ver más
Política y Economía

Tras más de un mes, demócratas mantienen bloqueo a fondos de seguridad nacional

La izquierda en Estados Unidos se empeña en utilizar como rehenes a los empleados federales, esta vez los de seguridad nacional, con serias consecuencias para el país

Por Leonardo Morales

Los demócratas en el Congreso en Washington no tienen reparos a la hora de interferir en el gobierno del presidente Donald J. Trump. El único objetivo es entorpecer y crear el caos, sin importar las consecuencias para el pueblo estadounidense ni la economía del país.

El chantaje de ahora tiene como pretexto las reformas radicales en el trabajo de los agentes de Inmigración y, como castigo, que no cobren. Ni ellos, ni decenas de miles de otras agencias federales que nada tienen que ver con el asunto.

Hasta que en el Congreso no exista una ley (ya propuesta por los republicanos) que impida a los legisladores cobrar igual que sucede con los trabajadores estadounidenses en este tipo de secuestros presupuestarios, continuarán los congresistas dañando a quienes laboran directamente en el desarrollo y la seguridad de la nación.

Arropados en una agenda radical “progresista” (socialista), los demócratas siguen empeñados en no aprobar la financiación del Departamento de Seguridad Nacional (DHS). La retención de los fondos comenzó el 14 de febrero; es decir, más de un mes.

El impacto se percibe en los controles de seguridad de los aeropuertos que gestiona la Agencia de Seguridad del Transporte (TSA).

Ante la falta del cobro regular quincenal, miles de empleados no acuden a sus puestos de trabajo, lo que ha triplicado las filas en casi todos los aeropuertos del país. Otras agencias como el Servicio Secreto, la policía de Inmigración (ICE) y el personal de chequeo de contenedores en la aduana e Inmigración a la hora de entrar al país; la Guardia Nacional y la Agencia para el Manejo de Emergencias (FEMA), también figuran en la lista de los afectados.

La intransigencia por encima de cualquier prioridad

Pero nada de esto frena a los demócratas que desean el caos una vez más en la actual administración.

Quedó demostrado en sus últimos cuatro años de gobierno, que la agenda de la izquierda es puramente ideológica; destinada a destruir y fomentar crisis a todos los niveles de la sociedad: desde la frontera hasta la economía en la que se incluye la situación de la vivienda, un sector sobre el que hoy apelan a la irónica palabra de “asequibilidad”, cuando bajo el gobierno de Joe Biden y sus políticas económicas fallidas las ventas de viviendas estuvieron casi tres años en el peor abismo de la historia, junto al déficit comercial, la quiebra de bancos, la inflación récord y la contracción de la industria estadounidense, también por casi tres años.

La izquierda exige cambios radicales en la agencia ICE. De no lograr que los republicanos ejerzan la transformación que piden, afirman que continuarán con el cierre presupuestario, pero la propia crisis les pondrá presión automática a su chantaje político o vicioso.

Mientras, más de 100.000 trabajadores de Seguridad Nacional permanecen sin recibir sus salarios quincenales.

“Ha habido mucha frustración. Mucha gente está muy molesta”, dijo un viajero en el Aeropuerto William P. Hobby de Houston, donde los tiempos de espera del control de seguridad se acercaron a las cuatro horas.

“Cuando los agentes de la TSA trabajan sin cobrar por tercera vez en casi seis meses, la escasez de personal y las largas filas de seguridad abruman los aeropuertos mientras millones de familias se preparan para las vacaciones de primavera”, señaló la Casa Blanca a través de un comunicado.

“Han pasado más de cuatro semanas y sigue la cuenta atrás para el segundo cierre gubernamental de los demócratas tan solo en este año fiscal”, declaró el líder de la mayoría republicana del Senado, John Thune.

“Decenas de miles de empleados del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) no reciben sueldo, y las prioridades críticas del DHS no cuentan con financiación, el otro gran error de los demócratas a pocos meses de las elecciones legislativas del 3 de noviembre”, agregó.

Los demócratas: el rostro de la frustración

Por su parte, la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, puntualizó que “el presidente Trump quiere que el Departamento de Seguridad Nacional, que la TSA, que FEMA y los valientes hombres y mujeres de la Guardia Costera de Estados Unidos reciban sus salarios".

"Resulta inaceptable y ridículo que el pueblo estadounidense sufra las consecuencias de estos juegos partidistas de los demócratas en el Capitolio”, concluyó Leavitt.

Pero el cierre tiene un segundo propósito de efecto dominó, dañar el desarrollo exitoso de la actual administración en la economía, inmigración, inversiones y política exterior. La gran frustración política mantiene ciegos a los demócratas, hundidos por el histórico bajo respaldo popular.

En los últimos tres trimestres, la economía del país ha crecido por encima del 3% y del 4%, y el pronóstico es que siga esta tendencia a pesar del impacto inmediato y temporal de la ofensiva conjunta de EEUU e Israel contra el régimen asesino de los ayatolás en Irán y de los criticados aranceles impuestos por Washington en busca de un comercio internacional verdaderamente justo para EEUU.

La muerte de más de 37.000 manifestantes en Irán y el auge acelerado de su programa militar de misiles y drones -junto a sus planes nucleares- rebozaron la copa de paciencia de Washington, frente al inminente peligro de la fabricación de 11 potentes bombas nucleares y un ataque masivo revelado por los servicios de inteligencia norteamericanos contra bases militares y objetivos estadounidenses en el Medio Oriente, incluso contra zonas del noroeste del país como California.

