Todo sucede en medio de la peor crisis de liderazgo y credibilidad de la izquierda en EEUU.
El caso más sonado hasta ahora era el de Eric Swalwell, representante federal y el candidato con mayores posibilidades para sustituir al gobernador de California, Gavin Newsom; sin embargo, Cherfilus-McCormick aumentó la connotación y abrió un nuevo paréntesis para la izquierda.
Descalabro político de Cherfilus-McCormick
La legisladora demócrata, la primera mujer de ascendencia haitiana en conquistar una silla del Congreso en Washington y representante del distrito 20 del sur de Florida, dimitió ante las investigaciones y recomendaciones a la Justicia por parte del Comité de Ética del Congreso sobre el desfalco de millones de dólares de dinero público para emergencias en 2021, fondos que usó en su campaña electoral y para comprar un costoso anillo de diamantes.
Un subcomité de Ética había considerado con anterioridad que Cherfilus-McCormick era responsable de 25 infracciones, la mayoría de ellas graves, relacionadas con financiación de su campaña y conducta impropia e ilegal.
El Departamento de Justicia (DOJ) acusó a Cherfilus-McCormick en noviembre de robar fondos públicos mediante una empresa familiar de atención médica con un contrato con la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA, en inglés), por lo que también enfrenta un proceso penal en la Corte Federal en Miami.
La compañía, que participaba en programas de vacunación contra el COVID-19, recibió en julio de 2021 un sobrepago de 5 millones de dólares en fondos de FEMA. La legisladora y su hermano "conspiraron para robar" esa cantidad, que canalizaron a través de múltiples cuentas para ocultar su origen, según el DOJ.
Los fiscales también aseveran que la congresista usó más de 100.000 de estos dólares para comprar un anillo de diamantes y que los acusados canalizaron otros fondos a "amigos y familiares que luego donaron a la campaña como si estuvieran utilizando su propio dinero".
Adiós al favorito para sustituir al gobernador de California
El escándalo del representante Swalwell tomó fuerza cuando millones de estadounidenses pudieron ver en videos en internet algunos rasgos de la conducta sexual indebida y de coacción del considerado como una potencial promesa para el futuro cercano del Partido Demócrata.
Las imágenes y la retirada de donantes por la conducta del congresista obligaron a Swalwell a renunciar a su campaña electoral y a su puesto en la Cámara de Representantes. Lo mismo ocurrió con Cherfilus-McCormick.
Estos no son casos aislados. Se multiplican en la lista de corrupción de la izquierda expuesta durante el gobierno del presidente Donald J. Trump; desde las estafas descubiertas por la Comisión de Eficiencia gubernamental (DOGE) hasta la deteriorada imagen política radical de funcionarios electos de esta tendencia ideológica.
Después del despilfarro, censura, abuso de poder y las políticas “Woke” o “progresistas” que han carcomido la credibilidad y el respeto del Partido Demócrata en los últimos años -como el reciente escándalo de fraude de más de 20.000 millones de dólares en Minnesota- Swalwell hunde aún más a una organización política que atraviesa el peor respaldo popular de su historia. Sondeos revelan que menos del 20% de los estadounidenses aprueba el camino y las acciones actuales de los políticos demócratas; y dentro de sus filas, el apoyo no supera el 40%.
Dentro del gran escándalo en Minnesota, cuyo gobernador fue el candidato demócrata a la vicepresidencia, Tim Walz, aparece también la congresista de origen somalí Ilhan Omar, envuelta en una ola de pesquisas por supuestos fraudes y corrupción.
Registros federales indican que en los últimos cuatro años casi 5 millones de votantes demócratas se han cambiado a republicanos o independientes.
El impacto Swalwell y de su colega de Florida fue inmediato. Las críticas de electores y donantes al Partido se sucedieron en medios de prensa, en el propio Congreso y en redes sociales.
Según analistas, la repercusión es notable dentro del cuartel político y económico más grande de los demócratas, California, junto a los dos casos en el conocido “Estado del sol”, otro eje trascendental en el espectro político.
