Luego de tres meses de guerra, Irán estimó el miércoles 27 de mayo poco probable la reanudación de las hostilidades con Washington en un momento de supuesto “avance” de las negociaciones con Estados Unidos.
La histórica ofensiva militar de EEUU e Israel contra el régimen de Teherán cumplió tres meses, mientras Washington aumenta sus señales sobre la Isla
Luego de tres meses de guerra, Irán estimó el miércoles 27 de mayo poco probable la reanudación de las hostilidades con Washington en un momento de supuesto “avance” de las negociaciones con Estados Unidos.
Sin embargo, el presidente Donald Trump matizó que no está "satisfecho" con las propuestas de Teherán para poner fin a la guerra y dejó claro que no tiene prisa para un acuerdo final aceptable para EEUU.
Este viernes, el Presidente tuvo un encuentro de horas supuestamente para definir la situación con Teherán, pero hasta el momento no se ha filtrado ningún detalle por motivos estratégicos de seguridad nacional.
En el mismo orden de asuntos y el mismo día, también se supo de una inédita reunión de última hora en la zona periférica de la Base Naval de Guantámo entre el jefe del Comando Sur de Estados Unidos, Francis L. Donovan, y el jefe del Estado Mayor General de Cuba, Roberto Legrá Sotolongo.
Según un breve comunicado del Comando Sur, los generales sostuvieron "un breve intercambio sobre asuntos de seguridad operativa" y abordaron temas como "la seguridad del personal militar y sus familias y la preparación operativa, junto con los oficiales de la base".
"La estación naval de la Bahía de Guantánamo constituye un centro operativo y logístico vital que respalda los esfuerzos militares de Estados Unidos para contrarrestar las amenazas que socavan la seguridad, la estabilidad y la democracia en nuestro hemisferio", indicó la nota.
Todo gira en estos momentos sobre las tres grandes objetivos de Trump: Irán, Venezuela y Cuba.
"Irán está empeñado, quieren llegar a un trato lo antes posible. Hasta ahora no lo han logrado. No estamos aún satisfechos con ello, pero lo estaremos", dijo el mandatario durante una reunión de gabinete en la Casa Blanca.
"O eso, o tendremos que terminar el trabajo", afirmó en referencia a reanudar la ofensiva, mientras se incrementan las señales de Washington respecto a Cuba, entre ellas, los arrestos en EEUU de familiares cercanos de altos miembros y figuras de la dictadura castrista.
Por su parte, Teherán, o la Guardia Nacional Revolucionaria, demostró una vez más que no desea ningún pacto responsable con Washington, al detectarse -en medio de las negociaciones- el intento de poner minas en el Estrecho de Ormuz.
El ejército estadounidense respondió con bombardeos en varias zonas cercanas a esa vía marítima. También Israel atacó puntos sensibles de los militares iraníes y de Hezbolá en el Líbano.
El régimen de los ayatolás, más allá de su fanatismo radical, no tiene otra opción que negociar para que EEUU levante el bloqueo naval que le cuesta alrededor de 500 millones de dólares diarios, pero habría que ver si el fanatismo supera la necesidad de respirar ante la asfixia a que son sometidos en estos momentos por parte de Washington.
Lo otro es la posibilidad de que los iraníes negocien un pacto temporal o tentativo que exija el levantamiento del bloqueo naval y que Washington lo acepte. No se cree que el Presidente caiga en esta trampa de los extremistas iraníes, cuyo objetivo imperativo es apertrecharse de suministros para permanecer varios meses más de resistencia si es que logran convencer a EEUU de no inicar la barrida final del régimen
Muchos analistas se preguntan cómo han logrado sobrevivir hasta hoy en tan difíciles condiciones. Se demuestra en parte que planificaron enormes reservas, pero el asunto vital es la producción de crudo. De acuerdo con expertos, se suponía que a esta fecha los iraníes no tuvieran almacenamiento para el petróleo.
La desesperación resulta cada vez más visible dentro del régimen iraní, aunque la disfracen de fortaleza y resistencia. Tampoco han dejado de asesinar a opositores después de la masacre de más de 42.000 personas en menos de tres meses, por eso mantienen a la población aislada del mundo exterior con el corte permanente de internet, al tiempo que prohíben a la prensa extranjera reportar la gran crisis interna.
Pero la división es aún más notable: por un lado, el desgobierno islámico trata de negociar supuestamente o ganar tiempo y; por el otro, la Guardia Revolucionaria actúa como un ente independiente ante cualquier convenio o tregua. Y así ha funcionado desde que el llamado líder supremo, Alí Jamenei, fue eliminado en los primeros días de bombardeos masivos de EEUU e Israel.
