Desde que Elon Musk se convirtió en férreo defensor de la ideología conservadora, sus grandes éxitos pasan por la gran prensa de izquierda en el mundo en forma de críticas o para generar incertidumbre; sin embargo, el empresario de tecnología sigue sumando logros históricos trascendentales para el presente y futuro de la humanidad.
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Salida de SpaceX en Wall Street, otro paso del dominio global de Musk
El 22 de mayo el gigante aeroespacial completó el duodécimo vuelo de prueba de la nueva versión de la nave Starship (V3), horas después de su petición para cotizar en Bolsa
La valoración de sus empresas, entre ellas SpaceX, se ha disparado en los últimos años mientras que Musk -con un patrimonio neto superior a los 827.000 millones de dólares- es con gran diferencia el hombre más rico del planeta.
El sudafricano y nacionalizado estadounidense, Musk, como muchos grandes inversores, apuesta al auge del sector aeroespacial y el desarrollo y uso de la Inteligencia Artificial (IA), aunque a la par es partidario de la aplicación controlada y responsable de este nuevo eje giratorio del mundo.
La gran apuesta del Starship
El 22 de mayo SpaceX completó el duodécimo vuelo de prueba de la nueva versión de la nave Starship (V3) desde Starbase, en el sur de Texas.
En este vuelo, Starship desplegó 20 satélites de prueba de Starlink y dos satélites actualizados con nueva tecnología, como estaba previsto; posteriormente regresó a la Tierra.
Se trató de la última versión del gigantesco cohete Starship en un vuelo de prueba crucial para la empresa, que prevé su salida a Bolsa a mediados de junio, otro de los sucesos históricos en 2026.
Los empleados de la compañía aeroespacial estallaron en júbilo cuando el cohete amerizó en el océano Índico como estaba previsto.
Los empleados de SpaceX celebraron también cuando la nave comenzó a desplegar un conjunto de satélites de prueba, así como dos "satélites Starlink especialmente modificados" y equipados con cámaras para analizar el escudo térmico del artefacto.
Con sus 124 metros de altura, el modelo actual supera al anterior, que se había registrado como el cohete más grande jamás lanzado al espacio y con la característica única de hacer regresar el propulsor a la base de donde partió. Esta hazaña lograda por primera vez marcó aún más el destino de SpaceX como la principal empresa de avanzada tecnología en este sector y con enorme incidencia en otros.
Para Antoine Grenier, socio y responsable global del área espacial en la consultora estratégica Analysys Mason, "si el lanzamiento se realiza sin contratiempos, realmente abrirá el camino a más infraestructura espacial y contratos lunares", dijo el experto horas antes de la exitosa salida del actualizado Starship.
Reorientación de estratégias
Tanto SpaceX como su rival Blue Origin, la firma de Jeff Bezos que también compite por desarrollar un módulo de aterrizaje lunar, han reorientado sus estrategias para priorizar proyectos relacionados con misiones a la Luna.
Pero el último cohete de Bezos no corrió con la misma suerte y antes de su lanzamiento explotó en la rampa.
La compañía de Musk, sin embargo, está empeñada en demostrar las mejoras introducidas, tras presentar la documentación para comenzar a cotizar en la Bolsa. La oferta pública inicial (OPI) se espera que marque un récord.
Hay mucho en juego con los avances de SpaceX: la empresa tiene un contrato con la Administración Nacional de la Aeronáutica y el Espacio (NASA) para producir una versión modificada de Starship que sirva para los programas lunares e incremente su paso vanguardista en las comunicaciones del futuro global.
La agencia espacial estadounidense prevé enviar astronautas a la Luna en 2028. Y quiere ganarle a China, la potencia que también aspira a enviar allí una misión tripulada antes de 2030.
Musk vincula los avances de SpaceX al lanzamiento de más satélites para perfeccionar su sistema satelital de comunicaciones Starlink y el desarrollo de la ciencia en la salud mediante Neuralink, una empresa de “neurotecnología” fundada por el multimillonario para la creación y desarrollo de “chips” cerebrales en la interconexión cerebro-computadora en pacientes con parálisis o trastornos neurológicos severos.
El objetivo es leer la actividad neuronal y traducirla en acciones (pensamiento, lenguaje, visión, movimientos impulsados, etc) y en especial que le permita el control de dispositivos externos como computadoras y teléfonos.
Por su parte, Starlink es un sistema independiente, alternativo y satelital con el propósito de ampliar el alcance de conexión civil en cualquier punto del planeta, desde el medio de los océanos hasta el lugar más intrincado y recóndito en tierra firme, y bajo cualquier circunstancia climática.
