Miami-Dade podría ser la gran derrota para Biden y los demócratas
MIAMI- A pocos días de las decisivas elecciones legislativas de medio término, el presidente Joe Biden visita este martes el sur de la Florida en busca del voto cubanoamericano e hispano en general. La principal preocupación es Miami-Dade.
Biden envió este lunes un efusivo y cordial mensaje de felicitación al nuevo mandatario de la extrema izquierda (socialista) en Brasil, Luis Ignacio Lula Da Silva, y se enfrenta a un panorama desolador preelectoral en el ámbito socioecónomico y político.
"Envío mis felicitaciones a Luiz Ignacio Lula da Silva por su elección para ser el próximo presidente de Brasil tras elecciones libres, justas y creíbles. Espero que trabajemos juntos para proseguir la cooperación entre nuestros dos países en los próximos meses y años".
Pero lo más llamativo es que Biden, impotente ante sus escasos resultados y su baja aprobación, busca convertirse en el zar de las petroleras o en una especie de dictador en el control de precios de combustibles.
Biden presionará otra vez a las grandes petroleras "a invertir sus ganancias récord para bajar los costos de la energía para las familias" así como "aumentar su producción". La marcha atrás y desesperación son impresionantes, sobre todo en absoluta contradicción con su actual política de cambio climático y energías renovables.
Y "si no lo hacen, pedirá al Congreso que evalúe ponerles impuestos y otras restricciones", dijo una fuente en la Casa Blanca, donde su gobierno desde hace casi dos años funciona con el uso de chantajes.
Visita de Biden no cambiaría rumbo electoral en Florida
Algunos analistas indican que las graves crisis creadas por su gobierno: persistente y alta inflación, una economía en recesión, y el excelente trabajo del gobernador de Florida, Ron DeSantis, pueden hacer que la victoria republicana en el estado sea rotunda; se espera incluso que el condado Miami-Dade, que durante años ha estado bajo control de los demócratas, pase al bando rojo.
De ocurrir lo anterior, la Florida se convertiría sin ninguna duda en un estado republicano por excelencia y dejaría atrás la lista de las zonas indecisas del país. En las elecciones de 2020, el condado marcó una pauta para la victoria del entonces presidente Trump, quien se llevó el triunfo con un cómodo margen.
La ventaja con la que habían contado los demócratas durante años en Miami-Dade, se redujo considerablemente, lo que le dio un gran impulso para llevarse la Florida. Trump ganó en el 2020 con el 51,2% frente a un 47,8% de Biden. Apenas un 7% fue la ventaja del actual inquilino de la Casa Blanca, cuando en el 2016 Hillary Clinton arrasó Miami-Dade con 29 puntos de diferencia a su favor.
Votantes rurales e hispanos independientes o demócratas se definen ahora como republicanos y conservadores. La victoria de Donald Trump en el 2016 y luego en el 2020 marcó la evolución, después de que el estado respaldara dos veces a Barack Obama.
Aunque Trump, supuestamente, perdió la Casa Blanca en las pasadas presidenciales, se impuso en Florida por más de 3 puntos porcentuales, un margen notable en un estado donde las elecciones se deciden regularmente por menos de un punto porcentual.
Cuando se cerró el registro para las elecciones de 2018, los demócratas disfrutaron de una ventaja de 263.269 votos. Al 30 de septiembre, los republicanos tenían una superioridad de 292 533 votantes, una oscilación de casi 556 000 votantes registrados durante el primer mandato de DeSantis.
"No somos un estado cambiante, ni indeciso"
“Ya no somos un estado cambiante. De hecho, estamos aniquilando a los demócratas”, dijo el presidente del Partido Republicano de Florida, Joe Gruters, uno de los principales aliados de DeSantis.
La situación ahora es totalmente adversa para la izquierda con una economía en plena desaceleración causada por la agenda progresista (socialista) que se ha propuesto cumplir la Casa Blanca.
Durante casi dos años, los estadounidenses sufren la peor situación económica en los últimos casi 50 años con una escalada de precios a la que el propio Biden, la Reserva Federal y el Tesoro negaron y dieron la espalda hasta llegar al 9,1% de inflación en junio de 2022.
Luego de dos trimestres en rojo del Producto Internto Bruto (PIB), ahora el gobierno afirma que la economía en el tercer trimestre creció 2,6%, algo sumamente difícil de creer en una notable desaceleración y cuando se venía de una caída de 0,9% en el segundo período. Más bien suena a campaña política, enorme presión internacional e interna de Biden y un tranquilizante para los mercados internacionales, después de que la Reserva Federal completara cinco subidas de tasas de interés este año, tres de ellas consecutivas de 0,75%. Se espera que este miércoles 3 de noviembre, haga otra por igual monto.
Esa tardía y forzada política monetaria ha frenado la economía, ha mermado las inversiones y ha congelado dos sectores importantes: el inmobiliario y la construcción, además de otros como la fabricación de vehículos y aviones. Boeing perdió en el tercer trimestre 3.300 millones por el alto costo de producción y escases de insumos. Por su parte las automotrices, excepto General Motors, vieron un desplome de sus ventas que han provocado el comienzo del descenso de los precios por primera vez en casi dos años.