Según fuentes citadas por la televisión estatal iraní, controlada por el brazo radical, el régimen no quiere reiniciar la guerra, pero tampoco muestra cartas concretas para evitarla. Ha estado haciendo propuestas casi idénticas, sin ceder un ápice frente a las demandas esenciales de EEUU, entre ellas la entrega del uranio altamente enriquecido, el no control ni cobro de peaje del Estrecho de Ormuz, la rendición de su ejército y la renuncia a su programa nuclear militar y de misiles de corto y mediano alcance, entre otras.
La tergiversación y la constante difusión de informaciones falsas durante la guerra, a través de la inteligencia artificial, forma parte de las campañas de desinformación del régimen para socavar la descripción real y mantener en ascuas a la población iraní. El propósito es evitar una rebelión popular masiva y violenta que tome las instituciones gubernamentales que quedan en pie y se agudice el caos o se termine el régimen.
La televisión estatal iraní afirmó que Washington se había comprometido a levantar su bloqueo naval sobre Irán, a restablecer el tráfico en el Estrecho de Ormuz y a retirar las fuerzas estadounidenses de la región del Golfo.
El informe citaba un borrador de memorando de entendimiento, pero la Casa Blanca lo desmintió de inmediato, asegurando que se trataba de una "total invención".
“Nadie debería creer lo que está publicando la prensa estatal iraní”, señaló la Casa Blanca en X.
Ya se han cumplido tres meses desde que comenzó la ofensiva conjunta de EEUU-Israel el 28 de febrero y mucho ha cambiado el panorama geopolítico del Medio Oriente.
Después de que Washington y Tel Aviv pusieran sus recursos, tecnología y el personal militar para eliminar el alto riesgo que representaba Teherán para la región, EEUU y el resto del planeta en su intención de fabricar 11 artefactos nucleares, la mayoría de los países del Golfo -alineados a la administración Trump- rehusaron formar filas con los israelíes.
El presidente Trump rechazó de inmediato esa posición y pidió a Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Catar y otros a reafirmar el convenio de entendimiento, comercio y paz con Israel -conocido como los Acuerdos de Abraham- o de lo contrario, no habría pacto posible con Irán.
El subjefe político de la Marina del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica, Mohamad Akbarzadeh, declaró que "la posibilidad de guerra es baja debido a la debilidad del enemigo" y advirtió que "las fuerzas armadas están al acecho con los cargadores llenos".
"No duden que convertiremos la zona desde Chabahar hasta Mahshahr en un cementerio para los agresores", dijo al citar lugares en cada extremo de la costa sur de Irán.
El ejército iraní pretende que la gente crea que “han ganado la guerra” y los debilitados son EEUU e Israel, algo que parece una broma, pero que se lo hacen creer a sus soldados y sus familiares como estrategia de guerra y en medio del aislamiento y la férrea desinformación
De cualquier forma, demuestra que la cúpula militar que queda al frente de la Guardia Revolucionaria boicoteará cualquier acuerdo entre los políticos de Teherán y la Casa Blanca.
La incursión militar estadounidense e israelí ha destruido toda la capacidad militar y nuclear del régimen de los ayatolás creando un cambio radical de poder en la región con una seguridad nunca vista para todos los países de la región y en particular para Israel y EEUU, los principales enemigos del mayor patrocinador del terrorismo en el mundo.
Irán no cuenta con su armada ni aviación militar, ambas fueron aniquilidas. De acuerdo con el Pentágono, tampoco tienen capacidad para recuperar su casi aniquilada industria de misiles y drones a mediano plazo, por eso Teherán pide a EEUU dinero para resarcir los cuantiosos daños por la guerra.
El régimen islámico solicita el desbloqueo de 24.000 millones de activos congelados en el extranjero para usarlos como inyección de urgencia en su industria militar y economía, devastadas por la potente ofensiva militar israelo-estadounidense.
Más de 12.300 objetivos militares y estratégicos fueron destruidos o inhabilitados en el país islámico, sin entrar en detalles en la economía que se encuentra en plena supervivencia y con el rial iraní en el suelo. Frente al dólar estadounidense y al euro su valor es cero, mientras que el nivel inflacionario se encuentra en el 45%.
A forma de comparación, en EEUU en 2022 el nivel histórico de inflación por datos oficiales fue de 9,1%, que hizo que los precios de todos los productos se elevaran de forma abrupta, muchos fuera del alcance de un trabajador promedio, así que el 45% equivale a una situación atroz para los consumidores y totalmente caótica.
