MIAMI.- La administración del presidente Donald Trump puso fin este viernes al período de gracia concedido a empresas extranjeras con operaciones en Cuba para desvincularse de entidades controladas por el régimen comunista, una medida que ya provoca la retirada de compañías internacionales de sectores estratégicos de la isla.
EEUU pone fin a periodo de gracia para que empresas rompan con Cuba sin represalias
Hoteleras, navieras y aerolíneas han cancelado sus operaciones para evitar sanciones de EEUU, que busca cortar las fuentes de financiamiento del régimen cubano
La decisión forma parte de la nueva ofensiva de Washington contra el aparato económico y financiero del régimen cubano, especialmente contra el Grupo de Administración Empresarial S.A. (GAESA), conglomerado controlado por las Fuerzas Armadas y señalado por Estados Unidos como uno de los principales pilares económicos de la dictadura.
La orden ejecutiva firmada por Trump el pasado 1 de mayo establece sanciones contra empresas extranjeras que mantengan negocios con entidades vinculadas a sectores considerados clave para el sostenimiento del régimen, entre ellos energía, minería, defensa, seguridad y servicios financieros.
Las compañías que incumplan estas disposiciones se exponen a restricciones financieras, congelación de activos bajo jurisdicción estadounidense y limitaciones para operar dentro del sistema financiero internacional.
Nuevas sanciones contra la cúpula del régimen
La presión de Washington se intensificó un día antes de vencer el plazo otorgado a las empresas extranjeras.
El Departamento del Tesoro anunció sanciones contra el dictador cubano Miguel Díaz-Canel, varios de sus familiares, un hijo de Raúl Castro, el Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y los Comités de Defensa de la Revolución (CDR), organizaciones históricamente utilizadas por el régimen para ejercer control político y social sobre la población.
La medida se suma a otras acciones impulsadas por la administración Trump contra las estructuras políticas, militares y económicas que sostienen al régimen cubano.
Control político del régimen
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, se convirtió en una de las principales voces de la administración Trump en la estrategia para aumentar la presión sobre el régimen cubano.
Recientemente, Rubio señaló a la cúpula del régimen de beneficiarse de una estructura económica controlada por GAESA y sostuvo que el conglomerado militar concentra una parte significativa de los recursos de la isla. Según el funcionario, estas empresas han servido para fortalecer el control político y económico del régimen mientras la población enfrenta una profunda crisis marcada por la escasez y el deterioro de las condiciones de vida.
Rubio también señaló que las sanciones buscan impedir que recursos provenientes de inversiones extranjeras continúen fortaleciendo a las estructuras militares y políticas vinculadas al poder en Cuba. Asimismo, afirmó que cualquier proceso de apertura o normalización de relaciones requerirá cambios sustanciales dentro del sistema político cubano.
Las declaraciones del jefe de la diplomacia estadounidense se produjeron en paralelo a la salida de compañías extranjeras de la isla y al endurecimiento de las medidas impulsadas por la administración Trump contra funcionarios, familiares de la cúpula gobernante y entidades controladas por las Fuerzas Armadas cubanas.
Empresas comienzan a abandonar la isla
Los efectos de las sanciones ya se reflejan en la salida o reducción de operaciones de importantes compañías internacionales.
En el sector aéreo, varias aerolíneas suspendieron rutas hacia Cuba en medio de la caída de la demanda turística y las dificultades para abastecerse de combustible en la isla. Entre ellas figuran compañías de Canadá, Rusia y Europa, incluidas Air France, Turkish Airlines e Iberia.
También las principales navieras que operaban con Cuba, la francesa CMA CGM y la alemana Hapag-Lloyd, paralizaron nuevas reservas de carga hacia y desde la isla.
En el sector minero, la canadiense Sherritt, considerada durante años la principal inversionista extranjera en Cuba, anunció la suspensión de su participación directa en proyectos de extracción de níquel y cobalto.
Por su parte, las cadenas hoteleras internacionales comenzaron a reorganizar sus operaciones para evitar sanciones. Las españolas Meliá e Iberostar dejaron de administrar establecimientos vinculados a empresas militares cubanas, mientras que Blue Diamond y Archipiélago International optaron por cesar completamente sus actividades en el país.
Golpe a una economía en crisis
La salida de empresas extranjeras representa un nuevo desafío para una economía que enfrenta una profunda crisis marcada por la escasez de alimentos, combustible y divisas, además del deterioro de los servicios públicos y el colapso de sectores productivos clave.
Aunque las sanciones están dirigidas principalmente contra entidades vinculadas al poder político y militar, especialistas advierten que el alcance de las disposiciones podría tener un efecto disuasorio más amplio sobre empresas internacionales interesadas en operar en la isla.
Mientras Washington exige transformaciones políticas y económicas profundas, el régimen cubano rechaza las condiciones planteadas por Estados Unidos y denuncia lo que considera una escalada de presión internacional.
Entretanto, la nueva estrategia de la administración Trump comienza a traducirse en resultados concretos con la retirada de compañías extranjeras que durante años mantuvieron presencia en sectores estratégicos de la economía cubana.
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FUENTE: Con información de EFE