La peor inflación en casi cinco décadas tiene al 63% de los estadounidenses viviendo de cheque en cheque, sin la menor posibilidad de ahorros, vacaciones o una vida confortable, según un informe reciente de LendingClub.
Biden ha logrado lo impensable años atrás: Casi la mitad de quienes ganan 100.000 dólares anuales entraron también en la lista de vicisitudes y ahora afirman que se las arreglan como pueden.
Millones de votantes en Florida enfrentan, como el resto de la nación, un altísimo costo de vida desde que Biden asumió el poder y una escalada de precios sin precedentes a causa de la guerra de los demócratas y la extrema izquierda contra la industria estadounidense del petróleo bajo la política de la tesis de cambio climático y energía renovables.
La provocada invasión de Rusia en Ucrania aceleró la grave situación generada por el actual gobierno y ahora pretenden costearla con un desembolso que ya supera los 70.000 millones de dólares en supuesta ayuda miliar y financiera, sin ninguna supervisión.
Para colmo y luego de la desastrosa salida de las tropas estadounideneses de Afganistán, miles de miembros de las fuerzas especiales afganas -entrenadas por Estados Unidos- tuvieron que huir a Irán y ahora están siendo reclutados por Rusia para la guerra en Ucrania. O sea, el resultado de años de entrenamiento de Washington, gastos y muertes en Afganistán ahora se vierte en contra del propio EEUU. Otro fiasco para Biden, que si bien no carga con toda la culpa, sí carga con el caos de la salida y sus consecuencias.
Las fallidas políticas de Joe Biden y los errores de la administración Obama contra los exitosos resultados del presidente republicano Donald Trump en economía y en política han culminado una década de incursiones demócratas erradas.
El SOS para familias
Lo anterior confirma que cada vez menos familias encuentran protección a su presupuesto mensual; incluso, aquellas cuyos ingresos resultan envidiables para la mayoría. Hasta la clase media y media alta se siente la trágica inflación y situación económica de casi dos años.
“Estar empleado ya no es suficiente para el estadounidense común. El crecimiento de los salarios ha sido totalmente desproporcionado y ha dejado a más consumidores que nunca con poco o nada después de sus gastos mensuales”, dijo Anuj Nayar, asesor de salud financiera de LendingClub.
“Los consumidores no pueden seguir el ritmo de aumento de la inflación”, acotó Nayar.
El 66% de los trabajadores está peor económicamente que hace un año. Si se compara con el 2019, antes de la pandemia, la cifra supera el 82%.
La constante emigración de cientos de miles de cubanos, venezolanos, nicaraguenses, hondureños, guatemaltecos y haitianos este año por la política de puertas abiertas de Biden y cuya mayoría se ha asentado en el sur de Florida, ha generado más incertidumbre, ha disparado los precios de las rentas de viviendas y ha incrementado la violencia en varias zonas sureñas.
Muchos consideran que de no ser por el gobernador DeSantis, quien se ha enfrentado directamente a las fallidas políticas de la extrema izquierda de la Casa Blanca, el estado estaría en una situación crítica como le ocurre a los estados fronterizos de Texas, Arizona y California.
Hoy, Miami-Dade se encuentra entre los cinco condados donde con mayor rapidez se ha encarecido la vida. Para una familia, con un ingreso promedio entre 80.000 y 100.000 dólares, apenas resulta suficente para cubrir las necesidades básicas.
Ha subido el pago de electricidad, de los seguros de salud, vivienda y vehículos, gasolina, el agua y en especial se ha disparado el precio de las rentas y compraventa de propiedades. Esta combinación ha creado un enorme y visible descontento popular, con la responsabilidad directa de Biden y los demócratas. Las encuestas dan apenas un 22% de aprobación al trabajo del actual gobierno.
Se estima que entre el 2021 y mitad de 2022, unas 600 personas como promedio llegaron diariamente a la Florida, una gran parte huyendo a las políticas radicales de la extrema izquierda en estados como Nueva York, California, Illinois, Oregon, Nueva Yersey, etc.
El destino de la nación
¿Qué hay en juego en los comicios del 8 de noviembre? Muchas cosas, la principal: el destino de la nación y la defensa de la democracia bajo los valores conservadores sobre los que se fundó y se desarrolló el país como primera potencia.
Los republicanos son favoritos para ganar la mayoría en ambas Cámaras del Congreso, impulsados por la frustración de los electores y su inconformidad con la situación económica.
En la Cámara de Representantes sólo cinco escaños le bastan al bando rojo en decenas de distritos bajo disputa. De ganar, la bancada republicana elegirá a un nuevo presidente que debe ser Kevin McCarthy, quien sustituirá a la actual líder demócrata, Nancy Pelosi, el 3 de enero de 2023. Los conservadores estarán al frente de todas las comisiones y decidirán cuáles proyectos de ley irán al pleno de la Cámara Baja.