Influyentes donantes dejan el Partido Demócrata
El donante multimillonario Stephen Cloobeck, quien había dado más de un millón de dólares a la campaña de Swalwell declaró que abandonaba el Partido Demócrata para pasarse a las filas republicanas. Cloobeck acusó a los demócratas de saber lo que estaba ocurriendo con el precandidato al máximo puesto estatal y guardar silencio.
El empresario es un peso pesado dentro del ecosistema político de la izquierda y ahora decide romper con la senda errática de los demócratas y su agenda “Woke” y “progresista”.
Otro multimillonario demócrata, Bill Ackman, dejó de contribuir a su Partido y anunció su respaldo directo y financiero a Trump y los conservadores, después de advertir que “el camino ‘progresista’ (socialista) del Partido Demócrata está destruyendo a EEUU desde adentro”.
Ackman comparó el daño que causa el rumbo actual de los demócratas con lo que hacen los peores enemigos de EEUU para destruirlo. Durante una conferencia, el filántropo expuso una lista de decisiones de la élite del Partido Demócrata que erosionan la estabilidad y el desarrollo de la Gran Nación como las políticas de “Puertas Abiertas” en las fronteras, la falsa agenda de equidad, igualdad e inclusión que ha dividido aún más a la sociedad estadounidense; el enorme gasto presupuestario bajo Joe Biden, la fomentación del desorden social y la defensa de las acciones delictivas y criminales violentas por parte del sistema judicial, visiblemente penetrado por jueces de extrema izquierda.
Además, el donante multimillonario demócrata enumeró la falta de sentido común en temas como el adoctrinamiento político y sexual de menores en el sistema educacional del país; la justificación del peligro y de los daños visibles a la seguridad nacional, el derroche fallido en medidas ambientalistas y la defensa y práctica de la corrupción, asumida desde conductas asombrosas y muy cuestionables.
Como parte de esa degradación política y moral de los demócratas, siguen suscitándose los escándalos en el bando azul.
Demandan por agresión sexual y otros cargos a promesa demócrata
La campaña de Swalwell, quien representaba como demócrata el distrito 14 del norte de California desde 2013, se vino abajo cuando la cadena CNN y el diario San Francisco Chronicle sacaron a la luz las acusaciones de varias mujeres sobre conducta inapropiada, acoso y agresión sexual por parte del legislador.
El testimonio más relevante es el de una exempleada que aseguró que el congresista la agredió sexualmente al menos en dos ocasiones.
"Lo apartaba, le decía que no", declaró la mujer a CNN sobre el incidente ocurrido, según ella, después de haber dejado de trabajar en la oficina de Swalwell.
Otras tres mujeres también denunciaron diversos tipos de conducta sexual inapropiada del político. Swalwell niega los hechos.
California está representada en la Cámara de Representantes en Washington por 42 demócratas, 7 republicanos y un independiente; mientras que en el Senado los demócratas cuentan con 45 puestos y dos independientes que se alinean muchas veces al bando azul.
California, el estado más poblado de EEUU y la cuarta economía del mundo, elige en noviembre el reemplazo de Gavin Newsom. Las miradas están puestas en las primarias del próximo 2 de junio, cuando se elegirán a los dos aspirantes con mayor número de votos, sin importar el partido.
Bajo investigación penal
Para las primarias en junio hay 10 inscritos, ocho de ellos son demócratas. En una encuesta en marzo del Emerson College Polling, Swalwell punteaba la carrera electoral con un 17% de apoyo, seguido del republicano Steve Hilton (13%), bajo el amparo del presidente Donald Trump.
Las denuncias generaron que influyentes demócratas y sindicatos retiraran su apoyo, lo que obligó a Swalwell a desechar sus intenciones de convertirse en gobernador de California.
La Fiscalía de Manhattan (Nueva York) anunció una investigación contra el congresista, al igual que el Comité de Ética de la Cámara de Representantes.
Swalwell prometió "luchar" contra lo que califica como "acusaciones falsas" reveladas justo cuando iba punteando la campaña.
La renuncia del representante demócrata en Washington deja una vacante que podrían aprovechar los republicanos.
Con Swalwell fuera de la carrera electoral, aún quedan nueve aspirantes para la contienda, y el Partido Demócrata deberá tomar las riendas en uno de sus enclaves más fuertes.
