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Se prende la luz roja para administración Biden
MIAMI- Virginia, un estado clave en las recientes elecciones para la gobernación, le acaba de enviar un nítido mensaje al presidente Joe Biden y al ala de la extrema izquierda en EEUU: el rumbo es equivocado, rectificar es de sabios.
El republicano Glenn Youngkin, sin ninguna experiencia política, derrotó con claridad al exgobernador demócrata Terry McAuliffe, un candidato por el que apostó la élite del Partido Demócrata: el expresidente Barack Obama, la vicepresidenta Kamala Harris y Biden. La vicegobernación y la Fiscalía General también son republicanas en un estado que Biden ganó en el 2020 con 10 puntos de ventaja sobre Donald Trump.
Tras 12 años de hegemonía demócrata, Youngkin vence con premisas de defender el derecho de los padres en la educación de sus hijos y contra la inventada Teoría Crítica de la Raza, proteger las leyes y las instituciones del país y emprender un nuevo futuro económico y de prosperidad para el estado.
La ciudad de Nueva York tiene un nuevo alcalde demócrata, moderado y expolicía. Eric Adam sustituirá al impopular y radical Bill de Blasio
En Nueva Jersey, el gobernador demócrata, Phil Murphy, ganó la reelección por un margen mínimo y con dudas en un conteo de votos de madrugada contra el republicano Jack Ciattarelli.
En Minneapolis, una ciudad bajo control de la extrema izquierda hubo un voto abrumador contra la propuesta de desarticular el Departamento de Policía.
Un rumbo equivocado
Una política errática e ineficaz marca los nueve meses de gestión de Biden y Harris en la Casa Blanca. Así también lo reflejan recientes encuestas en las que el respaldo popular oscila entre un 35% y 42% y en algunos temas como Inmigración, economía y la salida de Afganistán la balanza no supera el 30%.
Según Gallup, el 71% de los estadounidenses desaprueba la política económica del actual inquilino de la Casa Blanca. El más alto nivel de desaprobación en la historia presidencial de EEUU en un primer año de mandato.
Biden ni siquiera ha podido pasar en la Cámara de Representantes el proyecto de Ley de infraestructura de 1,2 billones de dólares, aprobado de forma bipartidista en el Senado hace más de un mes, saboteado ahora por el ala radical de su propio partido con quien hizo un pacto demoledor para el final de su carrera política de más de medio siglo.
El jefe de gobierno se vio obligado a reducir a 1,75 billones de dólares su controversial y fustigada sugerencia de gastos sociales de $3,5 billones. Antes de partir para los encuentros sobre el cambio climático y el G20 se mostró confiado en que estaría aprobado antes de su regreso al país. El presidente Biden continúa muy distante de la realidad.
Este viernes, la Cámara de Representantes volvió a posponer la votación del plan de gasto social de Biden, freno al que se han sumado al senador demócrata moderado, Joe Manchin, varios otros legisladores que han pedido tiempo para indagar con expertos el impacto económico que tendría esa propuesta para la economía de EEUU.
Nancy Pelosi, presidenta de la Cámara Baja, apenas pudo concluir el jueves 4 de noviembre un nuevo documento para intentar convencer a un grupo de 25 legisladores y senadores, entre ellos, Joe Manchin, que se oponen a varios puntos también del paquete de $1,75 billones. En síntesis, un año que comenzó con el poder demócrata el 20 de enero y 68 órdenes ejecutivas en los primeros dos meses para revertir casi todo el trabajo de la anterior administración de Donald Trump se ha tropezado con una gran auto barrera.
El déficit comercial en cifra récord
Algunos demócratas moderados como Manchin opinan que en estos instantes no hay mejor aliado de Trump y de los republicanos que el desastroso trabajo y la falta de liderazgo del actual gobierno, además de las crisis creadas.
El Dow Jones en Wall Street, gracias a las ganancias logradas por las grandes empresas estadounidenses en el tercer trimestre, cruzó la línea de los 36.000, cifra que entrega un relativo optimismo por la confianza o [esperanza] que aún muestran los inversionistas en medio de una desaceleración económica del 2%, alta inflación de 5,4%, escasez general y elevados precios del combustible que han duplicado el costo de vida para la mayoría de los norteamericanos desde abril del 2021.
El déficit comercial del país en septiembre ascendió a una cifra récord de 80.900 millones de dólares, un aumento de 11,2% respecto al mes anterior y de 33,1% en comparación con igual período del 2020.
Las importaciones aumentaron 0,6% a 288.500 millones y las exportaciones bajaron 3% a 207.600 millones de dólares. Los analistas esperaban un déficit de 74.800 millones, ya de por sí bastante alto.