El líder republicano McCarthy ya presentó su plan “Commitment to America” (“Compromiso con Estados Unidos”), una amplia plataforma de políticas económicas, seguridad fronteriza y otros temas que el Partido Republicano presentaría en los primeros días del siguiente Congreso.
Un regreso al poder republicano en la Cámara Baja significa el triunfo de la estrategia económica del expresidente Trump, que arrojó resultados positivos incuestionables en sus cuatro años de mandato para beneficio de EEUU.
Del otro lado, las controversiales prioridades demócratas como el aborto; los enormes gastos en política internacional, proyectos sociales y el cambio climático junto al control en la venta y tenencia de armas de fuego, serían rechazadas de inmediato en respuesta a las acciones de la izquierda y la extrema izquierda entre 2021 y 2022.
La mayor parte o casi toda la agenda de Joe Biden quedaría muerta para los próximos dos años de su mandato, aunque nada se convierte en ley sin la firma del inquilino de la Casa Blanca.
Desde hace dos años existen más de 10 millones de puestos de trabajo disponibles en el país que las empresas no han podido cubrir. Y esa escasez de mano de obra se ha vuelto ya un problema crónico. Sobre esto, los grandes medios tampoco hablan.
En junio el valor nacional promedio del galón regular de gasolina superó los 5 dólares, cuando en estados como California los consumidores pagaron hasta por encima de los 7 dólares. El precio cedió por la reducción del consumo debido a los altos precios y el temor de una recesión mundial agravada por las medidas de China con su política "Cero COVID" y no por ninguna medida prudente del actual gobierno.
Expertos estiman que a partir de noviembre el precio de la gasolina volverá a subir, de hecho, ya comenzó desde hace un par de semanas.
La venta de viviendas nuevas descendió en octubre 17,6% respecto al mismo período de 2021. La relacionada con las casas de uso agregó su octavo mes consecutivo de desplome con un impresionante 23,8%; el ritmo anual más lento desde septiembre de 2012.
El promedio de la tasa hipotecaria clave a 30 años aumentó de 6,94% al 7,08% en que se encontraba, la primera vez que esto ocurre en los últimos 20 años. El año pasado por esta fecha, la tasa era del 3,09%.
El costo directo e indirecto para los contribuyentes y en especial varios estados en la frontera sur -que ha fomentado la Casa Blanca desde el 20 de enero de 2021- pudiera superar los $300.000 millones. Y ahora suma la guerra de Ucrania, cuyo desembolso sobrepasa ya los $70.000 millones. La lista de gastos en política internacional es casi interminable en menos de 24 meses de mandato.
Los electores contra las políticas de Biden
Además de todo lo anterior, gran parte de los electores debe haberse dado cuenta de que la desestabilización internacional con la guerra de Rusia en Ucrania (alentada por la actual administración) y con amenazas reiteradas de un posible conflicto nuclear distan bastante de la paz que prometieron los demócratas y Biden.
Durante cuatro años, el ala izquierda y la extrema izquierda acusaron constantemente a Trump de que podría desatar una tercera guerra mundial y una crisis nuclear. Ocurrió todo lo opuesto. Y es ahora cuando realmente EEUU se encuentra a las puertas de un conflicto con armas nucleares contra Rusia.
Las pruebas de misiles de Corea del Norte no cesan, Irán sigue enriqueciendo uranio y se acerca a la fabricación de una bomba nuclear, el terrorismo en Medio Oriente se reactivó al mismo nivel de la era Obama y Biden amenaza, además, a Arabia Saudita con “graves consecuencias” por reducir la producción mundial de petróleo para apuntalar los precios, frente a la súplica de Washington de aumentarla.
Con el trabajo de Joe Biden y la situación económica y política actual en EEUU, resulta casi imposible creer que los demócratas puedan mantener su ligera mayoría en la Cámara de Representantes y la mitad de los escaños en el Senado, más el voto de la vicepresidenta Kamala Harris. Lo que indica la lógica y los pronósticos de expertos es que el Congreso en Washington termine este 8 de noviembre bajo el poder republicano, la esperanza de decenas de millones de estadounidenses.
Por tales razones, Joe Biden intentará captar el voto indeciso y exhortar a los demócratas a votar en el sur de Florida. Lo que está por ver es si logra algo. Por el momento, resalta su enfrentamiento desde un principio contra el gobernador DeSantis.
Su reciente visita a Fort Myers no borra las consecuencias nefastas de sus políticas en la vida de los floridanos, muchos de ellos ahora hasta con tres trabajos para poder vivir, además de miles de pequeños, medianos y grandes negocios bajo gran incertidumbre y pérdidas; la crispación política y divisiones son mayores a la era Trump; las tensiones internacionales afloran a las puertas de un conflicto nuclear con Rusia, China busca anexarse Taiwán y aumenta sus acciones para destronar a EEUU de su supremacía, Norcorea no cesa sus amenazas y el terrorismo en Medio Oriente se incrementa; un panorama visiblemente muy diferente a la época republicana de Trump que los electores reconocen a pesar de tendencias políticas, incluídos los demócratas sensatos.
lmorales@diariolasamericas.com
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