incertidumbre. Nadie sabe cuánto durará el brote, cuánto daño provocará o cómo responderán los gobernantes a la amenaza.

“Buscamos precedentes”, dijo Phil Levy, economista titular en la compañía de fletes Flexport, quien fue asesor económico en el gobierno del presidente George W. Bush.

Algunos se basan en el brote del SARS, que paralizó la economía china durante los primeros meses del 2003, pero el daño del SARS se diluyó rápidamente: para finales del año China otra vez estaba en auge.

Sin embargo, los tiempos han cambiado en formas que no son favorables para contener el daño económico.

Levy dijo que estaba impactado por cómo las aerolíneas de Estados Unidos reaccionaron al coronavirus: suspendieron vuelos entre Estados Unidos y China continental durante semanas: American hasta el 27 de marzo, United hasta el 28 de marzo y Delta hasta el 30 de abril.

Esa medida no sólo afecta a turistas, estudiantes y quienes viajan por negocios. Caryn Livingston, editor de la revista especializada Air Cargo World, señaló que aproximadamente la mitad de la carga aérea se ha transportado desde siempre en aviones de pasajeros.

“Cuando los ves cargando esos grandes 747, no es sólo tu equipaje”, dijo Levy. “Pueden ser pallets llenos de electrónicos y otras cosas”.

El mes pasado, el gobierno de Trump y Beijing llegaron a un acuerdo comercial temporal. China acordó comprar más productos de Estados Unidos. Pero el asesor económico de Trump, Larry Kudlow, le dijo el martes a Fox Business Network que el brote del virus significa que el esperado “auge en exportación tras ese acuerdo comercial demorará más”.

El coronavirus, junto con temores de que las tensiones entre Estados Unidos y China por el comercio y la geopolítica persistan, les da un motivo más para reducir su dependencia de China. Entre las firmas multinacionales, hay una “creciente inquietud de que China comienza a volverse bastante riesgosa”, dijo Johan Gott, asesor independiente especializado en riesgos políticos para empresas.

Sin embargo, no es fácil abandonar por completo a China, en donde los proveedores especializados se concentran en centros de manufactura y hacen que sea conveniente para las fábricas obtener partes cuando las necesitan.

Basic Fun, una compañía de juguetes con sede en Boca Raton, Florida, ha buscado proveedores en Vietnam e India sin suerte hasta el momento. Su director general, Jay Foreman, dijo que espera que las fábricas en China reanuden la producción para principios de abril, que considera el mejor de los escenarios. Pero teme que cualquier demora más implique que las fábricas no podrán aumentar la producción hasta después del 1ro de mayo.

Los riesgos son altos. Basic Fun recibe aproximadamente 90% de sus juguetes de China, y Foreman ha sufrido por la guerra comercial y las protestas de Hong Kong.

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FUENTE: AP

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