La mayor economía del mundo exportó en septiembre muchos menos suministros industriales, como crudo, productos derivados del petróleo y metales preciosos. En octubrem, cuando se publiquen las estadísticas, se espera que el panorama haya sido peor.
El intenso acoso de Biden contra el petróleo y el carbón en EEUU
En varios estados del país, el galón de gasolina regular supera los 5 dólares y el barril de crudo de Texas sigue su ascenso sobre los $80. Experimentados de la industria creen que, a mediados del 2022, si continúa la tendencia, el precio llegará a los $100 el barril.
Desde finales de septiembre el precio del crudo ha subido 21%. Citigroup elevó sus perspectivas del petróleo Brent a $85 por barril para el cuarto trimestre y dijo que alcanzaría los $90 de forma ocasional. Bank of America advirtió que un invierno fuerte lo llevaría hasta los $100 el barril por primera vez desde 2014.
En el 2019, EEUU se convirtió en el mayor exportador de crudo por encima de Arabia Saudita, pero Biden revirtió la independencia energética lograda por el gobierno de Trump a finales del 2018 con su política de [largo plazo] de energías limpias, que sería subvencionada en un 90% por los contribuyentes estadounidenses. Cerró oleoductos desde Canadá e incrementó las regulaciones contra la industria del petróleo y el carbón. ¿Las consecuencias? Aumento del costo de la gasolina en más del 62% y de casi todos los productos de consumo de primera necesidad como los alimentos.
El crecimiento del sector manufacturero en EEUU se frenó en octubre como esperaba el mercado, debido a dificultades de aprovisionamiento y falta de personal en un contexto de fuerte demanda a pesar de los altos precios, según el índice de producción manufacturera ISM.
El índice se ubicó en 60,8% frente a 61,1% en septiembre. Los analistas esperaban un resultado incluso con mayor deterioro, a 60,5%.
Vacunas obligatorias y el caos en aerolíneas
La prioridad del cambio climático de la administración Biden se ha opuesto diametralmente a la realidad en EEUU, en especial a la recesión económica causada por la pandemia china de COVID-19 o SARS-COVID-2 y agudizada por la creación de otras crisis altamente costosas como la de inmigración en la frontera sur, por la irresponsable política de puertas abiertas.
Con un énfasis mundial y con el deseo de convertir a EEUU en líder del cambio climático, el presidente Biden emprendió desde su primer día en la Casa Blanca una batalla hundida en el fracaso desde el comienzo y con muchísimo gasto del contribuyente estadounidense. Su plan es destinar a este proyecto la astronómica cifra de 555.000 millones de dólares entre un huracán de urgentes problemas internos que solucionar.
Tres de los cinco países que más contaminan el planeta no acatarán directrices para proteger el medio ambiente. China, Rusia e India están fuera de la propuesta global de cambio climático, incluida en el Acuerdo de París. Tampco se suman Corea del Sur y Japón, que figuran en la lista de las 10 principales naciones que emiten a la atmófera más sustancias contaminantes.
Al exceso de ayudas federales que causó casi 10 millones de puestos de trabajo vacantes que las empresas no han podido cubrir, Biden agregó otra crisis. La vacunación obligatoria contra el COVID-19, una orden ejecutiva que enfrenta cientos de demandas actualmente por considerarla inconstitucional.
Unos 11 estados presentaron el viernes 5 de noviembre una demanda contra el gobierno de Joe Biden por sus mandatos de vacunación obligatoria, que ahora se extendieron al sector privado.
La demanda, presentada en la Corte de Apelaciones del Octavo Circuito de EEUU, con sede en Missouri, argumentó que solo los estados tienen el poder de imponer las vacunaciones, no el gobierno federal.
Los fiscales generales encabezados por el fiscal general republicano de Missouri, Eric Schmitt, afirman que durante más de un siglo, la Corte Suprema de EEUU ha reconocido que las políticas de vacunación obligatoria se enmarcan en la jurisdicción estatal y no en el poder federal.
“El gobierno federal carece de autoridad constitucional para emitir esta orden”, puntualizó Schmitt. Arizona, Nebraska, Montana, Arkansas, Iowa, Dakota del Norte, Dakota del Sur, Alaska, New Hampshire y Wyoming se unieron a la demanda de Missouri.
Por esa razón fueron despedidos casi 10.000 empleados públicos en la ciudad de Nueva York, entre ellos bomberos, personal paramédico, policías y empleados de otros departamentos. Igual ocurre en ciudades de casi todo el país.
Las principales aerolíneas en EEUU han perdido cientos de millones de dólares por cancelaciones de vuelos debido a la falta de pilotos, personal de servicio a bordo, mecánicos e ingenieros que rechazan el mandato obligatorio.