Los republicanos en el Capitolio iniciaron una campaña para instar a sus votantes y a todos los ciudadanos a escribir y protestar por la gestión radical de los líderes demócratas en la Cámara de Representantes y el Senado, Hakeem Jeffreis, y Chuck Schummer, respectivamente.

El Banco Central

A la par de esta situación, los 12 miembros del Comité de Política Monetaria de la Reserva Federal se reunieron para determinar si era factible una reducción de las tasas de interés.

De los 12 integrantes del organismo, 11 decidieron respaldar la propuesta del presidente del Banco Central, Jerome Powell, de mantener la tasa referencial.

La determinación deja la tasa federal guía en el rango de 3,50% - 3,75%, el mismo nivel desde diciembre.

"Las implicaciones de los acontecimientos en Medio Oriente para la economía estadounidense son inciertas", escribió el presidente del Banco Central, Jerome Powell, en su comunicado tras su reunión del Comité de Política Monetaria de la Fed.

Según la Reserva Federal, el alza de los precios podría situarse en 2,7% en 2026. Anteriormente pensaban que la inflación sería del 2,4% en ese período.

El dato representa un éxito para la Casa Blanca en el centro de una histórica ofensiva en el Medio Oriente, donde se encuentra la mayoría de los países exportadores de petróleo, sin Rusia y EEUU, por lo que el impacto inmediato se preveía.

Se suma la situación en el Estrecho de Ormuz por donde transita el 20% del comercio de petróleo mundial.

Esa cifra del 2,7% contrasta además con el 9,1% de forma oficial generado por el gobierno anterior en Washington. Economistas independientes y conservadores han afirmado que la estadística real fue mucho mayor y se ubicó entre el 11% y el 13%.

Los precios al consumidor se ubicaron en el 2,4% en enero, según los datos oficiales.

Los responsables del Banco Central mejoraron su previsión de crecimiento (+2,4% frente al +2,3% anterior).

El desempleo sigue previsto en el 4,4%, su nivel actual.

En materia de política monetaria, los miembros de la Fed se inclinan todavía por una única bajada de las tasas de referencia de un cuarto de punto este año, pero eso podría cambiar de forma drástica con la nueva dirección de la Reserva Federal a partir de mayo.

El gobernador Stephen Miran, nombrado a finales del año pasado por el presidente Trump para sustituir al controversial Jerome Powell, votó a favor de una bajada de los tipos de un cuarto de punto (0.25%).

Los niveles inflacionarios

En Estados Unidos, la inflación no ha vuelto al nivel deseado por la Fed (2%) desde hace cinco años, cuando el gobierno de Joe Biden puso al país en los peores niveles inflacionarios de las últimas cinco décadas. De hecho, fue precisamente Trump quien mantuvo el nivel por debajo del 2% en su primer período de gobierno (2017-2021).

EEUU cerró el 2020, año en que supuestamente el presidente Trump perdió su reelección frente a Joe Biden, con una inflación interanual del 1,4%, la cifra más baja en los últimos 10 años antes de esa fecha.

Trump y los economistas objetivos, no los alineados a la izquierda y al globalismo, reiteran que el impacto del conflicto sobre los precios de la energía será de corta duración.

El aumento de precios en gasolineras, muy por debajo de los precios récord en los cuatro años de la anterior administración, es visto por los votantes conservadores que le dieron la victoria a Trump como algo normal debido a las acciones de EEUU contra Irán.

Lo demuestra una reciente encuesta de la cadena CNN: el 100% de los votantes republicanos respaldan la gestión del presidente Trump, desde los temas nacionales hasta su política exterior.

Antes de la ofensiva de Washington y Tel Aviv, en varios estados -gracias a las medidas económicas del Presidente- el precio de la gasolina se encontraba por debajo de los dos dólares y en la mayoría el valor promedio era de 2.50 dólares.

Medida de contención

Durante el gobierno de Biden, el precio promedio nacional superó los 5 dólares, un nivel histórico récord. Y en algunos estados los consumidores llegaron a pagar por encima de los 7 dólares el galón regular.

No obstante, el Presidente anunció varias medidas para mitigar el impacto inmediato en el precio de los combustibles.

Trump suspendió de forma temporal una ley de transporte marítimo de hace un siglo para ayudar a aliviar los costos de la energía, que han aumentado desde los ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel contra Irán.

La decisión de Trump de emitir una exención de 60 días a la Ley Jones levantaría durante este período la prohibición de que embarcaciones con bandera extranjera transporten carga entre puertos estadounidenses.

Como presidente de Estados Unidos, decidí que era máxima prioridad

Se trata de una medida para mitigar las "disrupciones a corto plazo en el mercado petrolero" derivadas del conflicto, afirmó la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, en un comunicado.

"Esta acción permitirá que recursos vitales como el petróleo, el gas natural, los fertilizantes y el carbón fluyan libremente hacia los puertos estadounidenses durante dos meses", explicó.

lmorales@diariolasamericas.com

 NULL

    

¡Recibe las últimas noticias en tus propias manos!

Descarga LA APP

Temas

Deja tu comentario

Te puede interesar

video
video