"Los demócratas se enfrentan al riesgo de dejar pasar a los dos republicanos (de las primarias a la elección general) si se divide el voto”, opinan analistas.
Swalwell, quien tuvo un ascenso meteórico en su carrera por la gobernación, obtuvo el apoyo de líderes como la expresidenta de la Cámara de Representantes Nancy Pelosi y del senador por California Adam Schiff.
La doble moral y los escándalos
El multimillonario Tom Steyer (apalancado ahora como la propuesta demócrata) y la excongresista, Katie Porter, seguían a Swalwell en la intención de voto.
Steyer, quien dice despreciar la política antiinmigrante de Trump y desea abolir la agencia federal de Inmigración (ICE), utilizó 89 millones de dólares de su fondo Farallon Capital en inversiones en CoreCivic, una empresa vinculada a centros penales y de detención de inmigrantes ilegales, los mismos que él critica ahora.
Pero más allá de estos escándalos de campaña electoral y en el Congreso federal, el expresidente Barack Hussein Obama ha sido señalado directamente por la jefa de inteligencia de EEUU, Tulsi Gabbard, de ser parte de la trama rusa inventada contra Trump con el principal propósito de destituir al presidente electo republicano en su primer mandato, además de informes relacionados con el supuesto fraude electoral de 2020 y pruebas que lo demuestran.
A finales de febrero, Hillary Clinton (exsecretaria de Estado) y su esposo, Bill Clinton (expresidente de EEUU) fueron obligados a declarar por supuestos vínculos en el caso del financiero estadounidense y traficante sexual de menores. Jeffrey Epstein.
A pesar de los documentos, revelaciones e informes, ni el Presidente ni los estadounidenses ven hasta el momento acciones concretas contra la corrupción y los posibles cargos de traición al país de parte de altos funcionarios demócratas, una de las causas por las que Pam Bondi fue despedida como secretaria de Justicia, de acuerdo con medios de prensa y analistas.
En Florida
Por otra parte, en el importante estado de Florida, otro demócrata ocupaba los titulares en diarios y plataformas de internet.
La policía del condado de Flagler detuvo a Kevin Cichowski, el demócrata aspirante a la gobernación de Florida, tras el ataque violento contra sus padres ancianos.
Los informes oficiales señalan que el político amenazó de muerte a las víctimas y a los oficiales que atendieron la emergencia, indicó la nota de nuestro colega de DIARIO LAS AMÉRICAS, Daniel Castropé.
Según el reporte de las autoridades, Cichowski agredió físicamente a sus progenitores y advirtió que dispararía contra cualquier agente que se acercara al lugar.
Cichowski, de 46 años, enfrenta una serie de cargos graves que incluyen dos cuentas de asalto agravado con arma mortal, agresión a personas mayores de 65 años, manipulación de testigos y robo por arrebato súbito, señala la información.
El incidente pone en el candelero a otro político demócrata junto a los también investigados Ilhan Omar y el excandidato a vicepresidente del país y gobernador de Minnesota, Tim Walz, en casos diferentes y a la vez probablemente vinculados al gran fraude de casi 20.000 millones de dólares cometido en su mayoría por inmigrantes somalíes regularizados en EEUU, como lo es la congresista Omar.
Junto a la agenda "progresista" que sigue hundiendo a los demócratas, los fracasos de la izquierda son cada vez más frecuentes y al parecer sus dirigentes han desechado por completo algún llamado a la reflexión, mientras el extremismo se afianza como el arma preferida.
El juez Jack Hurley, del Tribunal de Circuito del condado Tazewell, acaba de bloquear la certificación del resultado del referéndum en Virginia por la propuesta demócrata de un nuevo mapa electoral, que en opinión de expertos representa un ataque directo a la democracia de la nación y al sistema representativo electoral, junto a decenas de denuncias ciudadanas de fraude en el proceso.
Este es el capítulo más reciente de la izquierda en medio de su visible desesperación por retomar en noviembre el control de alguna de las dos Cámaras del Congreso en Washington. Su único propósito es continuar obstaculizando y atacando toda la gestión del gobierno del presidente Donald Trump.
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FUENTE: Con información de AFP, EFE, New York Post, The Epoch Times, CNN y San Francisco Chronicle