MIAMI.- Hace 25 años, una mañana de septiembre que parecía comenzar como cualquier otra terminó convirtiéndose en uno de los días más terribles de la historia contemporánea. En cuestión de horas, cuatro aviones fueron secuestrados y utilizados como armas contra objetivos en Nueva York y Washington, mientras un cuarto aparato se estrellaba en Pensilvania.
9/11: 25 años después, una herida que Estados Unidos no olvida
El cruel atentado del 11 de septiembre de 2001 transformó profundamente al país y el mundo, dejando una huella imborrable en la historia contemporánea que marcó un antes y un después
Las Torres Gemelas se derrumbaron ante los ojos de millones de personas. El Pentágono fue alcanzado. En Shanksville, los pasajeros del vuelo 93 se enfrentaron a los secuestradores antes de que el avión terminara estrellándose en un campo. Al final de aquel día, 2.977 personas habían perdido la vida. Estados Unidos nunca volvió a ser el mismo.
Respuesta
Cundió el pánico y, después, la incertidumbre. Todos se preguntaban qué hacer para combatir a un enemigo que parecía no tener rostro.
El Gobierno de Estados Unidos, bajo la administración de George W. Bush, un presidente que apenas llevaba ocho meses en la Casa Blanca, adoptó medidas extraordinarias que reforzaron la seguridad y la vigilancia en aeropuertos y ciudades. La tragedia también cambió profundamente la manera de viajar y de vivir, no solo en nuestro país sino en prácticamente todo el mundo.
Se habló de Osama bin Laden y de Al Qaeda, la organización terrorista que tenía su principal refugio en Afganistán bajo la protección del régimen talibán.
La respuesta estadounidense fue inmediata. La Casa Blanca declaró que no distinguiría entre organizaciones terroristas, países y gobiernos que les proporcionaran refugio o apoyo.
Afganistán
El 7 de octubre de 2001, Estados Unidos y aliados iniciaron una campaña militar contra objetivos de Al Qaeda y del régimen talibán en Afganistán. El objetivo declarado era desmantelar la infraestructura terrorista y eliminar el refugio que el régimen talibán proporcionaba a Osama bin Laden y a Al Qaeda.
La operación contó con fuerzas estadounidenses y británicas, además de otros países aliados, y con la colaboración decisiva de fuerzas afganas que combatían al régimen talibán. En pocas semanas, las principales ciudades del país habían caído en manos de la coalición y sus aliados afganos. Kabul cayó el 13 de noviembre de 2001.
A finales de diciembre se estableció una administración interina afgana y posteriormente comenzó un prolongado esfuerzo para reconstruir las instituciones, la infraestructura y las fuerzas de seguridad de Afganistán.
Pero la derrota inicial no significó el fin de los talibanes. El movimiento logró reorganizarse y, con el paso de los años, lanzó una creciente insurgencia contra el nuevo gobierno afgano y las fuerzas internacionales.
Mientras tanto, Estados Unidos y sus aliados entrenaban al Ejército afgano y trataban de fortalecer las instituciones del país.
Bin Laden
Casi 10 años después, el 2 de mayo de 2011, una operación estadounidense terminó con la vida de Osama bin Laden en Pakistán, donde se ocultaba. El entonces presidente Barack Obama anunció su muerte a la nación y al mundo.
La noticia provocó celebraciones en distintas ciudades de Estados Unidos, particularmente en Nueva York y Washington DC. Sin embargo, la muerte de Bin Laden no borró el dolor ni el trauma provocado por los atentados del 11 de septiembre.
La guerra de Afganistán continuó durante otra década. El 29 de febrero de 2020, durante la primera administración de Donald Trump, Estados Unidos y los talibanes firmaron el llamado Acuerdo de Doha, que estableció un marco para la retirada de las fuerzas estadounidenses y aliadas y contempló compromisos de los talibanes relacionados con el terrorismo y las negociaciones entre los distintos sectores afganos.
La administración de Joe Biden finalmente ejecutó la retirada final de las fuerzas estadounidenses en agosto de 2021, que resultó ser un desastroso episodio que muchos no quieren recordar. El 15 de agosto de ese año, los talibanes tomaron Kabul y el gobierno afgano colapsó.
La amenaza continúa
La muerte de Bin Laden no significó el fin de Al Qaeda ni de otras organizaciones terroristas. El panorama de seguridad en Oriente Medio y Asia ha continuado evolucionando, con la presencia de grupos extremistas y organizaciones armadas que representan amenazas diferentes y cambiantes.
