MIAMI.-RUI FERREIRA
Especial
Biden, latente en el debate demócrata
Aunque no se ha postulado aún a la Presidencia y, por lo tanto, no participó en el evento televisivo con los aspirantes de su partido, su imagen siguió en ascenso
Y el podio quedó vacío. Ni siquiera lo colocaron en el escenario pero estuvo listo ante cualquier eventualidad. Fue el podio del verdadero vencedor del primer debate presidencial demócrata, el vicepresidente Joe Biden, que no termina de decidirse si se lanza en pos del sillón presidencial de la Casa Blanca, pero todo el mundo habla de él.
Aunque ausente, el espectro de Biden sobrevoló el auditorio del Wynn Hotel and Casino de Las Vegas, durante el evento organizado por la cadena CNN. La posible postulación del vicepresidente, de 72 años, ha sido la comidilla del país en las últimas semanas. Se sabe que Biden se encuentra bajo fuertes presiones del partido para tomar una decisión, incluso un grupo de seguidores han insertado una cuña comercial durante el debate promoviendo su candidatura, pero el viejo senador por Delaware parece debatirse con un fuerte dilema moral.
Su hijo Beau, recientemente fallecido, le pidió que se postulara como último deseo. Pero la muerte representó un fuerte golpe emocional para Biden, afectado ya por la tragedia de la muerte de su primera esposa en un accidente de tráfico en 1972. Aparentemente, al vicepresidente le preocupa la edad, el apoyo del partido y su imagen ante el electorado en un momento en que, del otro lado de la barrera, los republicanos han sido secuestrados por el sector radical del Tea Party.
Después de todo, desde que Barack Obama llegó a la presidencia, Joe Biden ha sido su “sidekick”, su cómplice, su socio y, de cierto modo, es responsable por su legado en particular toda la amalgama de decisiones que terminaron en el llamado Obamacare que, sin ninguna excepción, todos los candidatos republicanos han prometido derogar.
CNN hizo bien en guardarle un puesto aunque simbólico. El simple hecho terminó desviando las atenciones y le hizo, quizá, la mejor publicidad política que ningún anuncio pagado pudiera jamás lograr. Una posible entrada de Biden en la carrera presidencial tendrá una consecuencia inmediata: el rediseño de toda la campaña demócrata. Porque el partido tendrá de decidirse a quién secundar y como Obama ya se ha decidido por Biden, los días de Hillary Clinton estarían contados. “Noblesse oblige”.
Biden pudiera ser un buen Presidente, aunque a su edad es difícil lograr un segundo mandato. Es una buena alternativa a una posible “elección de castas”, porque a eso se ha reducido hasta ahora esta campaña. Clinton vs. Bush, dos dinastías, dos familias, como si fuera de ellas no hubiera otros candidatos capacitados para lidiar con la responsabilidad de manejar el botón atómico. Ese es un detalle a no soslayar.
Como no se cansa de enfatizar Donna Brazile, la comentarista de CNN, a los republicanos les encantaría que Bernie Sanders, el “demócrata socialista” fuera el nominado. El debate político seria bestial. Pero, diría que también quieren a Hillary por delante. Después de todo es ya un hecho que ha sido “condenada” por el incidente de Bengasi, aunque el asunto todavía no pasa de una investigación.
El gran problema para los republicanos podría ser Joe Biden. Y por ello, si se lanza, el partido tendría que respaldarlo con todos sus “hierros”. Por eso CNN habilitó el podio que quedó vacío. Fue la constatación de una realidad inminente o, quizá, una sutil forma de presión mediática.
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