El sistema, que se encuentra en fase de perfeccionamiento, ha sido probado en guerras y varias crisis globales en los últimos años.
Vinculado directamente al gobierno federal, Musk cuenta con diversos contratos federales, entre ellos varios con el Pentágono que se centran en la integración y desarrollo de capacidades de inteligencia artificial como parte de nuevos programas de defensa para la seguridad nacional de EEUU. Uno de los ejemplos es su modelo de inteligencia artificial Grok dentro de las redes secretas y “ultraclasificadas” del ejército estadounidense, que se combina con la red satelital Starshield, la versión militar independiente de Starlink.
La entrada de SpaceX en la Bolsa
En este contexto, SpaceX cumple un rol fundamental no sólo en la comunicación civil sino en el lanzamiento de satélites militares para la seguridad nacional.
Ahora, los detractores de Musk, quien abandonó las filas de la izquierda para sumarse a la defensa de los valores conservadores proamericanos y procapitalismo occidental, se cuestionan el potencial financiero de SpaceX y su valor bursátil a pocos días de entrar a cotizar como una de las grandes empresas en Wall Street y en el mercado mundial de valores.
SpaceX cotizará en Wall Street con un valor empresarial y en el área de Inteligencia Artificial de 1,75 billones (trillions) de dólares.
De cara a la entrada en Wall Street, prevista para mediados de junio, los defensores de SpaceX afirman que la empresa no es sólo un negocio de cohetes, sino más bien la puerta de acceso al espacio y a otras esferas de desarrollo.
La próxima Oferta Pública Inicial (IPO) -es decir, cuando una empresa privada vende acciones al público por primera vez- podría ser una de las mayores de la historia.
"SpaceX controla los rieles y el acceso a la órbita", dijo Chad Anderson, director ejecutivo de Space Capital, una firma de inversión que ya posee una participación en SpaceX.
Sostiene que es apenas el inicio de un auge de infraestructura espacial que durará décadas y tendrá un valor de cientos de miles de millones de dólares, desde la sustitución de satélites envejecidos hasta la construcción de centros de datos en órbita.
El servicio de internet por satélite, Starlink, ya genera la mayor parte de los ingresos y las ganancias de SpaceX.
"Si pueden convertirse en el proveedor de acceso a Internet de bajo costo para mucha gente en todo el mundo, eso puede ser una fuente enorme de ingresos y beneficios", explicó Jay Ritter, experto en IPO de la Universidad de Florida.
Un paso más en el dominio tecnológico global
Musk ha dejado claro que piensa en algo mucho más grande que las ganancias trimestrales: algo fuera de este mundo.
"Necesito asegurarme de que SpaceX siga enfocada en hacer que la vida sea multiplanetaria y en extender la conciencia hasta las estrellas", escribió en X en marzo.
Por estas razones, la salida en Wall Street de SpaceX, prevista para mediados de junio, no es sólo un paso más de Elon Musk para la historia, sino un significativo empuje con el apoyo del gobierno de EEUU en la nueva era aeroespacial, que comenzó hace décadas y que ahora -mediante el esquema de IA- abre puertas a un mundo inexplorado.
Y aunque muchos gobiernos y organizaciones intentan frenar el auge de la Inteligencia Artificial a través de la implementación de regulaciones estrictas, lo cierto es que este camino resulta imparable. Y lo que en películas de ciencia ficción parecía que tardaría decenas de años en llegar, se ha convertido en el foco central de tensiones geopolíticas y estratégicas en la competencia por preservar o alcanzar [para otros] la supremacía tecnológica a nivel mundial, en especial entre las grandes potencias económicas y los principales inversores.
Musk marcha a la vanguardia en este amplio campo de tecnologías y “chips” avanzados junto a empresas como Nvida, Apple, IBM, Meta, Amazon, Intel, Blue Origin, Micron, Alphabet, Oracle, OpenIA, Anthropic, y muchas otras. Y todo comenzó el 1ro de julio de 2003 con la creación de Tesla.
Lo que en principio parecía un reto más cerca del fracaso que del triunfo, por su enfrentamiento directo a los intereses de la poderosa industria automotriz tradicional de combustión, significó el punto de partida a la diversificación del desarrollo tecnológico estadounidense y su poder global.
lmorales@diariolasamericas.com
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FUENTE: Con información de AFP, EFE, NASA, Bloomberg News, Newsmax.