En estos tres meses, el régimen asesino islámico ha sumado a su lista de enemigos a países antes aliados como el caso de Arabia Saudita, Baréin, Turquía, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait y Catar, entre otros. A todos los ha atacado por respaldar las acciones de la administración Trump en su contra y ha impactado directamente sus exportaciones petroleras por el cierre del Estrecho de Ormuz.
Esa postura iraní ha cambiado de forma general su influencia de poder mediante el chantaje y terror en el Medio Oriente, debido al poderío militar con el que contaba y que ya no posee.
Pero también ha dado un vuelco al sistema energético mundial, en especial para el Medio Oriente, Europa y Asia. La crisis la ha aprovechado de forma óptima EEUU vendiendo 14.4 millones de barriles diarios entre crudo y derivados.
Antes de los ataques contra Irán, Washington había logrado el control del petróleo y las mayores reservas de hidrocarburos del mundo en Venezuela, garantizando no sólo la supremacía militar, económica y tecnológica de EEUU sino energética.
"Atravesamos la crisis de seguridad energética más grave que el mundo haya conocido, y creo que va a remodelar las estrategias de inversión a escala mundial, al igual que los grandes cambios que experimentó el sector energético tras las crisis petroleras de la década de 1970", declaró Fatih Birol, director ejecutivo de la Agencia Internacional de la Energía (AIE).
"Ya observamos una intensificación de los esfuerzos de los países productores y consumidores por diversificar las rutas comerciales y las fuentes de energía, en particular mediante la construcción de nuevos oleoductos y otras infraestructuras de suministro, y un mayor uso de los recursos nacionales", añadió en un informe la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).
La AIE prevé que se inviertan en 2026 alrededor de 1,2 billones (trillions) de dólares en petróleo, gas natural y carbón.
La agencia pronostica que las inversiones en gas natural alcancen los 330.000 millones de dólares, "su nivel más alto en diez años, impulsadas por una oleada de nuevos proyectos de exportación de gas natural licuado, especialmente en Estados Unidos y Catar".
Los medios estatales iraníes reportaron el martes 26 de mayo explosiones en la ciudad portuaria de Bandar Abás, cerca del Estrecho de Ormuz.
El portavoz de CENTCOM, el capitán Tim Hawkins, anunció nuevos ataques estadounidenses contra Irán, "en defensa propia".
En lo que pareciera un intento de devolver la normalidad al país, las autoridades iraníes restablecieron parcialmente el acceso a internet global el martes 26 de mayo, tras un corte de tres meses.
Pero, "Hoy (miércoles 27 de mayo), las Fuerzas del Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) derribaron cuatro drones iraníes de ataque unidireccional que representaban una amenaza en el Estrecho de Ormuz", dijo en un comunicado un alto funcionario, que habló bajo condición de anonimato.
"Las fuerzas estadounidenses también atacaron una estación iraní de control terrestre en Bandar Abás que estaba a punto de lanzar un quinto dron", agregó.
Los nuevos ataques ocurren pocos días después de que Estados Unidos atacara varias bases de misiles iraníes y embarcaciones que intentaron poner minas en la misma región, en lo que el ejército describió como ataques de "autodefensa".
Las presiones entre ambos bandos continúan y no se augura por el momento una salida al conflicto bélico, a pesar de que el vicepresidente JD Vance y el secretario de Estado, Marco Rubio, anunciaran en una reunión de gabinete con el presidente Trump que había avances en las negociaciones.
Hasta ahora, las propuestas iraníes y sus respuestas a las exigencias de la Casa Blanca no han arrojado resultados concretos, a pesar de que la situación de guerra se ha moderado y entre altas y bajas se mantiene en vigencia un alto al fuego, que cada día se muestra más frágil.
Al amanecer del jueves 28 de mayo, Kuwait respondió a ataques con misiles y drones lanzados por Irán.
"Las defensas aéreas kuwaitíes responden estos momentos a ataques hostiles con misiles y drones", escribieron las fuerzas militares kuwaitíes en la red social X.
Según Teherán, el ejército de los ayatolás lanzó un nuevo ataque contra una base militar estadounidense a modo de represalia.
Mientras esto ocurre en el Medio Oriente, las fuerzas navales de EEUU rodean gran parte de Cuba y a la vez el Pentágono anunciaba que se encuentra listo con el Comando Sur para una supuesta intervención militar en la isla, desde hace 67 años bajo el poder totalitario de la dinastía castrista.
Cuba ha sido uno de los grandes aliados del régimen de los ayatolás en Irán y un golpe militar contra el país caribeño y la toma del control por parte de Washington representa otro contundente impacto, junto a Venezuela, a la influencia iraní y sus tentáculos en el hemisferio occidental.
FUENTE: Con información de AFP, EFE, The Washington Post, Bloomberg News.

video