Tras la orden de Biden, se han incrementado los retiros adelantados y solicitudes de licencias temporales no sólo en el sector aeronáutico sino en otros como la salud, donde en el 2020 el personal médico y de servicios se convirtieron en héroes reconocidos por salvar cientos de miles de vidas humanas con la exposición de las suyas, frente a un virus desconocido, sin tratamientos [ni vacunas]. Hoy son obligados a vacunarse o son despedidos.
En el más reciente capítulo y durante el fin de semana de Halloween, American Airlines tuvo que cancelar más de 1.500 vuelos por la falta de empleados y condiciones climáticas no especificadas, según la compañía.
Southwest y Delta Air Lines tratan de sortear también la crisis de olas de cancelaciones desde principios de octubre. La situación de personal ha forzado a las aerolíneas a reducir y reajustar sus calendarios para evitar el caos en los aeropuertos, pero representa una enorme pérdida financiera cuando se aproxima el Día de Acción de Gracias, la temporada navideña y el fin de año, fechas de celebración y fuertes ingresos para el transporte aéreo.
Los informes de fatiga, que obligan a los pilotos a no volar, triplican las normas históricas, dijo el comité de seguridad del sindicato de pilotos de Southwest a mediados de octubre.
“El anuncio del mandato de la vacuna contra el COVID-19 por parte de la compañía no hace más que agravar la situación”, puntualizó el comité de seguridad del sindicato de pilotos de Southwest a mediados de octubre.
La misma situación ocurre en diversos departamentos del gobierno federal, gobiernos estatales y locales y ahora en sectores privados de la economía nacional.
American Airlines Group Inc. perdió $8,900 millones en el 2020, después de ganar casi $1,700 millones en el 2019. Southwest Airlines Co. tuvo un descenso en sus arcas el año pasado de $3.100 millones, su primer año completo de pérdidas desde su comienzo en 1972. Solo en el primer trimestre del 2020, Delta Airlines perdió 534 millones de dólares, mientras que United Airlines registraba 2,114 millones de dólares en igual período.
Sobre la recesión económica, más crisis
Frente a un intento de recuperación, el gobierno de Biden ha vertido más combustible a la alarmante situación en la aeronáutica civil y en el resto de los sectores de la economía estadounidense. El mandatario dijo durante su campaña electoral que erradicaría en su primer año la crisis sanitaria por la pandemia y que [la vacuna no sería obligatoria].
El sector automotriz, el turismo, la producción industrial, la construcción y otros renglones de la economía atraviesan un mal tiempo severo y con pronósticos nada favorables.
Pero, al parecer, el Presidente no se detendrá en su empeño de una vacunación masiva obligatoria, al mismo estilo que impuso Obama con el seguro médico Obamacare. Ahora la imposición es mucho más polémica, porque se trata de un tema de derecho individual y además se han demostrado efectos secundarios en varios miles de personas vacunadas y más de la mitad ha muerto.
La administración Biden acaba de anunciar el 4 de noviembre la nueva norma de la Administración de Seguridad y Salud Ocupacional (OSHA) que exige que 84 millones de trabajadores del sector privado se vacunen contra el COVID-19, con fecha límite hasta el 4 de enero.
La Casa Blanca también anunció la norma de los Centros de Asistencia de Medicare y Medicaid (CMS) que exige la vacunación de 17 millones de trabajadores del sector sanitario que participan en programas federales de salud. La disposición también se refiere a contratistas federales.
La norma de la OSHA exige a las empresas con 100 o más empleados que establezcan requisitos de vacunación para todo el personal o se enfrentarán a multas de hasta 14.000 dólares por infracción.
En noviembre del 2022 habrá elecciones legislativas decisivas. Expertos vaticinan que las propias medidas de la administración Biden alejan cada vez más las posibilidades demócratas de mantener una simple mayoría de tres votos en la Cámara Baja y uno de ventaja en el Senado.
En un escenario pronosticado más grave en el próximo año, será casi imposible que Biden logre imponerse a la alarmante situación actual y mucho menos convencer a la mayoría de los estadounidenses de que su gestión ha sido exitosa, cuando un salario de 15 dólares por hora durante su gobierno se ha transformado en una migaja frente al costo de vida . Tampoco ha concluido la crisis sanitaria ni se avizoran soluciones para detener la escasez, la catástrofe migratoria y la desaceleración económica.
Mientras Biden se queda dormido durante la cumbre sobre el cambio climático, la preocupación de los estadounidenses por el rumbo del país aumenta cada mes, sin saber siquiera cuándo podrá apagarse la luz roja de alarma.
lmorales@diariolasamericas.com
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