MIAMI- En el 2019, antes de la llegada de la pandemia de COVID-19 o SARS-COVID 2, la industria de cruceros en el mundo, al igual que el sector de la aviación, disfrutaba de altas ganancias y de su escalonado desarrollo con pronósticos muy alentadores.
Industria de cruceros, pulmones de la economía de Florida
Los cruceros movieron ese año entre los océanos 29,7 millones de pasajeros y las previsiones para el 2020 eran de 32 millones. De repente, el mundo se paralizó por el virus originado en China. Los países cerraron sus fronteras y los viajes por mar, aire y tierra. Algunos pensaron que sería cuestión de algunos meses, al tiempo que se hacían planes para restablecer las operaciones de turismo marítimo en agosto o septiembre a más tardar. Más de un año después, los buques de las compañías estadounidenses continúan atracados en los puertos del país, sin autorización federal para reanudar sus operaciones.
En busca de alguna respuesta lógica a la reacción pasiva de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) respecto a la industria de cruceros podríamos pensar en el traumático recuerdo de más de 80.000 viajeros durante semanas estancados en más de un centenar de embarcaciones ancladas en puertos y en aguas cercanas a las costas estadounidenses, algunas de ellas con decenas de contagios a bordo e incluso víctimas mortales. Estas imágenes al parecer quedaron grabadas entre funcionarios federales de salud.
¿Por qué los cruceros no?
Los hoteles, restaurantes, viajes aéreos, centros de entretenimientos y otras opciones ya se encuentran disponibles en todo el país. Se hace irracional que los cruceros no puedan zarpar y mucho más que los CDC no hayan elaborado -con anticipación- un plan de contingencia para la reapertura de esta industria en EEUU, como se formuló para la aviación y otros sectores de la economía.
Según un informe de la Asociación Internacional de Líneas de Cruceros (CLIA), hasta diciembre del pasado año las pérdidas en la industria a nivel global superaban los 100.000 millones de dólares, más de 520.000 personas quedaron sin empleo [de forma directa].
En el 2019, por el contrario, el sector creó 1.100,000 puestos de trabajo, mientras que la actividad económica generaba 154.500 millones de dólares.
Las graves consecuencias
Para EEUU, el golpe económico de la industria se calculaba hasta diciembre en más de 27.000 millones de dólares, con una incidencia nefasta en Florida y en el sur del estado, en los condados Monroe, Miami-Dade, Broward y Palm Beach.
La actividad económica de la industria de cruceros ronda los 9.000 millones de dólares anuales y emplea a casi 160.000 personas [de manera directa] en el llamado Estado del Sol. De esas cifras, en Miami-Dade se generan unos 7.000 millones de dólares y más de 40.000 empleos en diferentes sectores de la economía.
Desde el comienzo de la suspensión de cruceros hace más de un año, más de 91.000 puestos de trabajo [directos] han sido afectados de manera temporal y definitiva en Florida.
Los viajes de cruceros no solo dependen de una enorme red de infraestructura en suministros de todo tipo, transportación, hospedaje, alimentación, mantenimiento y combustible, sino que incrementa también el traslado aéreo y el consumo de turistas en ciudades estadounidenses.
El presidente ejecutivo de Royal Caribbean, Michael Bayley, dijo que “el cierre de la navegación afecta a hoteles, almacenes, tiendas, diseñadores, arquitectos y muchos pequeños negocios”.
El verano será crucial
Florida, y en especial los puertos de Miami y Fort Lauderdale, es un destino favorito a nivel mundial. Se calcula que la cifra general de empleos directos e indirectos sea alrededor de un cuarto de millón al involucrar a cientos de grandes, medianas y pequeñas empresas. Así lo confirmó en una entrevista el exalcalde del condado Miami-Dade y actual congresista federal por Florida, Carlos Giménez.
La esperanza para la reactivación de los cruceros en Florida se centra ahora en la demanda interpuesta por el gobernador Ron DeSantis contra el Gobierno federal, que pide documentar que pasajeros y tripulación esté vacunada.
"Si bien no hemos hecho planes para trasladar los barcos Carnival fuera de nuestros puertos de origen en EEUU. Es posible que no tengamos otra opción que hacerlo para reanudar nuestras operaciones marítimas, que han estado paralizadas durante más de un año", dijo Christine Duffi, presidenta de Carnival Cruise Line.
La alcaldesa de Miami-Dade, Daniella Levine Cava, se unió a la presión de Tallahassee, congresistas y senadores federales por Florida para pedir el reinicio de los viajes de cruceros.
"Estamos esperanzados de que los CDC pronto emitirán nuevas pautas para un reinicio seguro de la navegación, teniendo en cuenta los avances que las vacunas han hecho posible. Estamos ansiosos de trabajar juntos con los CDC y la industria de los cruceros", declaró Levine Cava.
El 1ro de abril, la alcaldesa condal se comunicó directamente con la directora de los CDC, la Dra. Rochelle Walensky, con el director de la división, Dr. Martin Cetron, y el resto de los miembros para examinar en detalles el regreso de la industria de cruceros en Miami-Dade.
Al siguiente día, la dirección de los CDC lanzó una nueva fase para la Orden de Navegación Condicional, que describe las instrucciones técnicas para los operadores de cruceros y las autoridades sanitarias locales.
El Puerto de Miami
Por su parte, el director del Puerto de Miami, Juan Kuryla, y su equipo de trabajo alistan un memorando de acuerdos que servirá como modelo para la reanudación segura de los cruceros.
El Puerto de Miami, en coordinación con la Guardia Costera de EEUU, Aduanas y Protección Fronteriza, la Policía de Miami-Dade, el Cuerpo de Bomberos y el Centro de Operaciones de Emergencia, colabora activamente con socios de cruceros, la comunidad de salud pública y otras instituciones para la reapertura de los viajes.
La actividad de los buques genera entre 10 y 12 millones de dólares mensualmente al Puerto de Miami. En el 2019, casi siete millones (6,8 millones) de viajeros se embarcaron desde Miami hacia diferentes destinos turísticos. Una buena parte de ellos también reservó hoteles días antes para conocer el sur de Florida, lo que da la medida de la relevancia que tiene esta industria en la economía sudfloridana y en las islas del Caribe.
La esperanza
Con todos los avances alcanzados contra la pandemia, el regreso a las operaciones de los cruceros -bajo determinadas regulaciones sanitarias- representa la esperanza de una recuperación rápida para cientos de comercios y empresas en Florida y en el sur del estado, después de un año desastroso y de mucha incertidumbre.
Directivos de las líneas de cruceros en EEUU han dicho a medios de comunicación que han invertido cientos de millones de dólares en regulaciones sanitarias y de seguridad para los viajeros en sus buques, en busca de la aprobación para navegar. Sin embargo, se mostraban contrariados con el freno impuesto por los CDC y la falta de respuestas a sus solicitudes.
Desde finales de enero, Europa y otras regiones dieron luz verde a los viajes turísticos por mar, bajo determinadas regulaciones sanitarias.
“De las más de 400.000 personas que han viajado en los últimos meses en diferentes partes del mundo, solo se han detectado 50 casos de contagio de COVID-19”, comentó el congresista Giménez, lo que ratifica la responsabilidad y el compromiso de las líneas de cruceros con la seguridad de los turistas y sus tripulaciones.
lmorales@diariolasamericas.com
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