Veinticinco años después de los atentados, el recuerdo del 11 de septiembre continúa asociado no solo con la pérdida de miles de vidas, sino también con las guerras, las transformaciones en materia de seguridad y las profundas consecuencias políticas y sociales que siguieron a aquella mañana.
Inteligencia
No faltaron las acostumbradas teorías de conspiración. Tampoco las críticas por las fallas en la comunicación y el intercambio de información entre las agencias de inteligencia y seguridad.
El 6 de agosto de 2001, el informe diario de inteligencia de la CIA para el presidente, clasificado como “Solo para el Presidente”, llevaba por título “Bin Ladin Determined to Strike in US”, o sea Bin Laden decidido a atacar en Estados Unidos. Según se supo durante las vistas de la Comisión 9/11, el documento advertía sobre la intención de Bin Laden de realizar ataques dentro del territorio estadounidense y mencionaba información relacionada con posibles secuestros de aviones.
A mediados de agosto, una escuela de aviación de Minnesota alertó al FBI sobre Zacarias Moussaoui, quien había despertado sospechas por sus preguntas y comportamiento. Moussaoui era ciudadano francés, había viajado a Pakistán y se encontraba en Estados Unidos con una visa vencida. El Servicio de Inmigración y Naturalización lo detuvo por la infracción migratoria.
Agentes del FBI en Minnesota sospechaban que Moussaoui podía estar relacionado con un posible secuestro aéreo y querían registrar su computadora. Sin embargo, existían dudas dentro del FBI sobre si había suficiente causa probable para obtener una orden judicial. La solicitud de una orden bajo la Ley de Vigilancia de Inteligencia Extranjera (FISA) tampoco prosperó porque los agentes no pudieron demostrar que Moussaoui fuera un agente de una potencia extranjera, requisito entonces necesario para ese tipo de autorización.
Las fallas en el intercambio de información fueron vinculadas posteriormente con las restricciones establecidas por el Departamento de Justicia en 1995, que contribuyeron a crear una separación entre los investigadores criminales y los agentes de inteligencia.
Al declarar ante la Comisión del 9/11 en abril de 2004, el entonces fiscal general John Ashcroft describió esa separación como una de las principales causas estructurales del problema. Las propias investigaciones de la Comisión concluyeron que aquella “pared” había dificultado el intercambio de información y había afectado investigaciones como las de Moussaoui y otros individuos vinculados con Al Qaeda.
La Ley Patriota, aprobada después de los atentados, modificó ese marco legal. Entre otras disposiciones, estableció que la obtención de inteligencia extranjera podía constituir un “propósito significativo” de una vigilancia bajo FISA, facilitando una mayor coordinación entre los investigadores criminales y los analistas de inteligencia.
Conmemoración
Con motivo del 25.º aniversario de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001, el Gobierno federal y las autoridades de Nueva York realizan actos para honrar a las 2.977 personas que murieron en los atentados y recordar también a los sobrevivientes, trabajadores de rescate y recuperación y a las familias que continúan sufriendo las consecuencias de la tragedia.
En Nueva York se realiza la tradicional lectura de los nombres de las víctimas en el National September 11 Memorial & Museum. El Departamento de Bomberos de Nueva York y otras instituciones organizan ceremonias y actos conmemorativos durante estos días.
Por la noche, dos enormes haces de luz vuelven a proyectarse hacia el cielo para representar simbólicamente las Torres Gemelas.
Este año, además, Nueva York incorpora una novedad institucional. El alcalde Zohran Kwame Mamdani establece el 11 de septiembre como Día de Conmemoración y Servicio en toda la ciudad. La medida contempla momentos de silencio, ceremonias, actividades educativas y servicios comunitarios para honrar a las víctimas, a los rescatistas, a los sobrevivientes, a sus familias y a los trabajadores municipales que participaron en las labores de rescate y recuperación.
En el Pentágono y en Shanksville, Pensilvania, también se celebran ceremonias para recordar a quienes murieron en los ataques y a los pasajeros del vuelo 93 que intentaron impedir que los secuestradores alcanzaran su objetivo.
Otras ciudades, a lo largo y ancho de Estados Unidos y en distintas partes del mundo, también conmemoran la fecha.
Veinticinco años después, el 11 de septiembre permanece como uno de los acontecimientos que más profundamente transformaron a Estados Unidos y dejaron una huella imborrable en la historia contemporánea.
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